Los “hoy mismo” del Twitter

Fabian Mendoza A.

Los “hoy mismo” del Twitter

@fabianmendoza

Los “hoy mismo” del Twitter Columna de Fabian Mendoza A. Clic para tuitear

El presidente Iván Duque está un poco de malas por estos días. No sólo tiene que lidiar con los políticos colombianos, miembros de ese Foro conspirador gestado en Brasil, algunos periodistas de opinión que especulan cual si fueran colegas de farándula o de la sección de deportes, y los denominados coloquialmente “bodegueros” del Twitter, que llegan a las mismas o peores conclusiones de ese periodismo, y las viralizan en redes sociales.

Todo eso estaba casi presupuestado, pero ahora Duque se ganó un nuevo bulto que cargar; una nueva barahúnda que calmar. Un grupo significativo de “Uribistas pura sangre” que en redes sociales lo critican salvajemente, porque quieren que Duque se vuelva una especie de trabajador de esa famosa empresa de mensajería y les resuelva todos los problemas, que dejó el nuevo expresidente, “hoy mismo”.

Duque tiene unas metas descomunales y aunque en lo usual de los casos, de un país normal, se inferiría que es porque le dejaron “la vara” muy alta, la realidad es absolutamente contraria. El berenjenal que le dejó el Nobel hace que las expectativas de todos estén apuntando a la estratosfera. Lo malo es que muy pocos tienen la entereza de reconocer que, a él, a diferencia de a quien reemplazó, le toca despegar desde el subsuelo.

Ahora sí, todos aspiran que Colombia se convierta en Suecia de un día para otro, pero es imposible meterles en la cabeza que la realidad es que nuestro país en muchos aspectos se parece más a Zimbabue y que sacarla de ese atolladero requerirá de una labor titánica, pero que, con el crispado ambiente político actual, lo más difícil será la operación quirúrgico-política que se tiene que configurar para tal fin.

Algunos de los que hace casi 4 semanas celebraban la posesión de Iván Duque como presidente de los colombianos, hace más de 2 están atacando desde su tarima en Twitter, algunas de las acciones y decisiones tomadas por el mandatario.

Si bien hay algunas determinaciones me han causado incomodidad, trato de tener la sangre fría para poder analizar con calma y sobre todo entender sus razones.

Por un lado, el apoyo de Duque a la Consulta Anticorrupción desconcertó a muchos, sin embargo, a pesar de que expertos en derecho constitucional advirtieron que esa consulta difícilmente resolvía los problemas, estaba técnicamente mal planteada, y se había quedado corta en atacar la corrupción de forma contundente, ¿se imaginan el escándalo que habría generado una posición contraria por parte del mandatario de los colombianos? El análisis ligero de algunos líderes de opinión habría sido brutal. Por otro lado, el hecho de que Duque la haya apoyado le da la tranquilidad de haber hecho lo políticamente correcto. Ahora que la consulta no pasó, es una oportunidad para hacer las cosas de forma que, en realidad, las leyes que se implementen estén mejor enfocadas, y no sean la ilusión demagógica y populista de esa consulta que, como estaba planteada, no atacaría el mal desde su raíz.

Pasada una semana, vemos algunos renombrados periodistas, “sorprendidos” porque hasta ahora se enteraron de que el salario de los congresistas no se podía reducir vía consulta popular, pero bueno, eso es algo que se ha hecho cada vez más habitual en cierta hipocresía mediática que domina la opinión.

De ese tema de la consulta, otro episodio que desató la ira fue el hecho que los criminales de las FARC hayan tenido un asiento en la mesa de concertación a la que convocó el presidente en la Casa de Nariño, para poder estudiar los mecanismos y avanzar en esa lucha contra la corrupción. Estaban indignados porque esos criminales no se merecían pisar la casa del primer mandatario de los colombianos y mucho menos ser abanderados de esa causa. Pero no entienden que, en ese caso, Duque no habría podido dejar entrar a nadie, a ninguno de los promotores de esa consulta, porque todos tenían rabo de paja, y cero autoridad moral y ética para hablar de corrupción.

De hecho, ese grupo de promotores son en su conjunto un catálogo, un repertorio andante de todos los tipos de corrupción que han atacado este país. Una, con familiares contratando por miles de millones de pesos con el anterior gobierno, otra con denuncias por calumnias que no se pueden contar con los dedos de la mano ni sumando los de los pies, y con el agravante del desacato alevoso de los fallos de la justicia en su contra. Otro, con una empresa-fundación en la que como representante legal celebró contratos con el anterior gobierno, hasta después de vencidos los tiempos permitidos para lanzar su candidatura al senado. Otro, que voto sí a no permitir que miembros de corporaciones como el Senado puedan permanecer más de 3 periodos en el mismo puesto, ya que eso supone un acto de corrupción, pero acaba de iniciar su 5º periodo en la misma corporación y no estará dispuesto a dar ejemplo, renunciando a su curul. Otros, salpicados por la olla podrida de corrupción que es FONADE, además de tener otros pendientes de corrupción como las denuncias de recomendados y familiares manejando la contratación en la USPEC, pedir serruchos del orden del 20% en dineros robados del presupuesto en el Magisterio de Córdoba, por no mencionar que actualmente uno de los promotores de esa consulta se convirtió, gracias a Odebrecht, en parte de los Transformers de la política corrupta nacional, solo que acá no se convierten en Camaros, sino en Bulldozers.

uno de los promotores de esa consulta se convirtió, gracias a Odebrecht, en parte de los Transformers de la política corrupta nacional, solo que acá no se convierten en Camaros, sino en Bulldozers. Clic para tuitear

A Duque le habría tocado hacer una conferencia virtual vía Skype para que no entraran esa camarilla de desvergonzados de diferentes pelambres, pero no podía, y en miras de mandar un mensaje de unidad tenía que hacer la reunión con esas personas, unas más indeseables que otras, que increíblemente levantaron más de 11 millones de votos, explotando la indignación nacional a punta de populismo y demagogia, pero sobre todo a punta de cinismo. Pero eso es lo que hay, y con eso hay que negociar.

