No, Progresismo No es Progreso

Karol Daniela Gutiérrez

Karol Daniela Gutiérrez

El joven progre, que constituye la actual generación de imbéciles o idiotas útiles, ha naturalizado la riqueza, y esto les hace suponer que los bienes y los servicios caen como maná del cielo... Clic para tuitear

Karol Daniela Gutiérrez

El progresismo, es la falacia según la cual todo lo nuevo es necesariamente mejor que lo anterior,  el progresismo, es además, una falacia ahistórica, y la forma política de la ideología de lo nuevo, – que nos dice que lo nuevo siempre es bueno y lo viejo siempre es malo –. Pero, en el mundo de las instituciones, de las ideas y de los valores, lo nuevo, no siempre es mejor que lo viejo.

La descalificación para los que son, por ejemplo; pro vida, pro familia, o están a favor de la propiedad privada, de las libertades individuales, o del Estado pequeño, es llamarles dinosaurios o medievales. Lo nuevo configura una cultura esquizofrénica, que desprecia su pasado, lo estamos viviendo políticamente, hoy, con los intentos de destruir y reescribir la historia occidental, a través de expresiones simbólicas como derrumbar monumentos.

El progresismo nada tiene que ver con el progreso, es apenas su deformación ideológica, una muestra de ello, es el caso de las culturas indígenas, no les importa que sus condiciones culturales impidan todo atisbo de modernización, lo que les importa es conservarlas y fomentarlas ideológicamente en su atraso,  como quien desea conservar alguna especie en un zoológico.

Quienes se han dejado conquistar por esta doctrina, básicamente han sido jóvenes que indignados por la pobreza, y sin ningún conocimiento económico e histórico, levantan banderas a favor del socialismo, porque I) desconocen las nefastas consecuencias a la que estos experimentos han llevado, y II) porque ingenuamente creen que con esos eslóganes van a poder sacar adelante sus países. El progresista quiere hacer justicia, pero con nuestro dinero, no siendo ellos el ejemplo de los que mayor impuestos paguen, sino que están esperando que la utopía del ‘Nuevo Hombre’ de la que tanto hablo Marx, se haga realidad.

El progresista, y en especial ‘el joven progre’, es parte del paisaje sociopolítico de nuestros tiempos, podemos verlos en Facebook o en Twitter, despotricando de las multinacionales a través de su Iphone de último modelo, también, les encanta hablar de sensibilidad social, redistribución de la riqueza, pueblos originarios, enfoque de género, capitalismo salvaje, patriarcado, imperialismo, supremacía blanca, en fin… y cada vez que pronuncian estos significantes, se sienten parte de los que buscan un mundo mejor.

 El progresista es un derivado de la crisis histórica del marxismo clásico. Sobreestima su papel y su realidad, y se ve a sí mismo como un ejemplar del ‘Nuevo Hombre’, está convencido de ser poseedor de una mente superior, un libre pensador,  y por ello califica de retrogrado a todo lo que represente el respeto a los valores y creencias  tradicionales. El joven progre, que constituye la actual generación de imbéciles o idiotas útiles, ha naturalizado la riqueza, y esto les hace suponer que los bienes y los servicios caen como maná del cielo, en estos términos la cuestión será  cómo redistribuirla mejor, porque desde su perspectiva todos los individuos tienen derechos a las mismas cosas; de alguna forma la abundancia termina creándoles  una ilusión, a partir de la cual la abundancia siempre seguirá estando allí, y solo bajo está  premisa ilusoria se dan el lujo de ir e incendiar un supermercado, una estación de metro, y de reventar el comercio etc.

Al joven progresista, le han hecho creer que es especial hacer una revolución, pero no se da cuenta que es títere de un sistema que le ha hecho creer esto, y también, que le ha hecho creer que es especial. No, no les hace especial tener un look raro, ni a las mujeres  mostrar los senos en una protesta, ni ser gay o lesbiana, y mucho menos les hace especial hacer parte de una supuesta revolución. El joven progresista quiere hacer parte de la historia sin saber muy bien por qué, quiere cambiar la historia y quiere ser pieza fundamental en este cambio histórico que estamos viviendo, sin saber muy bien hacia donde quiere llevar ese cambio. No somos y no seremos más especiales (ni menos) que la generación de nuestros padres o abuelos, ni que la generación de la revolución francesa o de la revolución industrial, ni que las generaciones de los líderes que lograron las independencias hispanas. Pero, la hegemonización a la que ha sido sometida la educación en las últimas décadas,  les ha hecho creer que sí lo son.

Nos están educando para hacernos siervos de la ideología de lo nuevo, progreso no es lo mismo que progresismo, ‘progreso’ designa la cualidad de unos hechos específicos que permiten el avance en cualquier campo de la realidad, el progresismo aunque es un cáncer que padecen las sociedades actuales, tiene la condición de teletransportar a sus militantes a otro planeta. Por otro lado, es momento de que las sociedades, se abran a una nueva ideología, que abracé la libertad económica y la libertad individual, me refiero a la ideología del liberalismo clásico o libertaría.

Karol Gutiérrez
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Cuento historias, y amo a Barranquilla. La vida la defino en una frase ‘Carpe Diem’.
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