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Petropolítica. Columna de Andrés Fernando Portillo Clic para tuitear
El país se estremeció con las denuncias que hizo el expresidente Álvaro Uribe en el Congreso sobre los vínculos de Gustavo Petro con Carlos Castaño, Don Berna, Pablo Escobar y el Cartel de Cali.
De acuerdo con estas denuncias, las reuniones de Petro con el paramilitar Carlos Castaño se dieron en el año 2000, 2001 y entre el 2002 y el 2003. Petro admite una de esas reuniones y la justifica diciendo que fue para pedir que Castaño no lo matara. Sus seguidores dicen que las reuniones con criminales, prohibidas por la ley, son válidas dado que el Estado no podía proteger a Petro y por lo tanto él tenía derecho a proteger su vida acudiendo a los mecanismos que le fueran posibles. Curiosamente, por defender a su ‘mesías’, la izquierda termina justificando el espíritu del paramilitarismo cuando estos validaban alzarse en armas para defenderse de las Farc.
Carlos Alonso Lucio confirmó en Revista Semana que una de esas reuniones de Petro con Castaño sí se dio en momentos en que él se encontraba secuestrado por los paramilitares. Además, contó que Castaño le dijo que Petro sabía que él estaba secuestrado y que aún así no hizo nada para pedir su liberación.
Pero las reuniones de Petro con Castaño no fueron lo único que reveló Álvaro Uribe. El senador también denunció que Petro recibió, presuntamente, $1 millón de dólares de Miguel Rodríguez Orejuela, cabeza del Cartel de Cali. Un testigo, allegado a Rodríguez, confirma la transacción en Venezuela, además de cartas que se enviaron ambos.
Así mismo, Uribe denunció que Pablo Escobar le entregó $2 millones de dólares a Petro para que el M-19 atacara el Palacio de Justica, lo que confirma la complicidad de Escobar con el M-19 y el asesinato de los magistrados y la posterior quema del Palacio de Justicia.
Las denuncias sobre los nexos de Petro con Carlos Castaño, Pablo Escobar y Miguel Rodríguez Orejuela, deben ser investigadas por la justica y no deben ser vistas como una ‘pelea’ más entre Uribe y Petro, como lo quiere hacer ver el periodismo colombiano. Si a Álvaro Uribe la Corte Suprema le abre 2 investigaciones por un anónimo, lo más justo es que la misma Corte investigue las denuncias que hace un Expresidente de la República. Ojalá no pase lo mismo que con los nexos de Juan Manuel Santos con Odebrecht que, a pesar de las denuncias de Andrés Pastrana y Uribe, la investigación no avanza. La Petropolítica no puede ser otro capítulo impune en la historia del país.
La máscara se le cayó a Petro, pues queda claro que su verdadera ideología es el poder y el dinero, solo así se entiende que tenga vínculos con paramilitares, narcotraficantes y con el régimen venezolano.
Ñapa: Vale la pena preguntarse, ¿qué ha hecho Gustavo Petro durante la pandemia, además de irse a Cuba e inventarse un cáncer? ¿Cuál es el trabajo legislativo que amerita que se gane más de $32 millones mensuales? ¿Qué proyecto de ley, de autoría propia, ha sacado adelante el senador Petro? Porque es muy cómodo ganarse semejante cantidad de dinero por simplemente incendiar el país con odio a través de redes sociales.