También tenemos algunos nombramientos o mejor, ratificaciones de funcionarios santistas, situación que ha enojado a más de uno, pero a esas personas se les olvida que en campaña Duque dijo que gobernaría para todos. Algunos nombramientos deben mandar ese mensaje y, por otro lado, como lo planteaba en otra columna, esos funcionarios ratificados tendrán que marchar recto y rendir el doble porque tendrán más razones para ser escrutados públicamente, así que a la larga será un gana gana.

Indignarse por estas nimiedades es no tener clara la dimensión de lo que verdaderamente importa y por lo cual Duque ha tenido que conciliar en estos temas: Las dos reformas, tanto la tributaria (dejemos el hecho de que hace falta el 10% del Presupuesto nacional para 2019 para otro momento) como la de la justicia, además de las reformas a los acuerdos. Ese es el norte al que mira el presidente y para lograr esos temas tendrá que conciliar, y mucho. Por eso, tener tranquilos y calmados a los más agresivos opositores es una muestra de que las cosas parecen estar surtiendo efecto. Que un impertinente del nivel de Gustavo Bolívar ya no se dirija al Duque como el “títere” o el “Testaferro del Ubérrimo”, sino como Sr Presidente Duque, es una muestra de ello. No pueden hacer otra cosa, hasta allá no va su grosería, aunque no me hago muchas ilusiones. El punto es que el tono ha cambiado y eso permite tener un mejor ambiente para avanzar.

Sin embargo, cualquier excusa puede llevar a que las cosas se agiten nuevamente y el hecho de que los que dicen ser defensores y simpatizantes, no ayuden, sino que por el contrario alboroten el avispero (o abejero), casi cambiando de bando, realmente no aporta en lo más mínimo.

Otro tema crucial es la negativa de Duque a dar Mermelada y no solo eso, sino la convicción de acabarla definitivamente. Al parecer el plan es apoyarse de gobernaciones y alcaldías para que desde ese frente se presionen los políticos que quieran seguir con la misma dinámica empalagada que heredo Duque de su antecesor. Gobernadores y alcaldes, necesitados de entregar resultados de su gestión no podrán permitir que desde el legislativo se quiera torpedear sus proyectos por intenciones mezquinas de politiqueros malcriados.

Esto implica básicamente darle un giro de 180 grados a la dinámica política de este país y eso, es evidente que no será una tarea fácil.

Adicional, es ridículo que quienes se dicen ser “Uribistas, muy uribistas” no hagan caso de las señales, de líderes políticos, esos sí, muy cercanos tanto a Uribe, como a Duque, quienes advierten que, Uribe y Duque están más compaginados que nunca y en especial, que Uribe está de acuerdo con estos movimientos hechos en las primeras semanas.

Estuvo de acuerdo, por ejemplo, en la no injerencia del presidente en la elección del Contralor General, demostrando distanciamiento respetuoso de la decisión del legislativo, talante digno y una señal de honestidad y juego limpio no vistos hace mucho.

Recibir a Timochenko en la Casa de Nariño era algo que se tenía que hacer, infortunadamente, por el bien de los objetivos mayores, pero es insultante que se crea que a Duque se le haya olvidado el tipo de criminal que es ese y los otros delincuentes, o que esto ofenda o contraríe a Uribe, cuando de hecho Uribe, ahora tiene que soportar que se sienten en el mismo recinto del Congreso, muy cerca suyo, los criminales que estaban negociando con otras organizaciones del mundo más oscuro del hampa, una vaca de 36 millones de dólares para su asesinato, o tramando el envenenamiento de simpatizantes y políticos cercanos al ahora Centro Democrático. Entonces, ¿qué hace Uribe? ¿Se pone de digno y no vuelve al Senado hasta que esos hampones le desocupen el recinto? ¡Claro que no! Uribe y Duque, deben lidiar con eso, porque eso hace parte del legado que se heredó.

Sin embargo, a pesar del ambiente crispado en redes sociales, alimentado tristemente en parte por un fuego amigo, hay otros escenarios con mejores perspectivas. La última encuesta Gallup en la que Duque parece tener un bajón de aprobación contrasta con los recibimientos en Santander de hace un par de días, ejemplos de esa conexión que Duque demuestra tener con el pueblo, y que se concreta en sus “Talleres Construyendo País”. Una conexión con el pueblo que no veíamos desde que Uribe le entregó el mando a un presidente que se escondió 8 años en cocteles, con amigos de su nivel económico, que le aplaudían todo, metiéndolo en una burbuja que le evitó el contacto con la gente humilde.

Duque ha demostrado en estos pocos días de gobierno que está lejos de ser alguien manipulable o que se deja torcer fácilmente; todo lo contrario, con Uribe mantiene una relación de apoyo y consulta estratégica, y tiene su mirada fija en los objetivos mayores que deberá sortear para llevar a nuestro país a buen puerto. Ha demostrado que no es el títere de nadie, y mucho menos lo será de influenciadores virtuales dolidos, que exigen que les arreglen el país “hoy mismo”, pero que no están entendiendo las cosas que están en juego y lo que se debe surtir para lograr las metas macro, sacrificando pequeñas victorias, para ganar las verdaderas batallas que se tendrán que librar en estos 4 años, por el bien de Colombia.

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