Pedofrastia y el niño ambientalista

Carlos Manjarrés

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Pedofrastia: buscar comprometer la racionalidad de una discusión sugestionando la capacidad de escepticismo en el uso político y/o mediático de un niño, es decir, instrumentalizar niños con algún tipo de finalidad económica, política o de presión social. Pretende que solo se evalúe el interlocutor y no lo que está comunicando, buscando eliminar cualquier duda en la autenticidad de una denuncia al ser realizada por un niño.

En la ciudad de Bucaramanga se le sigue la pista a extranjeros que alquilan niños para pedir limosna; por medio de instrumentalización del niño para generar sentimientos de lastima y sucumbir a los instintos humanos de proteger al niño (maternidad y paternidad) personas inmorales se lucran de la exposición del menor. (Esto es objetivamente antisocial)

La izquierda colombiana en 2010 instrumentalizaba niños para convertirlos en bombas a cambio de $1,000 (mil pesos), como ocurrió en el Charco, un pueblo de desplazados en el departamento de Nariño (Esto es objetivamente antisocial).

Hoy la izquierda instrumentaliza a un niño “ambientalista” con un libreto nada difícil de aprender, con la finalidad ultima de conseguir popularidad política, dar una apariencia de renovación mientras contienen las mismas ideas arcaicas de redistribución, Estado socialista y concentración del poder político para la planificación económica que nos ha atormentado desde que se conoce la figura del dictador. No espero que un niño con ideas tan torpes entienda algo sobre los procesos endógenos de la organización del Estado, concepto de naturaleza, la armonía de intereses sociales y la gestión privada de la propiedad como manera de protección ambiental; no porque sean temas complicados o de gran altura intelectual, si no porque pareciera que sus instrumentalizadores desconocen estos factores —o actúan por interés políticos y deciden ignorarlos— no importa de todos modos, no por ser un  niño se debe aceptar cualquier mensaje como autentico y libre de sesgo, eso es irracional, no es un espíritu libre, es un espíritu encadenado a la instrumentalización, sus discursos son superficiales y artificiales —casi parece senador—. Invito a la autoevaluación, ¿Cómo permitimos que pase esto?, ¿Qué diferencia habría con el niño bomba que usó la izquierda en el 2010, con el niño ambientalista que usan en el 2021?, ambos no son mas que meros instrumentos, que solo muestra manipulación, hostigamiento e indiferencia. Esto es objetivamente antisocial, no es muy diferente a usar a un niño para conseguir dinero, promover imágenes políticas o como arma, todos son reprochables, unos mas que otro claro, pero igual de inmorales.

¿Cuándo entenderemos que instrumentalizar niños siempre y en todo caso es una conducta antisocial?

Carlos Manjarres
Acerca de Carlos Manjarres 1 Article
Estudiante de derecho e investigador de la Universidad Libre