Un amigo más que se fue

Armando Barona M.
Así era Humberto, cuyo vacío nos deja fundidos en una especie de orfandad de amigos y de quien lo único que lamento es que la vida no nos hubiera reunido más. Adiós amigo. Clic para tuitear

Pava fue un hombre de combate. Sabía montar el tinglado y acompañarse de amigos tan revolucionarios como él. Yo lo había conocido en la emisora, donde de vez en cuando me llamaban, no obstante ser el contrario, y me pedían mi opinión que oían con respeto. A su lado estaba un grupo de muchachos recién egresados de la universidad. Todos eran y aun los supervivientes de hoy, mis amigos. Mas la política no tiene inhibiciones ni amigos.

En aquel momento, que hoy enfoco con cierta emoción y nostalgia, Humberto Pava Camelo, de raíces tolimenses -su padre, un publicista de nombre  Jaime Pava Navarro, era senador conservador laureanista, y yo representante a la Cámara liberal- le había dejado una emisora que nuestro personaje manejaba como lo hacía antes José Pardo Llada, aquel cubano de imborrable presencia. Pava aspiraba a hacer otro movimiento cívico como el de aquel, pero de perfiles populares. Y había encontrado como compañero de esa aventura a otro personaje, Henry Holguín, al que yo había conocido como cronista judicial, que llegó a ser famoso.

Pardo lo llevó a la revista Cromos e inventaron ocurrencias como que en la selva del Putumayo habían encontrado a un jerarca nazi que en medio de la jungla subsistía disfrazándose de cacique indio. Y jugó la pelota de la inventiva, con varias entregas que fracasaron cuando se descubrió que el nazi no era más que un pobre diablo defendiéndose de deudas y enemistades.

Henry armaba todos los días una arenga como la de Pardo, y la gente que oía lloraba o reía, según el estado de ánimo del personaje que también lloraba o reía. Después aparecía Pava, que era el jefe y también encendía el ambiente con su diatriba. Tiempo inolvidable ese, en el que la volubilidad de la historia nos situó a Carlos Holmes Trujillo García como candidato a la alcaldía y a mí como jefe del debate. Fue brutal el encuentro y a la una de la tarde se oían los radios de las ventas ambulantes y de las peluquerías en tono alto, sintonizando a aquel.

Ganamos nosotros, pero Pava sacó cuatro o cinco concejales, todos buenos para el debate que habrían de librar conmigo que era el Secretario de Gobierno. Carlos Holmes le dio al grupo de Pava varias secretarías y la oficina de Planeación municipal e hicimos un buen equipo. En adelante este hombre sereno, pero agresivo si se trataba de discutir o pelear -cosa que nunca volvió a ocurrir con nosotros- noble, fiel, justo, buen amigo, buen esposo con Pilarcita Hung -de familia china- y buen padre con cinco hijos -Jaime, María Eugenia, Julián, Han Yu y Yat Sen- fue el amigo tranquilo cuya amistad le salía espontánea de todas partes.

Fueron gratos los momentos en que nos encontramos con él y oíamos música vieja que le encantaba y tomábamos ese espirituoso licor que sustrae de la vida ordinaria y gris, para elevar el alma a esos parajes de los sueños, donde nadie es enemigo y los problemas se disuelven todos con una sonrisa.

Así era Humberto, cuyo vacío nos deja fundidos en una especie de orfandad de amigos y de quien lo único que lamento es que la vida no nos hubiera reunido más. Adiós amigo.

Armando Barona Mesa
Acerca de Armando Barona Mesa 48 Articles
Abogado de la Universidad del Cauca, historiador, periodista de opinión, ensayista y poeta. Senador de la República y embajador en Polonia, en las Naciones Unidas y en varios foros mundiales. En la actualidad, Vicepresidente de la Academia de Historia del Valle del Cauca y columnista de la revistas Épocas y Cali-Viva.