¿QUI PRODEST?

Armando Barona Mesa

Armando Barona M.

Mas es preciso concluir que esas conductas no les garantizan el triunfo como dicen las encuestas. En el corazón del colombiano vulnerado y ofendido hay un reproche grande e insuperable. Su espíritu ha sido humillado y… Clic para tuitear

Se han apoderado de las comunicaciones y de todo lo que tiene que ver con derechos humanos. Son los dueños. El dinero les llega en grandes cantidades -¿de dónde? no importa-, aun cuando realmente ellos mismos nadan en la abundancia. Los directores de Fecode y de las centrales sindicales ganan, según se ha visto en las redes, cifras superiores a los treinta y cuarenta millones de pesos mensuales, no obstante ser los representantes del proletariado. Pero critican acerbamente a los parlamentarios. Y, como si eso fuera poco, estos representantes  de honrados trabajadores y maestros,  acaban de nombrar como presidente de Fecode a un asaltante de bancos en Venadillo (T.), donde robaron doscientos ochenta millones de pesos hace un tiempo largo, pero ese robo, impunemente, lo dejaron prescribir. El sujeto se llama Carlos Enrique Rivas Segura. Como se ve, estos personajes parecen arrancados de las “novelas ejemplares” de Cervantes.

Son del partido comunista o afines, aunque camuflados y saben, como los camaradas, planificar grandes movilizaciones, pagadas, para aparecer como los abanderados de una lucha social, aunque lo único que les importa es el poder, que alcanzado no devuelven jamás.

O sea que no son demócratas, a pesar de que esa es su bandera inicial; y aman el totalitarismo y la arbitrariedad. No es más que hojear la historia del siglo XX y de éste en sus comienzos. Mienten, lastiman, matan y usan la violencia porque Marx en el manifiesto comunista les enseñó que «la violencia es la gran partera de la historia». Y Lenin, Stalin y el propio Trotski les transmitieron como dogma la combinación válida de todas las formas de lucha.

Ah, y desprecian el dolor ajeno -que ellos mismos causan- y se lavan las manos con cara de inocentes víctimas, no obstante que han puesto a sus vándalos contratados a saquear almacenes y destruir los buses y sus estaciones, quemar policías y atropellarlos con toda la brutalidad. A un empleado del CTI en Cali, sin motivo alguno lo atropellaron y hasta le dispararon, y cuando éste reaccionó en legítima defensa de su vida, lo mataron con deleite y cuando desfallecido agonizaba, le daban patadas brutales en la cara. Es su forma de obrar, en tumulto contra quienes se opongan.

Pero luego muestran sus caras de víctimas y asumen el papel de que ellos son los perseguidos. Y están en la «resistencia» con barricadas, deteniendo el tránsito, causando el pánico y arruinando la economía y a las familias pobres. Mas son la juventud que reclama por sus sueños perdidos entre la pólvora y la marihuana.

Nada les importa que las gentes no puedan llegar a sus trabajos, o que se mueran en una ambulancia que ellos han detenido, o que pierdan el empleo y arruinen las industrias y el país, que naufraga en la pandemia con el aumento de muertos, se hunda en los abismos que ellos mismos provocan. ! Mejor que todo esto suceda, porque eso ayuda a la revolución!

Ah, y aman los muertos que ellos provocan, porque hacen creer que la autoridad es criminal e indolente. Así nos han pintado ante los cuerpos internacionales de derechos humanos, no obstante que el gobierno los llama al diálogo y excede la tolerancia con ellos. Han enseñado a odiar al presidente Duque, a pesar de su talante democrático. Lo han convertido ante el mundo en un tirano y ellos son la juventud cargada de ilusiones. Se diría que el paro y los bloqueos han sido un trabajo perfecto a sus objetivos. 

Pero hay necesidad de anotar que la planificación de este intenso y largo paro con sus vándalos, bloqueos y saqueos, fue planeada recién se posesionó Duque de presidente. Madrugaron con Petro contra un hombre joven, preparado, noble y con buena voluntad, que es Duque, aunque tenga defectos humanos como todos nosotros. Y Petro se encontraba viviendo temporalmente en Europa, a cuerpo de rey, con cara de «yonofui», hasta que lo agarró el virus que le dejó consecuencias en los pulmones.

Los latinos, ante un crimen, por método investigativo, se preguntaban «¿Qui prodest?» -¿a quien beneficia?- y ese era el autor. «Aquel a quien beneficia el crimen es quien lo ha cometido», sentencia Séneca en su drama de Medea.

¿A quién benefician aparentemente estos movimientos de alteración del orden público, de muertos y pérdidas económicas irremediables, en este paro con bloqueos, más largos que una semana sin carne? Sin duda alguna que a ese que fue alcalde de Bogotá y un día apareció en un video con cara lujuriosa contando gruesos fajos de dinero que le entregaba un cómplice. Lengua brava la del tal Petro. Ha caminado toda su vida sin escrúpulos, y por supuesto ha estado detrás de todo este montaje con una financiación foránea y ganando encuestas para su gran satisfacción –no obstante la tos que le oprime y de los fajos seguramente ya gastados-Tiene todo medido y experimentado, con método conocido de todos los revoltosos que en el mundo han sido.

Y  esto ocurre -así mismo bien calculado- en medio de una pandemia que dura más de un año sin que ésta se pueda atribuir al gobierno de Duque como lo afirman; y dan por cierto que es tirano. Ese paro, que comenzó por cualquier motivo, pero que en la segunda fase adujeron dizque el proyecto de reforma tributaria, cuando fue retirado, prosiguió sin ningún destino diferente al golpe de estado y la presencia de Petro con proyecciones a futuro incalculables. E irreparables. Que en esto se lleven de calle las pequeñas y grandes industrias, no les importa. Y tampoco importan las muertes que han traído, ni la desolación en el campo de la vida y de la economía.

Esos son los monstruos que han sobrepasado el mes con el paro y lo proyectan por meses y meses más sin ninguna causa justificante, pensando que en la desgracia de una patria está el regio filón que colme sus ambiciones y logre dar el golpe que ya dieron en Cuba y Venezuela, Nicaragua y Argentina. Sin duda alguna, es en estos episodios donde se encuentra el enemigo grande medrando; y como los vampiros chupando la sangre de un pueblo sumido en la desesperación y la desgracia.

Mas es preciso concluir que esas conductas no les garantizan el triunfo como dicen las encuestas. En el corazón del colombiano vulnerado y ofendido hay un reproche grande e insuperable. Su espíritu ha sido humillado y golpeado sin piedad. Y de antemano sabe, viendo a Venezuela, que como lo apuntara Churchill, “La democracia es el peor sistema. Pero no se ha descubierto otro mejor.”

Acerca de Armando Barona Mesa 51 Articles
Abogado de la Universidad del Cauca, historiador, periodista de opinión, ensayista y poeta. Senador de la República y embajador en Polonia, en las Naciones Unidas y en varios foros mundiales. En la actualidad, Vicepresidente de la Academia de Historia del Valle del Cauca y columnista de la revistas Épocas y Cali-Viva.