Más de veinte años de un crecimiento económico notable han producido profundos cambios en la economía de China. El país es actualmente la primera potencia comercial del mundo y su cuota en el comercio mundial ha aumentado de manera considerable en el último decenio. En líneas generales, la economía china, en paridad de poder adquisitivo, se sitúa en el mismo nivel de la de los Estados Unidos. Está atrayendo un volumen notable de inversión directa extranjera (IDE) y es el primer beneficiario de IDE delante de los Estados Unidos. China se ha convertido ya, en un actor y en un mercado de importancia mundial en sectores como los de telecomunicaciones, transporte, energía e industria, medio ambiente y sistemas de navegación por satélite, así como en un socio comercial clave y fundamental a nivel comercial y de inversión para América Latina y el Caribe. China como miembro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y como potencia económica y política, tiene una influencia significativa en la mayoría de las cuestiones mundiales, tanto si se trata de proliferación de armamentos y las exportaciones de armas, como si se trata de emigración ilegal y tráfico de seres humanos, de crimen organizado y blanqueo de dinero o deterioro del medio ambiente, en particular por lo que se refiere a la contaminación del aire y el cambio climático. China es el segundo consumidor y el tercer productor mundial de energía.
China es una potencia mundial política y económica; sin embargo, en el ámbito de los derechos humanos, la democracia y el estado de derecho no cumple con las expectativas de la comunidad internacional o las normativas vigentes, inclusive en la competencia leal y el libre juego de las fuerzas del mercado. No deseo correr un tupido velo sobre los muchos problemas existentes y aún por resolver, ya que también es necesario abordarlos. No podemos esconder la cabeza bajo el ala, hemos de afrontar claramente los problemas, y el presente artículo así lo hace. Por lo tanto, la clave es hablar sin rodeos y con sinceridad. En China no hay propiedad privada sobre la tierra que pertenece en su integridad al Estado; lo que hay es el derecho a su usufructo. Por una parte, existe un monopolio financiero y del crédito que aún conserva el Estado y especialmente del sector bancario para su mantenimiento en el poder y, por la otra, el de las empresas comerciales de propiedad estatal o administradas y controladas por el estado y sus organismos de seguridad de hecho o de derecho o de forma individual o conjunta, con una participación maxima en el capital de 100%. del partido comunista y el ejército y los beneficios de explotación que consigan las empresas transnacionales. Que quede bien claro, China no siempre es un socio cómodo y tenemos serios desacuerdos en materia de transparencia de las políticas de derechos humanos – firmemente asentados sobre nuestra identidad y nuestros valores y que forma parte de las tradiciones constitucionales comunes de los Estados y de democracia en general, y en todos los aspectos de las libertades fundamentales, la participación de una prensa libre y una sociedad civil activa o del derecho de acceso a la información como una obligación positiva de los gobiernos, que no son meros principios definitorios.
Me siento identificado con las críticas y los temores legítimos relacionados con las cuestiones relativas a la igualdad entre hombres y mujeres, la libertad religiosa y la libertad de expresión y asociación, así como sobre los problemas específicos de los derechos de las minorías y la aplicación generalizada y continuada de la pena capital de manera grave y persistente o la politización de los asuntos económicos y de seguridad. Todo esto es inaceptable por dos motivos: estas prácticas constituyen violaciones de derechos humanos fundamentales y son ataques feroces a la democracia y es necesario que los gobiernos tomen las medidas necesarias. También sigue habiendo una gran diferencia entre las normas internacionales generalmente aceptadas en materia de paz y seguridad, y la situación sobre el terreno en materia derechos civiles y políticos, el derecho a la educación y un mayor grado de democratización a escala local (elecciones directas en los pueblos), esto sigue siendo éticamente inaceptable a mi modo de ver. A esta situación, ya de por sí grave, hay que añadir las detenciones arbitrarias y la reeducación por el trabajo, la tortura, la represión de activistas defensores de la democracia, el no respeto del derecho a crear un sindicato y a adherirse al sindicato que se desee, sobre todo en el opaco sistema de seguridad social y la actividad empresarial. El estigma, la discriminación y la violación de los derechos humanos relacionados con el ejercicio de las libertades, así como de las normas laborales fundamentales reconocidas a escala internacional establecidas en los principales Convenios de la Organización Internacional del Trabajo, en particular en materia de condiciones de empleo y de trabajo, afiliación a organizaciones, protección social y desventajas sociales. Existe un gran número de problemas relacionados con el régimen de detención o respecto de los derechos fundamentales de todos los prisioneros, de las personas perseguidas por crímenes que se podrían castigar con pena de muerte y de los casos en los que se puede imponer la pena capital y en lo que se refiere a la independencia del poder judicial, del sistema jurídico y de la gama de sanciones penales y la detención administrativa. Su régimen político unipartidario, económico e ideológico y social es diferente del de la mayoría de los otros países del mundo basada en el Estado de derecho, los objetivos de democratización y el respeto de los derechos humanos universales según lo establecido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de1948 y los posteriores Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de 1966, y la autodeterminación de los individuos en el terreno económico y social y las políticas comerciales. Hay mucho que hacer para poder enfrentar este desafío con acciones bien fundamentadas y coordinadas que se avengan con el derecho internacional. Más aun, el gobierno chino controla los medios de comunicación y el sistema judicial está subordinado al poder ejecutivo. Es de dominio público que el ejército controla la economía y la administración del país y se controla todo lo que ocurre en la red. Estos ejemplos son sólo algunos que han generado particular preocupación en una comunidad como la nuestra de valores compartidos, fundada en los principios de libertad, democracia, respeto de los derechos humanos y libertades fundamentales, y Estado de Derecho. Esta temática constituye una preocupación y una responsabilidad legítimas e importantes de la comunidad internacional y el fundamento y el prerrequisito de la paz, la estabilidad y la prosperidad en cualquier sociedad. Sin el efectivo ejercicio de los derechos no hay democracia del libre mercado y de la propiedad privada ni tampoco hay vida digna con posibilidad de participar en la sociedad como ciudadanos con plenos derechos dentro de una humanidad digna de este nombre. Así pues, puede concluirse, habida cuenta de lo que antecede, que China es una auténtica dictadura comunista, con claras inclinaciones totalitarias, y es indudable que esta tendencia va a mantenerse. Los derechos fundamentales son como los músculos: si no se usan, se atrofian. Las relaciones con China van a ser una oportunidad y un reto importantes para el compromiso democrático en materia de política exterior de Colombia en los próximos años. Asegurarse, a sabiendas, de no ser cómplices voluntarios de violaciones y vulneración de los derechos humanos, y tanto si se trata de agentes del Estado dentro de su ámbito de influencia. La política de la Colombia debe ser de cooperación, no de pequeñas concesiones, miradas cómplices y palmaditas en la espalda mutuas a la dictadura y decirles que están haciendo un trabajo espléndido.. ¿Queremos ser cómplices de esto o vamos a adoptar ahora la decisión de echarnos atrás? Vemos en cada cambio un reto y una oportunidad para poner a prueba, una vez más, nuestra capacidad. De manera que hay mucho que podemos hacer y tenemos que empezar. Amen
Nota
Todo esto sin hablar del virus, con el que se ha declarado la guerra a todo el mundo occidental, y esto incluye a Colombia.





