Los intereses creados

Santiago Pérez Solano

En política mejor que crear afectos es crear intereses, porque los afectos, en la mayoría de los casos, no alcanzan ni para primer debate, en cambio, los intereses le dan la vuelta completa a la legislatura. Clic para tuitear

“Mejor que crear afectos es crear intereses”

 –Jacinto Benavente

Hace varios años tuve la oportunidad de conocer al exsenador Víctor Renán Barco, uno de los congresistas más brillantes que tuvo la cámara alta en su momento, especialmente, en asuntos económicos, tributarios y de hacienda pública.

Para ese entonces, yo trabajaba con un importante expresidente del Congreso de la República, razón por la cual, cuando los proyectos de Ley asignados a mi jefe como ponente o coordinador tenían algún numerito, acudía inmediatamente al hombre de Aguadas, Caldas, quien con cálida sencillez y afabilidad siempre estaba presto para resolver mis interrogantes.

Es de anotar que, al senador Barco me lo presentó el director de la Red de Noticias Nacionales e Internacionales @TNN, Juan Carlos Martínez Rojas, con quién con el pasar del tiempo he podido estrechar lazos de amistad y consideración.

Entrar a la oficina del Dr. Víctor Renán era una odisea, todo un ejercicio de saltos y brincos, ya que hasta en el suelo había libros, revistas, papeles y documentos que solo él podía tocar.

Era tanta su humildad, su don de gente, que hasta me daba el lujo de llamarlo a su celular para hacerle cualquier consulta, la que era absuelta sin prolijidad alguna.

Cada vez que terminaba de hablar con él, salía impregnado de un mundo de conocimientos, solo comparable con las clases de Filosofía del Derecho dictadas por el maestro Rodrigo Noguera Laborde, fundador de la Universidad Sergio Arboleda y autor de varias obras de extraordinaria calidad intelectual, entre ellas, “Elementos de Filosofía del Derecho”, la que recomiendo para todo aquél que quiera adentrase en el pensamiento de los grandes filósofos y jurisconsultos de la humanidad; como quien dice, estudiante que anhele aprender derecho o abogado que desee expandir sus conocimientos deberá, obligatoriamente, leer a Noguera Laborde.

En una de las múltiples charlas que tuvimos sobre derecho, literatura, revistas internacionales, arte, idiomas e, incluso, mujeres, porque el hombre de la Comisión Económica del Senado de la República tuvo fama de pica flor, pero con la elegancia de los grandes poetas como el español Antonio Machado, o el uruguayo Mario Benedetti, me dijo que si quería entender cómo se movían el mundo y la política tenía que leer su obra favorita, “Los Intereses Creados”, del dramaturgo español Jacinto Benavente, galardonado en 1922 con el premio nobel de literatura.

Lo insólito del tema es que los personajes centrales de la obra se llaman Crispín y Leandro, como dos grandes amigos, por quienes siento afecto, respeto y admiración.

Ahora bien. Para entender un poco la obra teatral de Benavente, basta echar un vistazo al tema de moda en el país, la famosa “Ley de solidaridad sostenible”, presentada por el Gobierno del presidente Iván Duque al Congreso de la República.

Antes de la radicación del “Frankenstein”, como llamó el director del partido Cambio Radical, Germán Córdoba Ordoñez a la Reforma Tributaria, el país vivía una calma chicha en lo que respecta a la relación de los partidos aliados con el Gobierno Nacional.

Aparentemente, la covid-19 los tenía trabajando juiciosos y al unísono los proyectos de Ley encaminados a enfrentar la pandemia, hasta que radicaron el “florero de Llorente” que ha traído consigo una asonada de las mismas magnitudes a la que ocurrió en la plaza de mercado de la vieja Santa Fe de Bogotá, el 20 de julio de 1810, por parte de los distintos sectores políticos, económicos y sociales del país.

El río se creció, se enturbió, se revolvió y, ahora, todos quieren pescar en él; ni la propuesta del expresidente Álvaro Uribe Vélez de hacerle unos ajustes de fondo al proyecto de recuperación económica ha podido calmar los ánimos de quiénes otrora eran los grandes aliados del hombre más grande que ha parido esta patria.

Para enriquecer los argumentos de mi reflexión, hasta senadores como Roy Barreras o Armando Benedetti, aunque por otras razones, también terminaron en la orilla más opuesta del pensamiento del estadista antioqueño, a pesar de que fueron los alfiles más cercanos al hombre del Ubérrimo durante sus ocho años de gobierno.

¿La razón? Procedo a explicarla con la obra de Benavente.

Una de las frases de Crispín, protagonista de nuestra historia es que, en la vida, mejor que crear afectos es crear intereses.

El mundo de la política, sin entrar en otros escenarios, es el mundo de los intereses creados.

Aún no logro entender si la movida del Gobierno con la reforma solidaria fue un acto de ingenuidad, muy a pesar de que nos encontramos ad portas de un debate electoral para el 2022, donde, por las actuales circunstancias, lo único que espera el país es empatía fiscal, ya que cualquier movimiento que altere ese “sentimiento”, por así decirlo, es usado por amigos y enemigos como mecanismo de captación de votos.

El Gobierno Nacional y su partido, han podido conquistar otros sectores de Colombia con una reforma más acorde con las circunstancias del mundo, ya que el dolor y el sufrimiento están a la orden del día.

Entiendo, como lo he venido manifestando en varias oportunidades, que se hace necesario equilibrar las arcas de la nación, pero en los actuales momentos, una medida de esa índole no es bien recibida, ni siquiera, en los segmentos más afines al Ejecutivo.

Para nadie es un secreto que la Reforma Tributaria se necesita, porque si no, el país colapsaría desde un punto de vista fiscal, pero el Gobierno y su partido han podido llevarse todo el crédito con una propuesta sana, sensata, acorde con las condiciones económicas de los colombianos.

Cambio Radical y el partido Liberal, dijeron no; los conservadores, la U y los verdes, tienen su propio documento tributario; el pavoroso “Pacto Histórico”, cuenta, a su vez, con uno de miseria y hambre que, ante la salida en falso del Gobierno, muchos creerían que el mitómano, egocéntrico y peligroso “Aureliano”, pero no Buendía, sería la solución para todos los males, cuando en realidad, es el peor de los males. ¡Dios nos libre!

Ahora, en las actuales circunstancias, al Gobierno Nacional no le queda otra opción que crear una serie de intereses alrededor de su propuesta con el fin de lograr un consenso entre los diferentes partidos aliados para poder salvaguardar las finanzas de Colombia, donde todos, a la vez, sacarán beneficios, incluso, de orden electoral, cuando esos huevitos han podido quedarse en una sola canasta.

De lo anterior se colige que, en política mejor que crear afectos es crear intereses, porque los afectos, en la mayoría de los casos, no alcanzan ni para primer debate, en cambio, los intereses le dan la vuelta completa a la legislatura.

Mejor dicho, si quieren entender cómo es que funciona el mundo o gira la llave, los invito a leer “Los Intereses Creados”, de Jacinto Benavente y Martínez.

¡Ojo con el 2022!

Santiago Alfredo Pérez Solano
Acerca de Santiago Alfredo Pérez Solano 4 Articles
Santiago Alfredo Pérez Solano, nacido en Santa Marta, bachiller del colegio franciscano San Luis Beltrán, abogado de la universidad Sergio Arboleda de Bogotá, especialista en Derecho Administrativo de la universidad del Rosario, con más de 18 años de experiencia en el sector público y privado en las áreas de contratación estatal y defensa judicial.
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