Los personajes del año

Leonel Alzate

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Del 2020 me quedo con lo bueno. Con la certeza absoluta que los colombianos son gente buena, trabajadora, resiliente... El personaje del año fueron todos y cada uno de ustedes. Así que felicítense colombianos,… Clic para tuitear

 

Colombia es un país maravilloso, lleno de gente increíble, que hace cosas increíbles. Ciudadanos que desde siempre han marcado la diferencia. Por eso resulta casi que ilógico nombrar a un solo personaje del año. Si algo nos enseñó el 2020, es la resiliencia de nuestra gente. Es por eso que no nos podemos detener en tal cual nombre para reconocer su labor. Al menos para mí, el personaje del año 2020 no puede ser uno solo, sino por el contrario, debemos reconocer que fueros millones, los colombianos que, sin estar preparados para una pandemia que lo cambió todo, supieron marcar la diferencia y salir adelante a pesar de la tragedia.

Comienzo por referirme a tantos que este año perdieron familiares, o amigos a los que nunca volverán a ver, y con el agravante que muchos no tuvieron si quiera la oportunidad de despedirlos en su lecho de muerte, ni darles el último adiós. Se necesita una voluntad férrea para salir adelante luego de tan amarga experiencia.

Es tanta la gente que deberíamos aplaudir, que no alcanzarían las 416 páginas del Amor en los Tiempos del Cólera, para contar su historia y darle a cada uno el reconocimiento que merecen por su temple, y capacidad de reinventarse, haciendo de la adversidad la oportunidad de reescribir su vida y la de todo un país.

Bravo, por esos empresarios que, atravesando una crisis sin precedentes, mantuvieron los empleos de sus trabajadores aun a costa de su propio bienestar. Bien por los trabajadores que, dependiendo una y exclusivamente de su salario, aportaron parte del mismo, o trabajaron tiempo extra para que la empresa donde laboran no sucumbiera a la hecatombe.

Los que se quedaron sin empleo, pero decidieron emprender nuevos rumbos. Los que después de trabajar cómodamente en una oficina, terminaron haciendo empanadas, tamales, etc, como las costureras que, en últimas, a falta de mercado aprendieron a fabricar hasta tapabocas.

Los padres que tuvieron que volverse profesores de sus hijos, los buenos profesores, esos que hicieron de la virtualidad el punto de apoyo para seguir enseñando a sus alumnos para que no perdieran clase.

Los colombianos del común que, teniendo un empleo seguro, o un ligero colchón económico para aguantar los embates de la crisis, no dudaron en compartir un mercado, un par de zapatos, una camisa, en fin… Los médicos, enfermeros, y demás personal de la salud, que aun sabiéndose discriminados por algunos tontos, dejaron de lado a los suyos para entregarse casi que 24/7 a la difícil tarea de salvar vidas.  Los voluntarios de los diferentes organismos de socorro, que han entregado lo mejor de sí, atendiendo accidentes, incendios, inundaciones y otras tragedias que nunca dejaron de ocurrir.

Ni qué decir de los adultos mayores, condenados a la soledad de sus cuartos, algunos de ellos sin un soporte vital para sus necesidades, y sin poder recibir el abrazo o el beso de los hijos o los nietos, pero conscientes que era necesario por el bien de los suyos, y de ellos mismos.

Los policías; para mí fueron verdaderos héroes. Ellos tuvieron bajo su responsabilidad de velar por la seguridad de un país que, por cuenta de un virus desconocido para la humanidad, por momentos parecía tierra de nadie. Esos hombres y mujeres debieron sortear con entereza los embates de un vandalismo orquestado por líderes oscuros, políticos carroñeros a los que no les importó la gravedad de la pandemia, sino que de manera irresponsable organizaron marchas, protestas y otros actos que acabaron con la vida de algunos, y pusieron en riesgo la salud de la gran mayoría, y todo para capitalizar mezquinos intereses políticos.

Un reconocimiento al presidente Iván Duque, y a todo su equipo de gobierno, que debieron enfrentarse no solo a la emergencia devenida de la pandemia, sino también al odio visceral de unos políticos miserables, de una oposición que todo lo cuestiona, que utiliza cada desastre natural, cada crisis económica y hasta cada muerte para hacer política, pero que nunca están para ayudar a construir, porque su egoísmo y ambición de poder están por encima del bien común.

¿O ustedes vieron a la oposición entregando ayudas, ayudando a construir hospitales móviles, o aportando dinero para superar la emergencia? Esa respuesta la saben ustedes.

Del 2020 me quedo con lo bueno. Con la certeza absoluta que los colombianos son gente buena, trabajadora, resiliente… Gente que se hace grande frente a la adversidad. Reitero, sin duda, al menos para mí, el personaje del año fueron todos y cada uno de ustedes. Así que felicítense colombianos, porque lo hicieron con grandeza.