Una silla azul para la senadora Aída Avella

Francisco José Tamayo Collins

Una silla azul para la senadora Aída Avella

@tamayocollins

El capuchino “envenenado” de los viernes Una silla azul para la senadora Aída Avella Columna de Francisco José Tamayo Collins Clic para tuitear

Cumpliendo mi palabra, el capuchino de hoy lo vamos a compartir con una de las más tenaces representantes del comunismo colombiano, quien se ha desempeñado como líder estudiantil y docente de “la Nacho”, sindicalista avezada en Fecode, militante y estratega consumada de la Unión Patriótica, aguerrida concejal de Bogotá, famosa exiliada política, beligerante senadora de la República y respetada invitada de numerosos medios de comunicación.

No le voy a preguntar por su pasado, lleno de eventos y asuntos variopintos; tampoco quiero recordar el atentado del cual fue víctima hace más de 22 años, uno de los más sonados de la época; ni el pavor que la obligó a empacar maletas y abandonar el país, como lógica medida para preservar su seguridad personal. Nada de eso, ni más faltaba.

Me reservo los interrogantes sobre sus labores en Europa, sus visitas a los organismos que impulsan desde el marxismo radical la defensa de los Derechos Humanos en el viejo continente, las clases de francés que tomó, la formación que recibió y el ejercicio juicioso, como psicóloga que es, que abordó a la hora de analizar el porqué de la desaparición violenta de tantos compañeros de lucha. Paz en sus tumbas.

Como homenaje al sacrificado pueblo colombiano, he considerado relevante que la senadora y sus escoltas me acompañen a viajar en Transmilenio, para acercarnos al lugar donde nos tomaremos el capuchino. “Por favor, una silla azul para la senadora Aída Avella… Gracias… Es que vamos pa´ lejos…”

Si ve cómo es de amable la gente con usted… De hecho, ni siquiera un 5% de los pasajeros que viajan en este articulado la conoce. No se afane: el común de las personas no sabe quién es quién en el mundo de la política, y termina confundiendo congresistas con actores de quinta. Para ellos, todo se reduce a 15 minutos…

No se afane: el común de las personas no sabe quién es quién en el mundo de la política, y termina confundiendo congresistas con actores de quinta. Clic para tuitear

Bueno, senadora, me alegra que esté sentada y cómoda, rodeada de su guardia personal… A propósito, es mejor subirse por el vagón de adelante. Estar cerca de la puerta de salida es ideal. En el caso de las actividades políticas, también ocurre lo mismo. ¿Se retira pronto?… Sumercé, no se moleste con la pregunta y deje de mirarme con esos ojos tan amenazantes, que asustan mucho más que “el coco”.

A propósito, quiero mencionarle un asunto puntual, que nos tienen preocupados a los colombianos. Incluso, como consecuencia de lo que le voy a mencionar, nada tiene de raro, que algunas personas terminen haciendo justicia por su propia mano…

Cómo le parece que, por lo visto, ahora el rasero de los jueces es inequitativo, incongruente; dijéramos, irracional. Le agradezco que me responda en su condición de mujer, madre y abuela. Olvídese de la ideología y el discurso acomodado, por favor…

Le agradezco que me responda en su condición de mujer, madre y abuela. Olvídese de la ideología y el discurso acomodado, por favor… Clic para tuitear

Senadora, ¿qué cree que está pasando por la cabeza, por ejemplo, de una de las integrantes de la Corporación Rosa Blanca -o de uno de sus familiares más cercanos-, cuando ve que el individuo que la violó, el salvaje que abusó de ella, la manoseó como le dio la gana y la amenazó desde que era una niña, no pagará ni un minuto de cárcel por los delitos cometidos con tamaña perversión?

Esta mujer violentada en lo más profundo de su ser, ¿debe agachar la cabeza y quedarse callada, avalando los errores que los representantes de la justicia están cometiendo actualmente, desconociendo a las víctimas más sensibles de las Farc?

Tranquila, tómese su tiempo, aproveche que “los niños” de su alma mater, se tiraron el tráfico de la carrera 30… De hecho, hay varios tendidos en el piso de la vía pública, mientras sus “compañeritos” se enfrentan con el Esmad: la inocencia en pasta…

No se ponga así: ¿está llorando por nostalgia o por los gases de los petardos que están lanzando desde el campus universitario?

#ElVenenete: ¡Uy, esto se puso feo, igual que la situación de miles de mujeres colombianas que, a partir de ahora, se sienten todavía más indefensas, luego de las decisiones de la Corte esa, en beneficio de los violadores de las Farc!  

Si llegamos a nuestro destino, brazo de reina para acompañar el capuchino de hoy.

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