¡No nos roben la esperanza!
@JuanCVargas98
¡No nos roben la esperanza! Columna de Juan Camilo Vargas Clic para tuitear
Consternado y estupefacto, como aún lo estoy, escribo estas líneas con la indignación de quien ve cómo el oficialismo que todavía gobierna hace de las suyas incluso a días de abandonar el solio de Bolívar. Contemplo, desairado y con tristeza, cómo uno de los hombres que más historia ha hecho en esta Patria debe abandonar el cargo para el que fue electo con más de 800.000 votos, algo insólito para el País.
Es realmente vergonzoso que una institución de tanto prestigio como la Corte Suprema de Justicia se deje guiar por sesgos y se politice de una manera tan marcada y lamentable, recordando las persecuciones políticas que se dieron al inicio de este Gobierno. No es justo que quieran cercenar los proyectos y metas de unos individuos que se han entregado a la Patria con el fin de posar como demócratas al servicio del presidente, menos aún que pretendan robarnos la esperanza a quienes creemos en Álvaro Uribe Vélez, en su inocencia y en la labor que debió haber desempeñado como Senador.
Es vergonzoso que una institución de prestigio como la Corte Suprema de Justicia se deje guiar por sesgos y se politice , recordando las persecuciones políticas que se dieron al inicio de este Gobierno. Clic para tuitearNo es fácil comprender, por más que intento hacerlo, cómo es que en nuestro Congreso estará un payaso simplón inhabilitado que sólo entró para aumentar el número de curules del movimiento Alianza Verde, o cómo es que hay espacio para que diez bandidos, asesinos, terroristas, narcotraficantes y subversivos puedan ejercer sus cargos como Senadores y Representantes a la Cámara, mientras que un hombre que dignifica, engalana y representa la esencia del debate democrático tenga que renunciar por culpa de una justicia que no sabe proceder y que se deja guiar más por intereses egoístas e ideologías que por la veracidad y el ánimo de la justicia que ya se perdió.
Debo, además, expresar todo mi apoyo, mi solidaridad, mi absoluta confianza y mi incondicional amistad al Representante por el Departamento del Huila, Álvaro Hernán Prada, también columnista de este portal. Creo en él, lo hago desde la primera vez en que fue electo para representar a la tierra opita en el Congreso de la República y no he dejado de hacerlo desde entonces. No me cabe duda de su inocencia, por él voté sintiéndome representado, y espero que la falsa y espuria justicia no haga de las suyas para sacarlo del camino en aras de cosechar un triunfo revanchista y de persecución política anacrónica y lamentable.
¿Qué ejemplo es el que dan los magistrados de una corte que debería ser objetiva pero se ha politizado? Sin duda alguna sorprende que la perversidad de la injusticia siga atacando a quienes hacen el bien y obran en Derecho, pasando incluso por una enorme porción del pueblo colombiano que se identifica con los postulados del uribismo. La Corte, en su sesgada simpleza, no logra comprender que Álvaro Uribe Vélez no es un individuo, sino una ideología, una institución; un entendimiento. Su nombre, a diferencia del de los magistrados de esta indigna corte, quedará escrito para siempre en la memoria de los colombianos y su legado histórico no tiene comparación con la gestión de cualquier otro expresidente.
De esta persecución saldrán el eterno Presidente Uribe y el Representante Prada sin responsabilidad alguna, con la confianza de quienes se saben inocentes y transparentes. Ambos luchadores de esta Patria y guerreros de la democracia son puestos a prueba por el mismo aparato que no reparó en condenar al exministro Andrés Felipe Arias en otro acto de persecución, pero seguramente estos dos titanes del Centro Democrático seguirán marcando el camino de la firmeza y la honestidad al demostrarle al País su inocencia.
De esta persecución saldrán el eterno Presidente Uribe y el Representante Prada sin responsabilidad alguna, con la confianza de quienes se saben inocentes y transparentes. Clic para tuitearQue no sea este otro caso como el del general romano Publio Cornelio Escipión, quien después de haberle entregado todo a la República, haber derrotado a Cartago y conquistado Numidia, fuese desterrado por una «Patria ingrata» que ni siquiera «sus huesos tiene».
Mano firme y corazón grande hasta el final.
