Minga Empresarial

Mónica Johanna Pérez López

Recientemente rodaba un video por las redes sociales de un empresario manifestando su inconformismo y el de todos los de su gremio, gente con el común denominador de querer salir adelante, trabajando día a día y terminando por recibir cobros excesivos, reportes en data crédito, órdenes de estabilidad laboral reforzada, demandas de los estudiantes, demandas de los bancos, demandas del gobierno, demandas de los indígenas, demandas de los conductores, demandas, demandas, ¿y a ellos quién los defiende?

Recién inició la pandemia no se hicieron esperar las órdenes de cerrar los establecimientos comerciales y el confinamiento de todos los ciudadanos en sus casas, inteligentemente el gobierno decretó el estado de emergencia, económica y social, y sin distinción alguna empresarios, empleados y bancos concretaron los famosos alivios financieros. No obstante durante aquellos meses, y aún ahora, las empresas debieron seguir correspondiendo pagos de nómina a pesar de estar imposibilitados para operar, mantener al día todo tipo de tributos para evitar sanciones y sentirse “agradecidos” porque les otorgaron más tiempo del normal para cumplir con sus pagos. En este sentido, una medida favorable fue otorgar flujo de caja durante tres o cuatro meses que duró el estado de emergencia en el país, pero la gran noticia es que la pandemia no se acabó en cuatro meses y ahora, ajustando más de un año en esta situación riesgosa para la salud y la vida, la economía sigue dando golpes mortales a la supervivencia empresarial.

Por ese motivo, mientras existió temor por el virus, todos eran conscientes de no exigir algo imposible, de ponerse en el lugar del otro y buscar soluciones equilibradas, tan pronto transcurrió el tiempo la deuda se triplicó y la empatía se agotó. Pues bien, luego de diez meses de haber entrado en este tétrico período poco a poco los amigos bancarios fueron entrando por los rincones y lo que en aquel tiempo fue condonado hoy hay que pagarlo con creces.

Además, mientras el Covid no discrimina por raza, edad, nación, los empresarios sí son discriminados favorablemente para pagar y responder por todo lo que ocurre, por las centrales de riesgo, por las pensiones, por la falta de renta, y ahora luego de tanto paro y minga indígena, por los clamores del pueblo hacia el gobierno; donde este ni corto ni perezoso sigue acolitando que la iniciativa privada sea la que sustente las demandas lógicas e ilógicas de los inconformes.

¿Por qué decir esto?

Porque el Estado no produce dinero, es mantenido por la iniciativa privada y entre más subsidios se reclamen y más prerrogativas se quieran, más poder se le estará dando a esos que hoy llaman fácilmente “corruptos”. Alguien tiene que manejar el dinero que se recauda por medio de los impuestos. ¡Noticia! Esto es de lo que hablamos cuando nos referimos a ir en contra de un estado grande, si se requieren más cosas por hacer, administrar y controlar pues menos libertad habrá y más expuestos estaremos al monopolio de los gobernantes.

Los empresarios hoy alzan su voz preguntando quién los representa realmente, cada gremio cuenta con un vocero que para bien o para mal, lucha por lo que creen más conveniente para ellos -aunque esto vaya en detrimento del resto-, mientras los empresarios quedan a merced de un nuevo decreto donde los impuestos suban y las sanciones se apliquen.

Bajo la tónica de la Real Academia Española, para los que no sabían, la palabra Minga significa reunirse entre amigos y vecinos para hacer algún trabajo gratuito en común. Pues bien, básica y resumidamente me sumo a una minga empresarial, trabajo común entre empresarios, emprendedores, gente echada para delante, con el único propósito de alzar la voz en contra del atropello contra este gremio que suma por lo menos el 75% de los colombianos. No más reportes en data crédito hasta que no cese la pandemia y exista un tiempo prudencial para la verdadera reactivación económica, no más mal llamados alivios financieros que ajustaron el cinturón hasta dejar sin oxígeno los activos; no más paro vandálico, cierre de vías, obstrucción del trabajo, impedimento del paso de alimentos; no más “vías” de transporte destruidas que incluyen el bonus de un peaje desangrante; no más subsidios falaces que distraen la atención de los que realmente necesitan ayuda y premian la astucia de oportunistas, ladrones y corruptos; no más combustible con precios irrazonables escudados en el “valor justo” -sabiendo que obedece a razones de oferta y demanda-; no más impuestos ficticios destinados a acuerdos que nunca apoyamos.

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Acerca de Monica Johanna Perez Lopez 1 Article
Mujer emprendedora. Abogada litigante, de momento especialista en Legislación Tributaria. Católica de nacimiento y testigo fiel de los milagros de Dios. Defender y cuidar el medio ambiente es de personas inteligentes, seamos inteligentes. Aplicando soluciones, que de quejas no vivimos.
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