Valiente Gracia

Fabian Mendoza A.

Valiente Gracia

@fabianmendoza

Valiente Gracia Columna de Fabian Mendoza A. Clic para tuitear

Seis años de negociación más dos años de implementación y Santos deja en el lugar perfecto a las FARC. Ese por el cual sembraron terror más de 50 años para alcanzar: el lugar en el que su organización criminal tiene sus 2 brazos (el político y el armado) totalmente funcionales. ¿Y el resto de los ciudadanos honestos, humildes, honorables y trabajadores qué? ¿Para qué ha servido todo esto?

Ya no hay sorpresas. Nada de las barbaridades que pasan todos los días en este gobierno saliente debería lograr inmutar a nadie. Pero las circunstancias se encargan de expeler una aberración más, consecuencia de las decisiones de un mandato que por fortuna ya está en sus últimos estertores.

Un par de fines de semana atrás, La Revista Semana reveló en su artículo central titulado “El Plan Para Re Fundar las FARC”, cómo se está fraguando en diferentes regiones del país lo que sería el resurgimiento armado y organizado de las FARC. Algo así como unas FARC 2.0, creadas por una mezcla de disidentes de bajo rango y comandantes que desertaron de las zonas de reinserción unidos a criminales nuevos reclutados en las regiones, en donde pululan los cultivos de coca. La información revelada da cuenta de una cifra no menor a 4.000 miembros distribuidos en 29 disidencias operando en todo el país.

Por otro lado, ese mismo fin de semana el Canal Caracol en su programa Séptimo Día, emitió la 1ª parte de un especial de 2, titulado “Lluvia de Coca”, en donde en una profunda investigación revelaron los resultados reales de la política antidrogas del gobierno actual y cómo los estímulos planteados en el acuerdo, como el de la sustitución voluntaria de cultivos fueron los detonantes de la “bonanza cocalera” en la que está envuelto nuestro país.

La segunda parte, emitida el pasado fin de semana se enfocó en el mar de coca qué, como consecuencia de esa bonanza, tiene inundadas las calles de municipios y ciudades del país, en donde los jíbaros no dan abasto con la sobre oferta de la droga. Los ingresos del narcomenudeo se calculan en 6 billones de pesos al año. Es como 1/3 de lo que se robaron en Reficar. Si usted intenta imaginarse lo que pueden hacer los delincuentes con ese presupuesto, lo más probable es que tenga pesadillas esta noche, de esas que vienen mezcladas con un sudor frío; las peores. De ser así, es mejor se olvide que eso solo es lo que le entra a los que controlan el microtráfico, el eslabón intermedio de la cadena.

Si lo planearan no les habría salido mejor. Las aciagas e irresponsables decisiones tomadas por el gobierno saliente fueron una combinación maligna que unidas, nos llevaron al escenario actual.

Suspender la sustitución forzosa, suspender la fumigación con glifosato (basado en el estudio de un sub organismo de la OMS que ha sido cuestionado), atender la sugerencia de las FARC de suspender la aspersión aérea, no ocupar los territorios abandonados por las FARC con fuerza pública, y ofrecer estímulos monetarios (no en especie como podrían ser maquinaria, insumos, capacitación técnica, etc), para que los campesinos sustituyeran voluntariamente sus cultivos. Esto último es el más garrafal error que a cualquier gobierno futuro le quedará como un triste ejemplo de lo que nunca se debería volver a hacer.

Palabras más, palabras menos, a los campesinos les dijeron: “sustituyan los cultivos que les vamos a dar una platica ($36 millones por 2 años) para estimularlos”, y ellos le hicieron caso al gobierno: sustituyeron los cultivos de plátano, cacao, piña, por matas de coca. Parece un chiste, pero eso fue lo que hicieron, literal. Como consecuencia, de esto que el mismo Santos llamó el “incentivo perverso”, los campesinos (con necesidades y hambre) que ya cultivaban coca, cultivaron más, y los que no la cultivaban, empezaron a hacerlo. Sin embargo, en una gran parte de los casos ese incentivo solo llegó a un anticipo de $2 millones. Un pueblo al que el Estado defraudó con promesas incumplidas y con la necesidad de comer, no tenía muchas más opciones. ¿Qué otra cosa esperaban que pasará?

