UNA TRAGEDIA LLAMADA VENEZUELA

Mauricio Caicedo Aristizábal

UNA TRAGEDIA LLAMADA VENEZUELA. Columna de Mauricio Caicedo A, Clic para tuitear

@Conservador29

Es increíble pensar que la mil veces rica Venezuela se encuentre al borde de uno de los peores colapsos económicos de la historia.

Nuestra hermana República contaba antes del Chavismo con una infraestructura envidiable, con autopistas, modernos aeropuertos, imponentes puentes y sistemas de transporte masivo que adornaban sus bellas ciudades. Contaban con una red de hospitales y clínicas que nos producían envidia de la buena, su sistema educativo dejaba al nuestro en pañales. El Bolívar era una moneda todo poderosa; el empleo era abundante y los venezolanos se daban el lujo de ser selectivos con las ofertas laborales.

A mediados de los años setenta Venezuela producía cuatro millones de barriles diarios de petróleo. La economía y el turismo eran pujantes. Los restaurantes se mantenían llenos, había nuevas empresas y la opulencia bailaba en sus calles.

Millones de colombianos cruzaron la frontera en búsqueda de un mejor futuro. Estos laboraban en la construcción, en labores de prestación de servicios, tareas agropecuarias en un sin número de oficios en donde los venezolanos dejaban vacantes.

El socialismo del siglo XXI, que no es más que el comunismo del siglo XX reemplazado en una palabra engañosa; llevó a Venezuela a tener una hiperinflación solo comparable con la Alemania de Weimar o la de Zimbabue de Robert Mugabe.

El socialismo del siglo XXI, que no es más que el comunismo del siglo XX reempacado en una palabra engañosa; llevó a Venezuela a tener una hiperinflación solo comparable con la Alemania de Weimar o la de Zimbabue de… Clic para tuitear

Supermercados vacíos, hospitales sin medicina ni suministros, racionamiento de energía en el país con más reservas petroleras del mundo,desempleo campante y millones de venezolanos en un éxodo de proporciones bíblicas huyendo de su tierra.

La inseguridad campea por sus calles y la anarquía se apodera de la sociedad.  El régimen venezolano es una cleptocracia, comunista y anárquica. Una combinación hecha a la medida de satanás.

El pasado 20 de agosto, Maduro lanzó unas medidas de choque para salvar la maltrecha economía venezolana; supuestamente estas medidas devolverían la confianza a la economía venezolana. En esta fecha se puso en vigencia lo que los tiranos de Venezuela llaman el “nuevo cono monetario”, esta nueva unidad monetaria le trasquiló al Bolívar la pendejadita de cinco ceros; después de que Chávez en el 2008 ya le había quitado tres ceros,esto quiere decir que le han quitado ocho ceros a la moneda.

Estas nefastas medidas tienen como pilar fundamental la tristemente célebre criptomoneda que denominan el Petro; el Petro ni siquiera tiene las características fundamentales de una criptomoneda, que es un medio monetario transable virtualmente, respaldado únicamente por la confianza que el público deposite en ella, sin tener ningún soporte tangible. Pues por antonomasia, este es un fenómeno netamente especulativo.

El Petro no es más que una denominación sustentada en oro, petróleo, diamantes, minerales y demás riquezas que supuestamente yacen en el subsuelo venezolano.

El gobierno de Nicolás Maduro afirma que un Petro tiene el precio de un barril de petróleo, fue por esta razón que este falso medio de pago se lanzó con un precio base de $60 USD.

El Petro, está respaldado en unos imaginarios valores, pero esto de por sí, contradice la esencia de una criptomoneda, que no está anclada a ningún tipo de valor.

El régimen pretende anclar el Bolívar a ese precio, para así evitar la hiperinflación y que el costo del Bolívar no se ate al dólar paralelo. No obstante, en algo más de un mes el precio paralelo del dólar que para todo efecto es el único confiable y real, pasó de 45 bolívares soberanos a 96. Esto es consecuencia de que ellos acoplan el Bolívar a un valor que no existe, que es el Petro y al unirlo el Bolívar, quedaría congelado o fluctuaría a medida que el Petro cambie y no a través de lo que ellos denominan el “dólar criminal”, que lo fijan, según ellos en Cúcuta, Bogotá o Miami.

A un Petro le dieron el valor de 3.600 bolívares “soberanos” y a su vez establecen la tasa de cambio a 60 bolívares. Como podemos ver, el efecto de estabilizar el precio del dólar no se logró, pues este se encuentra en un espiral alcista inatajable.

