El pasado lunes 22 de febrero en horas de la tarde NTN 24 reveló un video del narcoterrorista Seuxis Pausias Hernández Solarte, más conocido por su alias “Jesús Santrich”, comandante de la “Segunda Marquetalia” que seamos honesto, son las mismas FARC pero con otro nombre más corto, en dicho video Santrich le dice al Presidente Iván Duque: «Memento mori», lo que se traduce literalmente como: «recuerda que morirás».
El Presidente Iván Duque tan pronto se enteró respondió contundentemente, dijo que no temía a amenazas de delincuentes y que se deben combatir sin tregua en defensa del pueblo Colombiano, Presidente, espero que eso sea cierto y que materialice el principio de nuestra gloriosa Policía Nacional “Res, non verba (hechos, no palabras)”.
Lo irónico del asunto es que no solo el Presidente fue amenazado, ya que el “ilustre” Eduardo Cifuentes, quien hoy funge como Presidente de la JEP, dijo el pasado 20 de febrero “quien ataque a instituciones de justicia deberá responder ante las autoridades”, lo cual muchos tomamos como una flagrante amenaza, pero no señor, nosotros no “atacamos” a la JEP porque sí, es más, ni la atacamos, simplemente cuestionamos su modus operandí que busca garantizar siempre impunidad a los terroristas, creerles todo lo que dicen y jamás cuestionar, en pocas palabras queda en evidencia que siempre buscan amañar la verdad en favor de los victimarios, dejando a un lado las víctimas, ¿realmente se está garantizando la verdad, justicia, reparación y garantía de no repetición? al día de hoy creería que no.
Esta amenaza de Santrich a nuestro Presidente no debe ser tomada a la ligera, recordemos lo publicado por semana el pasado 6 de febrero del presente año, donde pudimos observar material fotográfico de los campamentos de las FARC en Venezuela y sus armas, pero sobre todo allí vimos a Romaña, El Paisa, Jesús Santrich e Iván Márquez frescos y campantes moviéndose como “pedro por su casa” en el vecino país, muchos tildaron de “golpe contra la paz” dicha publicación, pero recordemos que decían lo mismo del narcoterrorista Santrich cuando estuvo privado de su libertad, el cual a la primera oportunidad se escapó para no comparecer ante la justicia, pero eso nos queda de lección para dejar de romantizar el terrorismo y debemos recordar que los dichosos “ex” no existen en el terrorismo, el terrorista siempre será terrorista así se disfrace de pacifista.
Lo cierto es, que si algo le llegara a pasar al Presidente Iván Duque, los principales responsables serían la Corte Suprema de Justicia, que dejó en libertad al terrorista e Iván Cepeda y demás personajes que defendieron a capa y espada la libertad de Santrich e incluso fueron a la cárcel a recogerlo, irónico que los ayer “amigos de la paz” hoy sean los culpables de que se desate nuevamente un baño de sangre por culpa de la guerra que nosotros los Colombianos no elegimos vivir, irónico que los ayer defensores de la libre expresión nos amenacen por expresar nuestras inconformidades sobre la JEP y sobre todo irónico que los mayores mancilladores de la imagen de nuestra gloriosa fuerza pública hablen con tal vehemencia sobre la defensa de las “instituciones de justicia”, instituciones que ustedes mismos con su sucia forma de actuar mancharon solos, ¿teníamos razón los que jamás confiamos en la dichosa “paz”? antes me respondería con un “solo el tiempo lo dirá” pero a día de hoy el tiempo ya lo demostró, nunca hubo voluntad de paz, solo hubo ganas de llegar al poder y legalizar la “revolución” que no es más que narcoterrorismo, pero guardo la fé en que algún día “quizás quizás quizás” las víctimas sean quien estén bajo los reflectores y los victimarios pudriéndose en una cárcel.
Para finalizar como es costumbre en mis escritos quiero dejar una icónica frase de algún personaje histórico, en esta ocasión, dicha frase es tan fundamental que se convirtió en el título, la frase del admirado Ex Primer Ministro del Reino Unido Wiston Churchill quien nos dijo alguna vez “quien se humilla para evitar la guerra, se queda con la humillación y la guerra”, nos humillamos y dejamos que se robaran la voluntad popular por la dichosa “paz” para ahora estar recibiendo amenazas de estos criminales y como si fuera poco mantenerlos con dinero de nuestros impuestos.





