Las EPS, y su responsabilidad en la transmisión del Coronavirus

MD. Mariana Pinto Álvarez

MD. Mariana Pinto Alvarez
Es inconcebible que el gobierno conociendo las prioridades de las EPS, haya dejado en ellas la responsabilidad directa del rastreo a los casos de COVID. Clic para tuitear
MD. Mariana Pinto Alvarez

Es inconcebible que el gobierno conociendo las prioridades de las EPS, haya dejado en ellas la responsabilidad directa del rastreo a los casos de COVID. Es muy probable que estén obrando con buena fe, y dadas las circunstancias ignoren las deficientes estrategias de prevención de la enfermedad, las inadecuadas o inexistentes prácticas de promoción de la salud, sus consultas médicas dilatadas o sus tratamientos inoportunos. Quizás tampoco han evidenciado el número de tutelas por inconvenientes con las EPS, los múltiples problemas en pagos a hospitales, los recargos que han generado a los medicamentos no incluidos en el plan de beneficios, y muchos otros detalles de conocimiento público que han llevado a los colombianos a afirmar que, “a las EPS les va mejor con la gente enferma”.

El PRASS, Pruebas Rastreo Aislamiento Selectivo Sostenible, es la estrategia del gobierno para evitar una nueva cuarentena. Tiene como objetivo la identificación de las personas con COVID, los llamados casos; que pueden ser, casos confirmados, cuando tienen prueba positiva; casos probables, cuando están casi seguros de que tiene COVID, ya sea por los síntomas o porque tuvo contacto con un caso confirmado, pero no tiene prueba positiva; o Casos sospechosos, cuando estuvo en un sitio donde la prevalencia de la enfermedad es alta, o tuvo un contacto cercano con casos probables.

El sentido común, y la evidencia dice, que, si se identifica un caso confirmado, se deben buscar los contactos en los dos primeros días, y así lograr detener la cadena de transmisión. Los contactos pueden ser estrechos, aquellas personas que estuvieron a menos de dos metros, sin tapabocas, o son los familiares y amigos; generalmente equivalen a 5 o 10 personas. Luego se debe continuar con el rastreo a los otros contactos. Ejemplos de estos son, el celador del edificio, la señora de la tienda y los dos señores que estaban comprando al mismo tiempo, el taxista, o la gente que estaba en la mesa contigua en el restaurante; que, normalmente son entre 10 a 20 personas.

Entonces, por cada caso confirmado, más o menos se deben aislar 20 personas; pero los 5 contactos estrechos son los casos probables (fijo tiene COVID, pero no tengo prueba) por lo que a esas 5 personas hay que buscarles sus contactos, que son otras 10 o 20 personas. Al final por un caso confirmado se terminan aislando alrededor de 70 personas, pero solo se les hace prueba a los contactos estrechos, que en este ejemplo son 5 personas; y si estos tienen resultado positivo, se les realizara prueba a los contactos estrechos de los casos positivo. Mas o menos, esa es la dinámica.

¿Que se necesita para identificar un contacto?, que la persona diagnosticada con COVID, es decir, el caso confirmado, sea muy honesta e informe el mayor número de personas con las que recuerde haber tenido contacto. Asimismo, se deben identificar lo más rápido posible los contactos (2 a 3 días), y se debe disponer de una persona capacitada, que cuente con un teléfono, y ubique los contactos, les explique lo sucedido (no se menciona la identidad del caso confirmado), de las indicaciones necesarias y gestione ante la EPS la consulta médica telefónica. Posterior a esto, el medico decide si la persona debe ser valorada de forma presencial, si necesita incapacidad, y le expide un certificado donde se especifica que debe permanecer en aislamiento; con el cual el empleador debe generar estrategias para que la persona permanezca en la casa (teletrabajo, permiso remunerado, vacaciones, cambio de oficio, etc), o si es afiliado al régimen subsidiado pueda gestionar la ayuda del gobierno, y cumplir tranquilo su aislamiento selectivo sostenible.

Como generalmente el caso confirmado, es alguien que se siente en malas condiciones, indispuesto y consulta al médico, una vez el profesional de la salud tenga como sospecha diagnostica COVID, la EPS debe gestionar la prueba, adquirir la información sobre la persona y sus contactos, notificar al Ministerio, e iniciar con el rastreo. Sin embargo, el proceso es diferente, ya que realizar el rastreo y seguimiento a contactos como se describió anteriormente, es calificado como “no es realista” por las EPS. Razón por la cual estas, solo rastrear cinco personas. Es decir, de las 70 personas que se espera rastreen, ellos solo rastrean 5, a riesgo que, si de pronto el señor de la tienda tenía mal puesto el tapabocas, adquiere la COVID, pero no se percata porque es asintomático, continúe esparciéndose el virus de forma indiscriminada.  

En pro de ser consecuentes, la justificación más aproximada para este acotado rastreo es la disponibilidad limitada de recursos económicos por las EPS. Para ellas, es mucho más costoso contratar personas que trabajen desde la casa realizando llamadas por 8 horas, y con un salario mensual de 1 millón de pesos; que realizar pruebas PCR de COVID con un valor aproximado de 250.000 pesos por prueba, en jornadas de búsqueda de casos a personas al azar, donde la probabilidad de encontrar un caso es menor al 1%. Por cada 100 personas a las que se les realizó pruebas, se identifica un caso y se pierden 99 pruebas, lo que equivale alrededor de 25.000.000 millones de pesos.

Las EPS justifican esta jornada, con el argumento que el Ministerio exige un mínimo de pruebas al día, lo que es aún más llamativo, dado que estas guías especifican que son un mínimo de pruebas por cada caso positivo diario. Entonces si no hay casos, no se hacen pruebas. Otro argumento con el que se escudan las EPS, es el Centro Nacional de Contacto para rastreo telefónico, el cual tiene una cobertura como su nombre lo indica a nivel nacional y depende de la información que notifiquen las EPS y los hospitales, lo que también limita su alcance, y no exime que las EPS y las entidades territoriales de realizar la búsqueda de los contactos.

Este es el desolador panorama que se vive por estos días. No obstante, seguramente hay EPS que están obrando de la forma correcta, con funcionarios comprometidos con el país que no justifican su ineficiencia con argumentos tan pobres como “ser realista”. Pero, sobre todo, que, si las entidades territoriales quieren organizar el programa PRASS, coordinar el rastreo, aplicar las pruebas con sentido común y de forma eficiente y eficaz, procurar se realicen llamadas de calidad, y atender las necesidades de los casos confirmados y sus contactos, logrando el verdadero aislamiento selectivo sostenible, no sean difamadas como obstaculizadoras del PRASS por las EPS. Por el contrario, sean valoradas como un apoyo en esta difícil tarea, de preservar la vida, y disminuir la velocidad de transmisión del virus.

Mariana Pinto Alvarez
Acerca de Mariana Pinto Alvarez 6 Articles
Mariana Pinto Alvarez, es manizaleña, se graduó como médica y cirujana de la Pontificia Universidad Javeriana, y Magister en Salud Pública de la Pontificia Universidad Javeriana. Actualmente es investigadora en salud pública en Covid-19, además ha realizado investigaciones sobre el estigma a la enfermedad mental y Mindfulness como tratamiento a los trastornos mentales. Ha sido consultora en salud pública y salud mental para el Concejo de Bogotá y el Congreso de la república.
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