Como segunda medida tenemos el aumento del salario mínimo igualmente vinculado a ese valor, se estableció que el salario mínimo equivaldría a medio Petro, o sea 1.800 bolívares nuevos. Esto quiere decir, que el salario mínimo se multiplicó teniendo en cuenta la conversión monetaria a treinta y cinco veces el valor que tenía en Bolívares viejos; normalmente en Venezuela se aumentaba el salario mínimo alrededor del 50% anual, esto mediante la emisión de papel moneda inorgánico, que en otras palabras es imprimir dinero sin ningún respaldo.

Esta situación suscita dos grandes dudas ¿De a dónde va a sacar dinero un arruinado sector privado para subir el salario mínimo en treinta y cinco veces? El mayor empleador de Venezuela es el gobierno, un Estado quebrado ¿De a dónde va a sacar el dinero para asumir este gasto?

El régimen venezolano vende la idea de que la hiperinflación no es causada por su nefasto manejo económico, ni por la aniquilación de su sector productivo si no porque este, dolarizó los precios de los bienes y servicios.

La respuesta de estos primates disfrazados de tiranos es, según ellos dolarizar los salarios; para compensar el aumento de los ingresos que tienen los empresarios. Esta teoría loca ya no le produce a uno asombro si no, terror.

La tercera medida fue la congelación de los precios de una enorme lista de productos y la sanción por incumplir estos, ya no es una multa si no, la cárcel directa; esto después de haber aumentado los costos laborales en treinta y cinco veces. A las pequeñas y medianas empresas, ese costo adicional de subir el salario mínimo, el Estado se los va a reembolsar durante los primeros noventa días, para que no se traslade a los precios de los productos. Esto no es consistente con el anuncio del gobierno, de acabar la impresión de dinero inorgánico, que de por sí ya está prohibido en la constitución de Venezuela.

La cuarta medida es que se le va a dar a los trabajadores un bono de reconversión económica, equivalente a 600 bolívares nuevos, este beneficio cobija aproximadamente a diez millones de venezolanos que tienen el carné de la patria; como buen régimen comunista, carnetiza a la población para controlarla y subyugarla.Esta obligación le representa al gobierno un gasto adicional de 600 billones de bolívares.

Como quinta medida, aumentaron el IVA del 12 al 16%, bajo la premisa de aumentar el recaudo tributario para financiar los gastos anteriormente descritos. El recaudo tributario de un país se puede aumentar en la medida que se incremente la producción de bienes y servicios, estimulando la creación de riqueza y aumentando la base de personas que pueden contribuir; queda uno estupefacto al pensar que un pueblo que a duras penas puede comer, va a contribuir cuatro puntos porcentuales más en la compra y venta de bienes y servicios.

Simultáneamente establecieron un impuesto a las transacciones financieras del 2%;esto cuando en Venezuela dichas transacciones son casi que inexistentes.

En la sexta medida contamos con la intención de traer inversión extranjera al sector petrolero que, dicho sea de paso, va a finalizar el año bordeando la producción de 1 millón de barriles diarios en un estrepitoso colapso. Esto en un país que cuando llegó Chávez estaba produciendo diarios 3.500.000 barriles, en esta medida eximen a PDVSA por un tiempo determinado de pagar impuestos al Estado venezolano, cerrando así la única fuente importante de ingresos que tiene el régimen, mientras aumentan el IVA, cuando el pueblo no tiene ninguna capacidad de pago.

En la última medida tenemos, el alza del precio del litro de gasolina para los que no tienen el carné de la patria de 0.000001 dólares a 1.2 dólares, como el pueblo no tiene capacidad para pagar este colosal aumento, esto no va a generar ingresos adicionales a las arcas de PDVSA si no, un mercado negro.

Finalmente, dentro de estas medidas, establecen que solo va a ver un tipo de cambio que es totalmente ficticio e irreal y se harán tres subastas de dólares semanales, donde se supone que la ley de oferta y demanda van a funcionar.

Estas medidas son tan absurdas como tenebrosas y le van a poner punto final a la muy escasa confianza que le quedaba a la economía venezolana. En Venezuela, acabaron el sector productivo, se robaron y endeudaron el país hasta más no poder, todo lo tienen que importar y pagarlo con dólares que no tienen; aumentaron de una manera fantasiosa e irresponsable la burocracia estatal y todo esto se paga con emisión de moneda, estatizaron miles de compañías privadas a las cuales saquearon; como si esto no fuera poco este régimen tiránico no conoce el significado de la palabra mantenimiento, por eso la una vez magnifica infraestructura venezolana se cae y se deshace a pedazos. La tragedia de nuestros hermanos debe servirnos como espejo para saber a que puerto nos lleva el sistema político, económico y social de Gustavo Petro y la izquierda colombiana.

La tragedia de nuestros hermanos debe servirnos como espejo para saber a que puerto nos lleva el sistema político, económico y social de Gustavo Petro y la izquierda colombiana. Clic para tuitear

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