Petro: populismo, noticias falsas y periodismo

Robert Posada Rosero

Robert Posada Rosero

Las fake news alcanzaron relevancia con la irrupción de las redes sociales, canales que han servido de plataforma a populistas de derecha e izquierda para mantener un contacto directo con sus seguidores, saltándose el filtro de la prensa seria, esa que cuestiona, hurga y contrasta la información con el objetivo de aproximarse a la verdad de los hechos.

Sin embargo, la estrategia de crear mitos a través del uso reiterativo de la mentira como herramienta de comunicación no es un fenómeno nuevo, así que por más que los seguidores de Gustavo Petro crean a pie juntillas, incluyendo a los comunicadores que hacen parte de sus huestes, que estamos ante un genio mediático, su estrategia solo repite un viejo modelo aplicado con éxito por otros líderes autoritarios.

Joseph Goebbels, el maestro de la propaganda nazi, considerado el más completo mago de la comunicación moderna decía que, “una mentira contada una vez sigue siendo una mentira, pero contada mil veces se convierte en una verdad”.

Máxima que aplica con rigor Gustavo Petro quien ante cada salida en falso descubrió que una mentira tapa otra mentira, y que da lo mismo inventarse un cáncer que un covid mientras tenga entre sus seguidores áulicos que no solo crean sus inventos, sino que sean capaces de salir públicamente a defenderlo jugándose su poco o ningún prestigio.

Esta semana volvió a ser noticia con su triste y melodramática crónica sobre su capacidad de sobrevivir como un héroe solitario a la plaga del milenio: solo, anónimo y desvalido luchó contra el covid-19 en un hospital de la remota Florencia, ese paraíso cultural italiano, donde disfrutaba de unas obligadas vacaciones al lado de su familia.

Él, que conoce muy bien como funciona la máquina de propaganda soviética desde la época de Stalin, sabe que en los tiempos de Facebook o Twitter cada vez es más difícil decidir que versión de los hechos creer, por ello se aventura a seguir sumando seguidores fingiendo ser una víctima del sistema al que quiere derrocar, ya sea a través del uso de las armas o por medio del ejercicio democrático.

No hace mucho utilizó el mismo truco, ‘sorprendido’ de vacaciones en Cuba se inventó un cáncer, mortal enfermedad que superó en solo un par de semanas, incluso con tratamientos tan inverosímiles como la realización de un legrado, intervención médica que hizo pública uno de sus más leales y acérrimos escuderos, el senador Gustavo Bolívar.

En su libro 21 lecciones para el siglo XXI, el doctor en historia Yuval Noah Harari, explica “de hecho, las historias falsas tienen una ventaja intrínseca frente a la verdad cuando se trata de unir a la gente. Si pretendemos evaluar la lealtad de grupo, hacer que la gente crea en un absurdo es una prueba mucho mejor que pedirle que crea la verdad”.

Y es en este punto donde Petro está sacando ventaja, no solo sus hordas de iletrados están creyendo sus ficciones, personajes como Margarita Rosa de Francisco, y decenas de periodistas e ‘intelectuales’ que uno creería tendrían la formación y el juicio suficiente para distinguir una verdad de una mentira, están cayendo seducidos por este mesías, versión moderna del pastorcito mentiroso.

Harari invita a todos los ciudadanos a tener la responsabilidad de dedicar tiempo y esfuerzo para verificar nuestras fuentes de información, pero ¿cómo escoger fuentes fiables si el periodismo de nuestros tiempos se volvió ‘culipronto’? periodistas dedicados a replicar historias sin aplicar principios básicos como el contraste de fuentes y la verificación de información.

Ningún medio hizo un esfuerzo, como es su obligación, de exigir la historia clínica de Petro, ni siquiera conocemos un resultado positivo de su covid, pero todos, sin excepción, replicaron entre sollozos la triste historia del héroe anónimo y solitario que, en menos de seis meses, tras abandonar su país, logró vencer terribles padecimientos, confirmando una vez más que es el ‘elegido’.

La gran encuesta de la Revista Semana reveló que twitter solo es seguido por el 4 por ciento de los colombianos, pero este no es un problema para el líder de la Colombia Humana, siempre que encuentre amplificación de sus mentiras en los medios tradicionales, otrora fuentes confiables de información que hoy hacen el papel de idiotas útiles.

La respuesta a la difícil encrucijada que vive el país frente al uso de la mentira como arma política también podría estar en las reflexiones del historiador y escritor de origen judío, quien afirma, “si queremos saber la verdad sobre el mundo, en algún punto tendremos que renunciar al poder”.

 

Ningún medio hizo un esfuerzo, como es su obligación, de exigir la historia clínica de Petro, ni siquiera conocemos un resultado positivo de su covid. Clic para tuitear

Robert Posada Rosero
Acerca de Robert Posada Rosero 41 Articles
Comunicador Social Periodista, especialista en Derecho Constitucional.
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