@SebastianGutih1
¿Por qué no se habla en las Universidades Públicas de los crímenes sexuales y del narcotráfico de las FARC? Columna de J. Sebastián Gutiérrez Herrán Clic para tuitear
Esta condensado dentro del imaginario colectivo de nuestra Nación Colombiana ver la Universidad pública como el lugar de acceso de todo tipo de estamentos sociales, principalmente de los menos favorecidos económicamente y donde claramente se pueden cambiar esas condiciones sociales, plataforma de progreso y movilidad social para los más vulnerables; Esa es una idea común como bien lo mencionó, pero otra idea común es la del lugar donde se encuentran fuerzas políticas y vandálicas muy cercanas al terrorismo y a la subversión, las dos ideas a mí modo de ver convergen en tópicos cercanos a la verdad y justificare mis tesis en esta columna a continuación:
La universidad pública como espacio de conocimiento y movilidad social.
Como bien lo mencione anteriormente la Universidad pública ha dado la oportunidad a infinidad de ciudadanos en nuestro país para que mejoren sus condiciones sociales y económicas y puedan realizar a cabalidad muchos de sus sueños académicos, profesionales y laborales; Grandes personajes en todas las áreas de las ciencias, el arte, el humanismo y el ámbito político se han formado allí, desde el ingeniero y presidente Laureano Gómez, el artista Fernando Botero, el empresario e ingeniero Luis Carlos sarmiento Angulo, hasta el ilustre y magnánimo Álvaro Uribe Vélez.
Empresarios, científicos, políticos y demás grandes personajes de la vida nacional han tenido como Alma mater Universidades como la Nacional, la de Antioquia, la del Valle, la de Caldas, la del Atlántico entre muchas otras. Algunos otros personajes no tan conocidos pero que hacen parte de esa ciudadanía que ha podido tener educación gracias a las garantías del Estado la y la posibilidad de formarse de la mejor manera para la vida social y productiva.
Empresarios, científicos, políticos y demás grandes personajes de la vida nacional han tenido como Alma mater Universidades como la Nacional, la de Antioquia, la del Valle, la de Caldas, la del Atlántico entre… Clic para tuitearLas cosas nefastas de las Universidades Públicas.
No todo es tan idílico y romántico como lo mencionaba en las anteriores letras, muchos de los grandes males de nuestro país tienen como base la “universidad pública” y también de allí han salido terribles personajes como Ernesto Báez, Guillermo León Sáenz Vargas alias “Alfonzo cano”, Raúl reyes…males también no solo de carne y hueso si no también practicas nefastas entre las que se encuentra el consumo de droga, el narcotráfico, el terrorismo, la violencia contra la mujer etc. Pues sí, llegamos a la parte donde ese esplendido lugar se convierte en el tétrico rincón donde los peores vándalos, terroristas y narcotraficantes hacen de las suyas bajo la fachada de la academia. Si bien suena peyorativo lo mencionado no deja de ser cierto y es de conocimiento de gran mayoría de la ciudadanía, da tristeza decirlo pero es una realidad clara y que no se puede tapar con sólo buenas intenciones o con “idealismo mágico”
El narcotráfico en dichos espacios lleva años enquistados, transformando futuros ciudadanos en expendedores y en el peor de los casos adictos a las drogas, un drama para ellos y sus familias. El micro-trafico pulula en cada universidad pública y es común que haya un espacio de “tolerancia” de consumo en cada una de estas sustancias (marihuana-perico-tuzi-bazuco)
La Política unidireccional de la Universidad Pública.
Una merecida fama de izquierda ( y no precisamente moderada centro-izquierda) también la tienen estos centros “educativos” que a veces parecieran dialogando en un lenguaje casi que “vernáculo”, casi que metalenguaje, donde hablan sólo de ciertos temas, temas convenientes para cierta formación ético política, qué posteriormente le sirva a partidos de ese espectro político. Pues bien no es esto una mentira y en las universidades públicas (que se supone es el lugar del conocimiento libre y abierto) sólo se pueden hablar de ciertos temas; Temas que por demás están impregnados de una fuerte sustancia política de naturaleza marxista, las cosas como son y no seré yo quien no diga lo que es y cómo es, para eso hay ya mucha gente que idealiza estos espacios de una manera desbordante, pero la realidad es esa.
Mucha gente cree en utopías sociales y es respetable, pero otros asuntos son ya los que de manera testaruda acolitan fenómenos nefastos y detestables como el narcotráfico y la violación de menores de edad, y se preguntaran y esto que tiene que ver? – pues bien en las universidades se tocan temas como la JEP o el “conflicto armado” pero sólo desde una punto de vista que conviene a los victimarios (que hacen pasar como victimas) y sólo desde esa historia donde se idealizan las FARC y nunca se cuentan a detalle ciertos “lunares” oscuros de esa organización narcotraficante y criminal, su historia infortunada que tiene una estrecha relación con las peores masacres (Bojayá, la chinita y rio manso sólo por nombrar unas de tantas) torturas (como aquellos campos de concentración del mono jojoy) violaciones sistemáticas a menores de edad, por parte de comandantes que hoy por hoy muchas están sentados en el Bicameral. Y bien ni qué decir del aborto y otros elementos transversales que agudizan esta sería problemática que en los claustros universitarios pretenden callar, o simplemente pasar por alto, como si no fuera parte de la historia, esa historia que pretenden profanar y sólo contar para beneficiar a los directos victimarios.
Se enseña en estos lugares a ser “tolerantes” con este tipo de asuntos para preservar al modo de ver de muchos de estos “académicos” para que el país “avance”, y no sea “retrogrado” como está sucediendo con el actual proceso de paz y la JEP, no se observan otros matices y nunca se habla de crímenes sexuales, o de asuntos legales, constitucionales o políticos de forma rigurosa. Del el plebiscito de 2016, jamás se dijo nada, sólo lágrimas en las caras de algunos profesores y estudiantes impávidos por lo ocurrido. Temas escondidos que aparentemente la luz de la academia nunca alumbra esos lugares oscuros, esos rincones prohibidos.
Mucha gente en estos lugares no puede opinar por el temor a perder materias, repetir cursos o ganar enemistad con profesores y directivos dentro de estos claustros académicos, la opinión disidente a estas posturas es un voto de silencio que pareciera ser el pan de cada día en estos espacios. Pareciera una contradicción misma por la naturaleza misma del lugar, el lugar del libre conocimiento se ha convertido en el lugar donde sólo se puede hablar y con un lenguaje “políticamente correcto” (el decretado por las izquierdas) para los espacio sobre ciertos temas sensibles. Viva la U! sí que viva la U, pero que viva y dejen vivir también a los que sólo quieren ir a estudiar para buscar mejores oportunidades posterior a ese momento de la vida.
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