@JuanCVargas98
Nicolás Gómez Dávila, in memoriam Columna de Juan Camilo Vargas Clic para tuitear
El pasado fin de semana tuve la fortuna de asistir al encuentro de primavera número 55 de la «Sociedad de Filadelfia» en Chicago, Illinois. La “Philadelphia Society” es un grupo que promueve el compartir ideas políticas y económicas que brinden soluciones a los problemas sociales, abre espacios para debates y presenta innovaciones en temas relacionados a «las dinámicas de lo político». Maravillado con el profundo ambiente académico que se sentía con cada conversación afuera de los salones de conferencias, donde se escuchaban un poco entrecortados los nombres y temas de «Platón», «De Maistre», «Belloc», «la monarquía», «el futuro del localismo», «antiglobalización», etc., entablé conversación en cierto punto con un joven investigador de la universidad de Duke, un austriaco que en ese momento charlaba con un profesor venezolano al que poco antes yo había conocido.
En medio de aquella conversación académica en la que empezamos por hablar de las influencias de Hegel en algunos movimientos conservadores de la actualidad, algo que todos rechazamos de sobremanera, el austriaco me preguntó por la insignia de la bandera de Colombia que prendía de la solapa de mi traje, a lo que yo respondí que era colombiano. El austriaco entonces dejó ver una sonrisa de emoción y con bastante alegría, pero sobretodo esperanza, me preguntó «¿conoces a Nicolás Gómez Dávila?» con un natural acento que mezclaba anglosajón y germano. Asombrado, entre feliz y asombrado, le contesté que claro, que cargaba conmigo sus «Escolios» y que me parecía la cima de la filosofía que ha producido en toda su historia nuestro País. Aquel joven investigador me dijo entonces que lo había estudiado en alemán cuando estaba en su Patria, que poco o nada había encontrado en inglés y que sólo ha sido traducido a su lengua alemana y un poco al inglés. Yo le respondí que no era así, de hecho, le recomendé el maravilloso trabajo del italiano Franco Volpi y le relaté cómo este también lo había traducido a esa bella lengua mediterránea.
Eventualmente la conversación terminó cuando regresamos a una conferencia que se titulaba «El futuro del localismo», pero algo se quedó en mí con relación a Gómez Dávila. Seguía asombrado porque un austriaco lo conocía, recitaba sus escolios y se desenvolvía fácilmente explicándome cómo aquel hombre vivía en la Calle 12 de Bogotá y solía frecuentar el Jockey Club. De inmediato me embargó la nostalgia, pues con cierta regularidad yo iba a las instalaciones de ese club que hoy son parte de la Universidad del Rosario, curiosamente cerca a la calle 12. Además de la nostalgia me abatió un sentimiento de tristeza, de decepción, de saber que en Colombia podría preguntarles a 10 personas sobre éste reaccionario autodidacta y quizá uno solo me hubiera podido responder.
Además de la nostalgia me abatió un sentimiento de tristeza, de decepción, de saber que en Colombia podría preguntarles a 10 personas sobre éste reaccionario autodidacta y quizá uno solo me hubiera podido responder. Clic para tuitearEs doloroso que no conozcamos a los hombres que de verdad han aportado al desarrollo de ideas que han contribuido a construir Patria. En Colombia fácilmente se recitan nombres de políticos que han robado, son corruptos, hicieron y deshicieron, en fin, de todos los que en algún momento de su vida hayan ostentado un cargo en el sector público. ¿Y de la academia? Poco o nada. Lo que no sea marxista no vale la pena, por eso suelen irse grandes hombres en un exilio voluntario tras una sociedad que le dé valor a su trascendencia espiritual. La academia en Colombia no ha poseído exponentes que gocen de reconocimiento nacional e internacional con un legado histórico.
A Don Nicolás lo estudian en Alemania y en Italia, pero en Colombia ni siquiera lo conocen. Ese es nuestro error, eso es lo que nos destruye como Patria, permanecer en un constante desconocimiento de nuestra historia.
A Don Nicolás lo estudian en Alemania y en Italia, pero en Colombia ni siquiera lo conocen. Ese es nuestro error, eso es lo que nos destruye como Patria, permanecer en un constante desconocimiento de nuestra… Clic para tuitear
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Juan Camilo Vargas
Joven santandereano de nacimiento, Huilense por adopción. Estudiante de Política e Historia en Hillsdale College, ubicado en Michigan, Estados Unidos. Ganador de las becas “Hillsdale Merit Scholarship”, “Weber International Private Enterprise Scholarship” y “Gogel Scholarship, Werner J & Mar”. Caballero Andante, poeta inquieto, enemigo de la corrección política y defensor de la tradición moral y las buenas costumbres. Haciendo Patria
