¡Votamos por Duque, compañero!
@tamayocollins

Luego de limpiarse los ojos llorosos y tomarse un vaso de agua para refrescar la garganta, bastante afectada por los gases lacrimógenos que se usaron para enfrentar las violentas protestas en su Alma mater, el “antiguo estudiante revolucionario” aceptó tomarse este capuchino, no sin antes reflexionar sobre la utilidad de tantas marchas y paros que impulsó en su época universitaria. “Perdí mucho tiempo en esas pendejadas”, sentenció.
El viejo alumno de química, revoltoso y mamerto –como él mismo dice-, en la actualidad se encuentra sacando adelante un emprendimiento que le exige dar lo mejor de sí mismo. Está bien peluqueado y vestido con jeans, camisa blanca y chaqueta. Sin perder un segundo, conectado a su dispositivo móvil, concreta citas a través de mensajes que envía por WhatsApp.
Apenas termina de agendar su próxima reunión, inicia nuestra charla. “Una cosa es la vida universitaria, plagada de lecturas, debates, trabajos, reuniones con los “duros” y horas de esparcimiento. Otra muy diferente es ganarse la vida honradamente, luchando cada peso…”, dice con vehemencia.
Me comenta que cada vez que se daban los “pedos”, se paralizaba cualquier actividad, se retrasaba el semestre y se armaba la trifulca con la policía. Nadie ganaba. De hecho, los comerciantes vecinos al campus eran los grandes perdedores, pues tenían que cerrar sus negocios durante las protestas, lo que en ocasiones afectaba el pago de la nómina del mes y de los impuestos. Una de sus “víctimas” le compartió estas desdichas, refiriéndose a ellas como una “consecuencia del odio que impulsan ideologías pasadas de moda, que engatusan a los muchachos…”
Nuestro contertulio se demoró un año más en graduarse, situación que le significó perder una importante oportunidad laboral en Alemania. Mientras avanzaba en su relato, rememoró la manera como algunas veces hizo pequeños robos de material químico de los laboratorios, “para hacer papas bombas y uno que otro coctelito molotov”. Épocas de adrenalina pura que le dejaron varias cicatrices en las manos y un profundo rechazo a todo lo que implique la palabra socialismo: “Esa vaina es la peor estafa del mundo”, concluyó.
Épocas de adrenalina pura que le dejaron varias cicatrices en las manos y un profundo rechazo a todo lo que implique la palabra socialismo: “Esa vaina es la peor estafa del mundo”, concluyó. Clic para tuitear
En su juventud, tuvo mucha cercanía con sindicatos, células urbanas de la guerrilla y jíbaros que atendían a su clientela en los alrededores de la Universidad. Conoció la forma como varios líderes sindicales negociaban por debajo de la mesa, y la manera como algunos de ellos ha comprado casas, carros, pagado universidades o sacado a sus familiares de Colombia, para que vivan en países del primer mundo con ciertas comodidades.
También hizo referencia al statu quo que defienden quienes se dejan sobornar de los gobiernos, en detrimento de los trabajadores que dicen representar: “La gente no se imagina el nivel de corrupción que existe entre los jefes de los sindicatos… Si no es tumbándose la plata, es haciendo política de forma descarada, cobrando favores, echando carreta…”
Le pregunté sobre la estrategia de la guerrilla para permanecer con un pie dentro de las universidades públicas desde hace tantas décadas. La respuesta no se hizo esperar: el adoctrinamiento se hace a través de algunos profesores infiltrados que hacen muy bien su trabajo en las aulas. “Las universidades públicas tienen vacas sagradas, maestros intocables, cuyo compromiso ideológico es radical”, afirmó.
En ese momento, empezamos a hablar del negocio que estaba sacando adelante, conversamos acerca de temas de innovación y economía naranja. Compartimos ideas prácticas y excelentes. Minutos después, le pregunté por lo que está en juego el 17 de junio. Con una sonrisa espontánea, me contestó de forma divertida: “Pueden decir lo que les dé la gana, pero este año, en primera y en segunda vuelta… ¡Votamos por Duque, compañero!”
Con una sonrisa espontánea, me contestó de forma divertida: “Pueden decir lo que les dé la gana, pero este año, en primera y en segunda vuelta… ¡Votamos por Duque, compañero!” Clic para tuitear#ElVenenete: El socialismo arrasa con las libertades; y en América Latina, como lo muestra la historia, ha sido un infierno infestado de falacias, corrupción, miseria, narcotráfico y autoritarismo. El “legado” de Fidel, Lula, Chávez, Ortega, los Kirchner y Maduro es elocuente prueba de este argumento.
Milhoja de arequipe para acompañar el capuchino de hoy.
#ElFuturoEsDeTodos #DuquePresidente
