Uribe, patriota
@C88Caesar
Uribe, patriota Columna de César Augusto Betancourt Restrepo Clic para tuitear
El 7 de agosto de 2010, el Presidente Álvaro Uribe dejaba la Casa de Nariño con índices de popularidad del 80%, una cifra francamente impensable, después de la crisis institucional que vivió Colombiaen los años 90.
Los medios de Comunicación en ese entonces se preguntaban qué sería de Colombia sin Uribe, los colombianos mirábamos con algo de nostalgia la ceremonia que investía a Juan Manuel Santos de Presidente y muy pocos, por no decir que nadie, estaba preparado para lo que ocurriría después.
Uribe entonces se dedicó a dar conferencias y a asuntos académicos, no fue ni una sola vez a la Casa de Nariño a pedirle nada a Santos, pero lo que no le podíamos pedir al hoy líder del Centro Democrático, es que dejara de opinar y dejara de hacer patria.
Desde su cuenta de Twitter, Uribe hacía críticas al Gobierno de su sucesor, y aunque esto tal vez dejó estupefactos a muchos uribistas y ex uribistas, siempre tenía sus razones para hacerlo.
Los colombianos asistimos entonces a la canallada más grande que hayamos visto, y fue ver cómo Santos traicionó la plataforma política que lo llevó a la Presidencia y a los miles de colombianos que habían votado por él. Esto llegó a su punto máximo en el 2012, cuando Uribe revelaría que el Gobierno adelantaba negociaciones con el grupo terrorista Farc, y el entonces Ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, salió a desmentirlo, para rectificar tan solo días después, Uribe volvía a tener la razón.
Empezó un tire y afloje, no solo por la negociación con las Farc, sino por el manejo fiscal del país, por la economía en declive, por la ausencia de sensibilidad social de Santos, por desconocer a las regiones y por manejar el país a la altura de su propia vanidad.
Uribistas y contradictores de Santos le pidieron a Uribe armar rancho aparte, la U, que en ese entonces era la casa de Uribe, ya no representaba los ideales de hacía pocos años atrás.
Uribistas y contradictores de Santos le pidieron a Uribe armar rancho aparte, la U, que en ese entonces era la casa de Uribe, ya no representaba los ideales de hacía pocos años atrás. Clic para tuitearRecuerdo a pocos decentes que tenía entonces la U en el Senado, entre ellos a Juan Lozano, en lucha solitaria contra su propio partido y en contra de las inexplicables políticas de Santos.
Cuando el Gobierno vio que Uribe caminaba con pasos de animal grande para la retoma del camino y de sus banderas, empezaron los montajes, las alianzas con Cepeda, con Petro, con los Mafistrados enemigos de Uribe, con izquierdosos sin ética y sobre todo, con los propios paramilitares que Uribe desmovilizó y llevó ante la justicia.
Tal vez en ese entonces y aún hoy, recordaría las palabras de su esposa, Lina Moreno, quien le llegó a advertir que si extraditaba a los jefes paramilitares, no tendrían vida.
Finalmente, con un gran clamor ciudadano y con Uribe tomando en sus manos las banderas de la oposición, nace la candidatura de Oscar Iván Zuluaga a la Presidencia de la República, y del Centro Democrático, para llegar al Congreso de la República, y nuevamente los colombianos veíamos casi estupefactos cómo un expresidente asistía como un senador más al parlamento.
Empezaron los montajes, le dieron vida a los falsos testigos, empezó la cacería de brujas, y lentamente todos los cercanos a Uribe iban cayendo, desde Andrés Felipe Arias por haber firmado un contrato con la OEA, hasta Luis Alfredo Ramos por un falso testimonio que lo tuvo años en la cárcel, sin pruebas.
Al llegar al Congreso, Uribe perdió su Fuero Presidencial, ocasión que aprovecharon los enemigos del expresidente para adelantar contra él un debate por parapolítica.
El circo orquestado por Cepeda tenía como fin golpear la imagen y credibilidad de Uribe, así como empezar contra él un litigio estratégico para llevarlo adonde se encuentra hoy, ad portas de un enfrentamiento mayúsculo con la Corte Suprema de Justicia, la cual no se ha esforzado ni siquiera en ocultar su sesgo contra Uribe Vélez y su afán de llevar al exmandatario a la cárcel.
Pero lentamente el castillo de naipes se le ha ido derrumbando a Cepeda, a la Corte Suprema de Justicia, a los medios de comunicación amangualados con Santos y a los ex paramilitares sedientos de venganza contra Uribe. No contaban con que a la luz pública iba a salir el montaje siniestro y perverso que armaron contra el personaje político más importante de las últimas dos décadas en Colombia.
Uribe saldrá airoso de esta, y como siempre, le demostrará al país que tuvo y ha tenido la razón, así la izquierda se empeñe en fabricar sus cuentos infantiles en el que hay un cachorro del imperio que es culpable de lo humano y lo divino, y que según algunos, huele a azufre.
Un hombre con un megáfono y una cuenta de Twitter, puso en jaque a todo un Gobierno que se ha caracterizado por la mentira, el engaño y la traición, y esa es la rabia de Santos, rabia que ha intentado inocular en el pueblo colombiano con un gigantesco entramado político, judicial y mediático.
Un hombre con un megáfono y una cuenta de Twitter, puso en jaque a todo un Gobierno que se ha caracterizado por la mentira, el engaño y la traición, y esa es la rabia de Santos Clic para tuitearPero ¿Se han imaginado si Uribe hubiese callado, hubiese pasado de largo a lo que hizo Santos y se dedicara a tener una jubilación con vida de académico y a disfrutar de su familia? Sería hoy el más amado y aclamado de los colombianos, empolvado en los anaqueles como el Presidente más grande e importante de nuestra historia reciente, pero en un país a merced de la institucionalidad corrupta y de la izquierda, que todo lo destruye, gobernando este país.
Si Uribe hubiera hecho caso omiso a sus seguidores, si quisiera haber descansado y sencillamente dar un paso al costado indiferentemente de lo que ocurría en el país, no estaría hoy en todos los líos en los que está, ni tampoco sus hijos ni su hermano.
Álvaro Uribe Vélez es un patriota, pocos sacrificarían su tranquilidad personal por un mejor país.
