Las víctimas invisibilizadas del Paro Nacional

Robert Posada Rosero
El daño ya está hecho, pero los efectos del paro nacional, los bloqueos, la violencia, los saqueos y su incidencia en el incremento de casos y fallecimientos con covid perdurará por mucho tiempo Clic para tuitear

Es muy difícil cuantificar con exactitud los costos de la barbarie, pero las cifras nos acercan con asombro y tristeza a la realidad de la noche más violenta que recuerden los tulueños en más de medio siglo: más de dos mil millones en daños físicos y saqueos al comercio, 238 empleos perdidos o en riesgo, el Palacio de Justicia en ruinas, siete edificios públicos más vandalizados y la muerte de un estudiante universitario de 18 años. Unos logros muy cuestionables para un paro por motivaciones políticas.

Y aunque no sobra reiterar que todas, absolutamente todas las víctimas que han dejado estos 45 días de paro duelen, dedicaré este espacio para nombrar a cada una de las víctimas de una lucha ajena, esos hombres y mujeres también abandonados por el Estado, representado en unas autoridades locales que fueron incapaces de cumplir su deber de protegerlos y brindarles seguridad, cuando su único pecado ha sido creer y construir desde la legalidad.

Mi reconocimiento, admiración, solidaridad y empatía está con ellos, con los 45 empresarios, comerciantes y pequeños emprendedores de Tuluá que fueron damnificados por el accionar demencial de los actores violentos que se ensañaron con el corazón del Valle la noche del pasado 25 de mayo: ocho establecimientos de motos, siete entidades bancarias, ocho entidades públicas y de salud y 22 establecimientos de comercio dedicados a diferentes actividades.

Los concesionarios de motocicletas afectados reportaron pérdidas, entre daños físicos e inventario hurtado por $1.034.750.000, ocasionando la destrucción o poniendo en riesgo además 142 empleos directos, siendo los más afectados Motos Auteco de la carrera 27, Tuluá Motos, Yamasport de los Franciscanos, Suzuki Motos La 30 y Centro, Auteco de La 30, Yamaha La 30, Chinautos La 30 y Hero Tuluá Motos La 30.

Otros 22 pequeños comerciantes sufrieron un menoscabo económico que alcanzó los $912.770.000, acabando o colocando en riego los trabajos de otras 82 personas, muchas de la cuales ahora tampoco tendrán cómo llevar el sustento a sus casas, en este grupo están Almacén Amor (Femeninas), Black Jack Casino, Perfumares calle 27, Almacén Cristy, Gane calle 27, Hotel Juan María, Óptica Central Tuluá, Mondragón Abogados, Tienda de ropa Brens, Madeira Plaza, Opti Lucy carrera 27, Móvil Import, Óptica Italiana, Dixtrital, Surtitodo, Colchones El Rey, Estación de Servicio Texaco Aguaclara, Estación de Servicio Texaco La 30 , Huevos Santa Rita Aguaclara, Importrae, Moto Plus y Moto Plus Market. 

Las entidades bancarias atacadas por los violentos reportaron afectaciones por $55.000.000, e indicaron que los daños a las instalaciones colocaron en riesgo el empleo y seguridad económica de 14 ciudadanos y sus familias, muchas sedes aún se encuentra cerradas y sin poder volver a ofrecer sus servicios, uno de los principales renglones de la economía tulueña.     

Las pérdidas económicas cuantificadas hasta ahora alcanzan la sorprendente cifra de $2.002.520.000 y 238 empleos perdidos o en riesgo, un estimado que no incluye los daños y destrozos ocasionados a la oficina de la Gobernación, el edificio de la Dian, Alcaldía Municipal, Tránsito Municipal, Empresas Municipales, Fiscalía, Sinergia Salud y el Palacio de Justicia, joya histórica y arquitectónica, destruida casi en su totalidad tras el voraz incendio generado por los terroristas urbanos.      

A este desolador panorama se suma la suspensión temporal e indefinida de contratos y operaciones en la planta de Levapan en Tuluá, donde se afectan 400 empleos directos, un balance indudablemente más catastrófico que la misma pandemia por covid-19, pues el impacto generado a su vez sobre los empleos informales e indirectos en la ciudad aún no se ha cuantificado.

Cada persona es libre al momento de evaluar los logros de un paro de 45 días, pero un análisis ponderado donde prime la sindéresis y la razón debe incluir el daño que se le hizo a la economía local y la estabilidad laboral de las cabezas de familia de centenares de hogares tulueños, un daño social que nos tomará mucho tiempo revertir.

He escuchado a mucho despistado afirmar que una vez todo se normalice las empresas necesitarán los mismos empleados que hoy quedaron cesantes y que habrá más trabajos y mejor remunerados como resultado del paro, ignorando lo que implica crear y sostener un empleo formal, una tarea titánica a la que solo se le miden los verdaderos héroes, esos empresarios sobre quienes recae la responsabilidad de salvar el país, sin ellos, estamos perdidos.

El daño ya está hecho, pero los efectos del paro nacional, los bloqueos, la violencia, los saqueos y su incidencia en el incremento de casos y fallecimientos con covid perdurará por mucho tiempo y tocará a muchas familias, lo peor está por venir, y aunque debemos ser optimistas no podemos esconder la gravedad de la tragedia que se cierne sobre Colombia.

Acerca de Robert Posada Rosero 52 Articles
Comunicador Social Periodista, especialista en Derecho Constitucional.
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