“Los aduladores se parecen a los amigos, así como los lobos se parecen a los perros”
Tanto ha sido el trabajo realizado en el país, que el comunismo logró introducirse, incluso, en la misma “realeza” de este terruño. Clic para tuitearGeorge Chapman
Al momento de escribir estas líneas es mucho lo que se ha hablado u opinado sobre la reforma tributaria presentada por el Gobierno Nacional al Congreso de la República, razón por la cual, solo me referiré a ella en lo que concierne al asunto a abordar.
Cuentan los historiadores que si en octubre de 1962, durante la “Crisis de los Misiles”, el presidente norteamericano John F. Kennedy hubiese atendido a los consejos de los expertos de la Casa Blanca, el mundo se habría enfrentado a una catástrofe nuclear de consecuencias incalculables; no obstante, prefirió en la soledad del poder, atender esa peligrosa agenda internacional de la mano de su hermano Robert F. Kennedy, quién en ese entonces era el Fiscal General de la Nación.
Mientras los “expertos” que rodeaban al presidente aconsejaban hacer gala del poderío militar americano frente a Cuba y la Unión Soviética, el Fiscal General convenció al primer mandatario de resolver el problema por las vías diplomáticas, lo que trajo consigo un acuerdo de retiro de Cuba de las armas nucleares por parte de la URSS y la garantía de que los Estados Unidos jamás volverían a intervenir en la isla.
Así las cosas, es importante que los primeros mandatarios o líderes del mundo siempre cuenten con una persona que no haga parte del famoso “comité de aplausos”, sino por el contrario, alguien que con sentido crítico y responsable les pueda hacer ver la otra cara de la moneda con el fin de que sus decisiones sean las más acertadas en beneficio del gobierno y de los ciudadanos.
Debo confesar que soy un profano en asuntos de política, mucho más en lo que respecta a temas económicos, pero para nadie es un secreto que la reforma tributaria presentada por Iván Duque al legislativo fue inoportuna, sobre todo, cuando en los actuales momentos lo que más espera el país es empatía fiscal por parte del gobierno.
Así las cosas, la reforma al estatuto tributario ya se presentó y no hay nada que hacer, porque el Congreso la va a aprobar, no sé si con las modificaciones sugeridas por el Centro Democrático, pero es un hecho.
Como señalé hace unos días, este tipo de medidas fiscales son importantes porque es la única forma de sanear las arcas públicas, pero en las actuales circunstancias por las que atraviesa el mundo no dejan de ser impopulares e, incluso, peligrosas porque constituyen la excusa perfecta para acrecentar el odio y la lucha de clases promovida por quiénes desde hace más de 50 años vienen trabajando por la toma del poder bajo las banderas del comunismo de Marx y Lenin.
Por lo anterior, el mensaje del Ejecutivo al pueblo colombiano fue el mismo de su antecesor: ¡sudor y lágrimas!, como si las lágrimas y el dolor por los estragos causados por la pandemia no han sido suficientes, por lo que se requiere trastocar el bolsillo de un sector de la población colombiana con el fin de tapar el hueco fiscal, para no hablar de estratos sociales porque me parece, además de denigrante, inconstitucional.
Así las cosas, la zurda comunista radical de Colombia no hace sino enrostrar los videos del presidente Iván Duque en campaña prometiendo menos impuestos y más salarios, así como también, interviniendo en los debates del Congreso cuando era senador, oponiéndose a la reforma tributaria del entonces gobierno de Juan Manuel Santos. Como quien dice, lo que se construyó con las manos, lo desbarató con los pies.
En ese orden de ideas, el peligro que se cierne sobre Colombia es cada día más inminente.
El líder de la Colombia Humana no es un personaje salido de la nada, como muchos pueden creer; el exguerrillero del M-19 es el resultado de más de medio siglo de preparación y adoctrinamiento por parte de quienes en su momento creyeron que las armas eran el instrumento de reivindicación más idóneo de los derechos de la clase trabajadora y de los más necesitados.
Tanto ha sido el trabajo realizado en el país, que el comunismo logró introducirse, incluso, en la misma “realeza” de este terruño. Quién se iba a imaginar que alguien como Juan Manuel Santos, perteneciente a una de las casas presidenciales más importantes iba a ser el gestor del posicionamiento político, militar y judicial de la guerrilla más antigua del mundo.
La llegada de las FARC al Congreso, su fortalecimiento militar y económico, la creación de la JEP, el Nobel de Paz, la labor de Fecode al interior de escuelas y colegios públicos, el apoyo de Venezuela y otros países al proyecto comunista, el mensaje del gobierno de Biden para la implementación de los acuerdos de la Habana, la animadversión al interior de la justicia contra el expresidente Uribe y las ctaules las medidas fiscales, le despejan el camino al exalcalde de Bogotá para que arrase en las elecciones presidenciales del 2022, cumpliéndose la promesa de Hugo Chávez en lo que respecta a la expansión de sus propósitos de miseria y atraso en América Latina.
Lo anterior, no es solo mi percepción, eso mismo opinan varios empresarios colombianos radicados en los Estados Unidos pertenecientes a distinguidas familias de la costa norte del país, que cuentan, para corroborar la labor que viene realizando la zurda desde antaño, que en sus épocas de colegio había profesores que le decían a sus alumnos camaradas.
Ojalá esté equivocado en cada una de mis palabras, puntos y comas, pero el panorama no pinta bien para Colombia el año entrante; peligro empieza con “P” de Petro, e inminente con “I” de izquierda, por lo que el peligro inminente sobre el país tiene nombre propio.
¡Ojo con el 2022!





