Para alguien especial y necesaria. Crónica de Alvaro Mejía Vásquez Clic para tuitear
Va pasando el día con sus letargos, soledades y emociones. El sol crispeando el pavimento y éste agradeciéndole con un humillo que sube al infinito haciendo que todo se mueva por una ilusión óptica. La noche en franca lid con la mañana, diariamente la derrota y ésta muy oronda creyéndose superior, también inexpugnablemente ve su desfallecer tras los arreboles multicolores y la puesta del sol en lontananza occidental. La vida nocturna se va desesperezando y comienza el bello y melodioso concierto que nos brinda noche tras noche la madre naturaleza. La luz diáfana, entrecortada y veloz de las luciérnagas expandiéndose por el entorno y mostrándonos con pequeños destellos o detalles que la vida es bella a pesar de lo corto de su luminosidad. El croar ronco y mimetizado de las ranas, nos muestran y nos dejan pensar que lo feo también tiene su belleza, aunque muchos no lo vean así a pesar de todo. El raudo, veloz y descomplicado vuelo aleteador de los murciélagos nos va dejando entrever que se acerca el tiempo crepuscular de la penumbra. Llegó la noche, la nuit como dicen los Franceses y con ella la necesidad de tenerte entre mis manos. Te busco por doquier, te llamo, no respondes y cuando te encuentro, mi cuerpo lanza un suspiro, no sé si de alegría o de contento pero… estás ahí, fría y apagada, no me hablas, solo te dejas coger por todo lado sin mascullar ni siquiera una palabra, te cojo fuerte restregándote a mi cuerpo como para calentarte y tu… ni siquiera una palabra, pero estas ahí para servirme y utilizarte en el momento en que te necesite. Ya te tengo pues entre mis manos, sintiendo leve y suavemente tus ligeras protuberancias, que al apretarlas me dan lo que yo quiero: La luz tan necesaria en una noche de lluvia con obscuridad incluida, ojalá no se te acaben muy rápido las pilas, preciosa, recordada y siempre personalizada linterna mía Made in Japan.




