Los fantasmas del Siglo XX Columna de César Augusto Betancourt Restrepo @C88Caesar

César Augusto Betancourt Restrepo

Los fantasmas del Siglo XX

@C88Caesar

Los fantasmas de los conflictos pasados

Como en las historias de Charles Dickens, vuelven los fantasmas del pasado a este nuevo escenario geopolítico: Comunismo, Populismo, Guerra Fría, conflicto en Medio Oriente, armas químicas…

Estas fotografías, tal vez desconocidas para las nuevas generaciones, marcaron el rumbo del pasado Siglo XX y el destino de toda la humanidad, pues las naciones más poderosas jugaron a la hegemonía mundial, con resultados bastante trágicos, que aún dejan profundas heridas en los países que vivieron de cerca el flagelo de la guerra.

Tal vez el periodo de más tensión política y militar, la vivieron naciones enteras después del triunfo de los Aliados en la Segunda Guerra Mundial, en la que al final se dividieron el planeta entre el hemisferio occidental o capitalista, y el bloque comunista, liderado por Iósif Stalin, el dictador de la Unión Soviética.

Tal vez el periodo de más tensión política y militar, la vivieron naciones enteras después del triunfo de los Aliados en la Segunda Guerra Mundial, en la que al final se dividieron el planeta Clic para tuitear

Durante ese periodo, la tensión nuclear mantuvo el mundo en expectativa, se vaticinaba el fin del mundo y la histeria colectiva vivía con frenetismo los enfrentamientos no directos entre Occidente y la URSS. En Suramérica, la Unión Soviética financiaba la creación de guerrillas y puso en jaque la estabilidad del hemisferio poniendo misiles en suelo cubano.

La tensión se respiraba en el ambiente, cada vez más enrarecido por la zozobra, el avance de la tecnología y el nacimiento del terrorismo islámico, como consecuencia de la guerra no frontal entre los soviéticos y los norteamericanos, hasta que el 9 de noviembre de 1989 la caída del Muro de Berlín supuso la derrota del Comunismo, y una nueva era de control unipolar por Estados Unidos y Europa. Nada más lejos de la realidad.

Tras el fin de la Unión Soviética, en Latinoamérica se funda el Foro de Sao Paulo, presidido inicialmente por Cuba, máximo exponente del fracasado comunismo en nuestro hemisferio, teniendo como premisa el control político del continente, ya no bajo la guerra irregular de masas, sino por medio de la política electoral. Fruto de esta gran convergencia de izquierda, promotora del Socialismo del Siglo XXI, ganan el poder en Venezuela, Argentina, Nicaragua, Ecuador, Bolivia, Brasil, Chile, Guatemala, Paraguay, Uruguay y Costa Rica. En varios de estos países se rompió el hilo democrático y los comunistas se han aferrado a sangre, fuego y corrupción en el poder.

Los fantasmas de los conflictos presentes

El inicio del Siglo XXI estuvo marcado por los fantasmas del Siglo pasado, pues en el 2001 un viejo vestigio de la Guerra Fría le tumbó dos torres al ajedrez hegemónico de Estados Unidos, lo que impulsó a la potencia a una nueva cruzada en Oriente.

Mientras la nación norteamericana desperdiciaba recursos, tiempo y vidas en Afganistán e Irak, el concepto de economía emergente apareció y quienes mandaban la parada fueron el BRIC –Brasil, Rusia, India y China-, lo que marcó el resurgimiento de Rusia en el campo de juego.

En los últimos 18 años, Rusia no ha tenido otra intensión que la de recuperar su antiguo poderío, y para eso se ha valido de viejas tácticas.

Para poner los ejemplos más representativos, podemos simplemente mencionar la piedra en el zapato que fue Rusia para que Estados Unidos y la Comunidad Internacional actuaran para derrocar al dictador libio, Muamar el Gadafi, durante la Primavera Árabe.

También vale recordar como Rusia increpó a las potencias occidentales, especialmente a Europa con la Crisis de Crimea en el 2014, pulso que finalmente ganó la ex Unión Soviética.

En igual sentido, vemos como la acción política de Putin ha sido un freno de mano para que haya una solución en la Guerra Civil siria, pues es sabida la cercanía entre el Kremlin y Bashar al Assad.

Nuestro hemisferio no ha sido ajeno a este pulso, y desde el armamento que le ha provisto Rusia a Venezuela y Nicaragua (países que han sido hostiles con Colombia y que además tienen intereses en nuestro territorio), incluyendo un abierto apoyo al país bolivariano en caso de una confrontación bélica con nosotros, hasta la injerencia rusa en las elecciones de Estados Unidos, que han desestabilizado el ambiente político en la potencia del norte, vemos que se reviven las viejas enemistades y avivan los deseos de hegemonía mundial.

Estamos en un nuevo escenario de Guerra Fría, y Colombia es una ficha fundamental en el tablero. Clic para tuitear

Estamos en un nuevo escenario de Guerra Fría, y Colombia es una ficha fundamental en el tablero.

Los fantasmas de los conflictos futuros

Tras la Primavera Árabe, los países que fueron protagonistas de las revueltas de la segunda década de esta nueva centuria se han estado alejando de Estados Unidos, y se han acercado a Rusia en busca de cooperación.

El terrorismo islámico, promovido por Irán, ha venido operando agazapado en Latinoamérica, especialmente en el triángulo Cuba, Venezuela, Colombia.

El terrorismo islámico, promovido por Irán, ha venido operando agazapado en Latinoamérica, especialmente en el triángulo Cuba, Venezuela, Colombia. Clic para tuitear

El pasado 25 de mayo, en Varsovia, la OTAN analizó la continua amenaza que representa Rusia, incluidas sus campañas de desinformación y su interferencia en procesos electorales, y en varias ocasiones ha mandado sus brigadas a Polonia y los Balcanes (frontera con Rusia).

En Latinoamérica, las dictaduras promovidas por el Foro de Sao Paulo (Cuba, Venezuela y Nicaragua) se han aferrado al poder y muestran el hambre por Colombia, que es un enclave geopolítico vital para la caída de la democracia.

¿Cómo será el escalamiento de esta nueva versión de la Guerra Fría? ¿Acaso con guerras prolongadas y de bajo impacto, o por el contrario con despliegue militar contundente con el poder de los medios de comunicación detrás?

Algo es cierto ¡Quieren desestabilizar la región! ¿Qué dirección tomará Colombia? ¿Las sendas del populismo en el que nos han obligado a caminar durante los últimos años o retomar el camino democrático? La elección es nuestra.