¡No se queje! Y actúe acorde a una pandemia

Mariana Pinto

MD. Mariana Pinto Alvarez

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MD. Mariana Pinto Alvarez

Por estos días se presenta una controversia sobre las medidas que han tomado alcaldías y gobernaciones todas avaladas por el gobierno nacional, con manifestaciones de descontento en algunos sectores por el cierre del comercio y en otros por el pobre compromiso con la preservación de la vida y salud de las autoridades. Desde el mes de abril de 2020 un grupo de académicos públicos un articulo en el cual proponían una taxonomía sobre las políticas tomadas a nivel mundial como respuesta a la pandemia por COVID-19[1], las cuales dividían en cuatro: políticas para aplanar la curva de contagio, políticas para fortalecer los servicios de salud, políticas para mitigar las consecuencias negativas socioeconómicas de la pandemia y, por último, políticas para reforzar la gobernanza.

El mismo grupo de académicos[2], presenta una síntesis de las diferentes políticas públicas tomadas por los gobiernos ejemplarizando medidas para aplanar la curva como la restricción de la movilidad, la formulación de cuarentenas, el cierre de lugares de ocio, colegios o universidades, y estrategias para evitar aglomeraciones. Asimismo, políticas para fortalecer los servicios de salud como el aumento en la disponibilidad de camas de cuidado intensivo, la regularización de médicos extranjeros, la convocatoria a estudiantes de medicina y a profesionales ya retirados o campañas de protección a la salud mental del personal de salud.

En cuanto a las medidas de gobernanza, mencionan la declaración del estado de emergencia, la delegación de funciones de rectoría a otras entidades, la implementación de políticas de forma prioritaria y rápida, así como una comunicación constante con los ciudadanos con información verídica para evitar noticias falsas o teorías de conspiración. Por último, políticas para mitigar el impacto negativo de la pandemia, como son la restructuración de prestamos y ampliación de plazo de pago, auxilios monetarios a los más necesitados, protección del trabajo con sanciones por despidos masivos o subsidios a los salarios; en otros países como España y Reino Unido direccionaron las ayudas al pago de los alquileres de domicilio, pago de la seguridad social de los ciudadanos, subsidio de los servicios públicos, la implementación de la renta básica universal, y en otras naciones como Somalia fijaron los precios de la canasta básica, o como Australia ejecutaron cambios en la tasa de política monetaria, cerraron la exportación de algunos productos, y realizaron prestamos desde el banco central con el propósito de inyectar liquidez.

Hay que ser objetivos y reconocer que Colombia implemento muchas de las políticas anteriormente mencionadas. De igual forma, en agosto el gobierno dio a conocer la estrategia Pruebas, Rastreo, Aislamiento Selectivo Sostenible PRASS, en la cual se tiene estipulado subsidios económicos para trabajadores independientes o familias del régimen subsidiado con el propósito de lograr el aislamiento por 14 días, así como la obligatoriedad de los empleadores para favorecer el trabajo en casa o permisos que no afecten la economía familiar y garanticen el aislamiento selectivo. También se creó el centro Nacional de Contacto de Rastreo, y en octubre se expidió el decreto 1374 de 2020 en el cual se define claramente la responsabilidad y las acciones dentro del PRASS para todos los entes involucrados, desde las EPS, los hospitales, los trabajadores de la salud hasta las entidades territoriales, quienes además son las responsables de gestionar y coordinar la estrategia.

Es más que evidente que la estrategia PRASS no ha sido implementada con éxito debido al aumento de casos en el país; y que, si esta se implementara a cabalidad no habría existido la necesidad de aplicar nuevas medidas de restricción de la movilidad y disminución de contagio. Sin embargo, la gente no notificaba la totalidad de sus contactos, la búsqueda y ubicación de estos por las EPS y las alcaldías fue insuficiente, los subsidios de aislamiento no llegaron a muchas personas y muy pocos empleadores facilitaron en aislamiento selectivo sin perjudicar la economía familiar.

Ahora bien, el comercio no es menos responsable, en muy pocos lugares se realizaba el registro de entrada al establecimiento medida clave para encontrar cadenas de transmisión, en casi todos, por no decir que en todos, se tomaba la temperatura en la mano, ¿desde cuándo la fiebre se siente en la mano?, y si se les hacia la recomendación de una correcta toma contestaban que la gente se enojaba si se acercaba el termómetro a la frente o el cuello, y ellos en vez de ser firmes y no permitir el ingreso a quienes no cumplieran con las normar, prefirieron vender.

En otros lugares el gel era escaso, casi no se vio locales comerciales con lavamanos a la entrada y era usual encontrar empleados usando de forma incorrecta el tapabocas. Nadie puede negar que en navidad se vieron los centros comerciales llenos y no se evidenciaba un verdadero control del aforo, más allá de los papeles en las puertas que indicaban el número de personas permitidas. Y qué no decir del comercio informal, ¡desastroso!

No se entiende cómo se permitió la realización de fiestas de fin de año en hoteles y restaurantes, o la aglomeración de hinchas de equipos de futbol. También, hay que mencionar que las reuniones familiares y de amigos en las fiestas navideñas, como los paseos fueron casi una constante, hasta personal de la salud de primera línea disfruto de sus vacaciones en la costa atlántica, y no es porque no tengan derecho a descansar o pasear, es que este año el ejemplo de quienes se enfrentan directamente al virus es fundamental.

Era casi obvio que si no colaborábamos todos se iba a aumentar la incidencia de casos positivos COVID-19 y por ende las autoridades se verían en la obligación de tomar medidas extremas ante comportamientos de extremo egoísmo e irresponsabilidad. No se quejen, no hagan marchas, y no critiquen, el gobierno está tomando acciones que usted en su negocio y en su vida de forma individual no fue capaz de adoptar.

[1] Peña S, Cuadrado C, Rivera-Aguirre A, Hasdell R, Nazif-Munoz JI, Yusuf M, et al. PoliMap: A taxonomy proposal for mapping and understanding the global policy response to COVID-19. 2020

[2] PoliMap – COVID-19 [Internet]. Disponibles en: https://polimap.org/

Mariana Pinto Alvarez
Acerca de Mariana Pinto Alvarez 8 Articles
Mariana Pinto Alvarez, es manizaleña, se graduó como médica y cirujana de la Pontificia Universidad Javeriana, y Magister en Salud Pública de la Pontificia Universidad Javeriana. Actualmente es investigadora en salud pública en Covid-19, además ha realizado investigaciones sobre el estigma a la enfermedad mental y Mindfulness como tratamiento a los trastornos mentales. Ha sido consultora en salud pública y salud mental para el Concejo de Bogotá y el Congreso de la república.
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