Yo francamente estoy contando los días para que las lumbreras de este gobierno salgan del poder, pero mientras tanto tenemos que soportar las consecuencias de sus absurdas decisiones.

Está todo muy claro: ¿Qué pasa cuando en una empresa se tiene una sobre oferta, sobre existencia de producto, o una cosecha abundante? Sencillo; esa bonanza hay que explotarla al máximo. Normalmente requiere de un incremento en la fuerza de trabajo, y una estrategia que busque erogar en otros canales de distribución ese producto. Eso implica negociar con nuevos mercados, y si es un bien de consumo masivo contar con un apoyo fuerte en la venta al menudeo.

Hoy la bonanza de coca hace que la “estrategia empresarial” de los narcotraficantes y los grupos terroristas que controlan el negocio se ponga a su máximo de operatividad. Como primera medida se requiere la contratación de nuevo personal, que permitan la operación con la suficiente cobertura y control, en este caso criminales de todas las calañas, dispuestos a lo que sea para que ese producto se venda y llegue al consumidor final. Las calles inundadas de coca tienen a los jíbaros promocionando el producto cual impulsadora en supermercado, sin embargo, como hay tanto a los productores les ha tocado establecer acuerdos trasnacionales con “empresarios” de la misma “industria” en México, que les ayuden en los procesos de importación al mercado americano. Centenares de campesinos decepcionados por los incumplimientos del gobierno, pero con la necesidad de subsistir, están cultivando coca por doquier, para entregársela al mayorista, porque ese sí les cumple con la paga. Eso sí, en las ciudades y en el campo quien se meta con el negocio del jíbaro, o el campesino que no siga cultivando coca, se atiene a las consecuencias, porque en ninguno de los dos contextos hay capacidad de protegerlos por parte de un Estado que decidió bajar la guardia.

Hoy la bonanza de coca hace que la “estrategia empresarial” de los narcotraficantes y los grupos terroristas que controlan el negocio se ponga a su máximo de operatividad. Clic para tuitear

¿8 años en esta pantomima llamada acuerdo de paz, para devolvernos a como estábamos hace 16 en hectáreas de coca y muertes de líderes sociales? ¿Cuál fue el punto de todo esto?

Esas son las consecuencias de las “ideotas” de este gobierno. Claro, eso sí, las camas del Hospital Militar están vacías. Con ese argumento, embustero por demás (ya que hemos visto como siguen los ataques a la fuerza pública por parte de disidencias y otros grupos) suelen defender los pro-acuerdo todo el berenjenal que deja el presidente saliente. No sé si lo hagan sin darse cuenta o con plena conciencia, pero ha sido imposible que entiendan que esa era la condición mínima y a la vez la más valiosa consecuencia de la negociación. Pero al tener unos negociadores débiles y solícitos, como los que representaron al gobierno, ahora estamos pagando el precio más alto posible, por dejarse chantajear y permitir algo inverosímil: negociar en medio de las balas. Eso básicamente “los cogió corticos” para que la contraparte criminal pidiera a sus anchas las exigencias más inadmisibles y deshonrosas. Sapos, las llamaron.  Para próximas negociaciones queda claro que la primera condición para sentarse en una mesa de negociación será exigir el cese al fuego. Una vez esto cumplido, estará evidenciada la voluntad del grupo criminal a reinsertar y solo en ese caso se podrá tomar en serio.

Ahora, no todo es malo. Al menos tenemos un Nobel de Paz, ¿cierto? Nos ha costado sangre, montañas y mares de coca tenerlo, pero ahí está. Clic para tuitear

Ahora, no todo es malo. Al menos tenemos un Nobel de Paz, ¿cierto? Nos ha costado sangre, montañas y mares de coca tenerlo, pero ahí está. Y ese Nobel podrá viajar por el mundo, ofreciendo conferencias, por las que le pagarán miles de dólares, para que cuente una historia de ciencia ficción en la que hablará de “resultados históricos”, como esa historia que le contó al país el pasado 20 de julio, y todos le creerán embelesados, y se pondrán de pie y le aplaudirán, pero esa escena será posible porque omitirá sus verdaderos resultados históricos, a los que rápida, falaz  y diminutamente se referirá como el incentivo perverso,  ese que “tal vez”, solo tal vez, fue su culpa.

Articulos Relacionados