Éstas palabras pronunciadas por el ex presidente Álvaro Uribe Vélez hace algunas semanas, no pueden convertirse en una frase de cajón; esta será la realidad de los colombianos durante los próximos meses. A medida que se aproxima la fecha para las elecciones presidenciales, se incrementará cruentamente la batalla por la casa de Nariño, hasta el punto de que la oposición usará todo tipo de armas para lograr su cometido de ganar la presidencia. Uribe no dijo lo que dijo por una razón sin sentido, lo pronuncio por una preocupación genuina en el futuro de Colombia, él está consciente del peligro que encarna caer en un gobierno del mal llamado progresismo. No se nos puede olvidar que Gustavo Petro apenas conocidos los resultados de 2018, que confirmaron que perdió abrumadoramente la presidencia; impartió órdenes a sus seguidores para no dejar gobernar al presidente Iván Duque. La izquierda socialista y comunista colombiana ha tenido y tiene un plan bien orquestado; lo primero ha sido desgastar al gobierno con paros, marchas, protestas y un mundo de artimañas propias de personas que se mueven en la penumbra politiquera, manipuladora y tramposa.
Está en marcha una enorme coalición de izquierdistas para tomarse el poder en 2022. Las renuncias que presentaron recientemente a sus partidos los senadores Roy Barreras, Armando Benedetti y Rodrigo Lara, está enmarcada en un claro plan bien orquestado por parte de aquellos que se han denominado “defensores del proceso de paz”, a estos súmele todo el liberalismo, todo el santismo, todo el vargasllerismo más los delincuentes farianos y un larguísimo etcétera en una gran colcha hecha de todos estos retazos opositores. Esta corriente tendrá su propio candidato presidencial que se enfrentará en primera vuelta al candidato Sergio Fajardo para después terminar todos unidos en el mismo costal con Gustavo Petro y el resto de la jauría. No nos llamemos a engaños, el socialismo progresista, el liberalismo y el comunismo encarnado en la persona de Jorge Robledo terminaran en un solo combo, tirando todos para el mismo lado.
Ojo con el 2022 no es una frase retórica ni caprichosa, es la realidad latente de un proceso electoral crudo y con muchas trampas que se aproxima velozmente hacia nosotros los colombianos. Estas fuerzas coalicionadas de izquierda que encarnan la oscuridad; realizan sus procedimientos en el ocultismo y acuden a todo tipo de ayuda siniestra; a ellos no les interesa vender sus almas al mismo demonio si es necesario, con tal de apoderarse de la presidencia de Colombia. Estos personajes no tienen ningún temor del Creador, al contrario; están a favor de todo tipo de iniciativas que se lleven la moral por delante. Quiero alertarlo a usted que lee esta columna, esto no se trata de una contienda electoral tradicional entre la derecha, la izquierda y el centro del espectro político; NO, esto ya trascendió a una guerra entre el bien y el mal, y esta coalición usara todo lo que puedan obtener de las tinieblas para su favor. Ojo con el 2022, se los estoy advirtiendo con mucho tiempo, abra bien sus ojos y piense en qué País va a vivir en los próximos años. A través de la historia el inframundo ha usado a seres humanos para traer maldad, desolación y caos. La historia nos habla de Faraón tratando de acabar a los hebreos; nos habla de los amalecitas en el mismo plan; nos habla de los filisteos en la misma línea. Nos dice que el año 597 A, C. Nabucodonosor arraso con Jerusalén llevándose los cautivos a Babilonia esclavizándolos por 70 años como estaba profetizado; ahí esta Herodes, quien mando a asesinar a los niños para evitar que Jesús creciera.
Ojo con el 2022 no es una frase retórica ni caprichosa, es la realidad latente de un proceso electoral crudo y con muchas trampas que se aproxima velozmente hacia nosotros los colombianos... Clic para tuitearLe voy a poner tres sencillos ejemplos de lo que espera a cualquier País que adopte el socialismo progresista, o más concretamente el comunismo: Cuba es el centro de la santería, ellos aprendieron esas prácticas ancestrales de África, está tan arraigada entre los cubanos que para ellos es un asunto cultural, también lo ven como si fuera su propia religión, el resultado: en ese País pulula el hambre, la carencia, la pobreza y todo lo que conocemos. Haití es el País del vudú, una práctica diabólica ancestral que hace un daño terrible a los seres humanos, resultado: es el País más pobre del mundo. Y Venezuela, allí Hugo Chávez por instrucción de los hermanos Castro llevo las practicas cubanas de santería brujería y hechicería, el resultado: una Venezuela hecha añicos en todos los sentidos.
Quizá usted piense que estoy delirando, o que le estoy metiendo misticismo al cuento de las elecciones del 2022 para atemorizar, no se equivoque; tengo más de 25 años de estudio e investigación en lo espiritual, no soy una persona mística, pero si soy un hombre temeroso de Dios en el buen sentido de la palabra; y también conozco muchos senderos del mundo espiritual, el mundo bíblico y lo que ha acontecido en la historia con las naciones que han incursionado en las prácticas ocultistas como lo pretende el progresismo y el comunismo disfrazado de socialismo en Colombia.
La Palabra de Dios enseña que: Mi pueblo perece por falta de conocimiento; y como tú rechazaste el conocimiento, yo te rechazaré a ti de mi sacerdocio; por haber olvidado la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos. Oseas 4: 6
#OJOCONEL2022, estamos advertidos.




