La triste historia de otro capo del cartel de Cali

Coronel Luis Alfonso Plazas Vega

Coronel Alfonso Plazas Vega

Las barbaridades que hoy están sucediendo en Colombia, no se quedarán en la impunidad, porque la justicia cojea, pero llega. Y a Dios no lo engañan ciertos perversos seres humanos, por inteligentes que parezcan. Clic para tuitear

Helmer Francisco Herrera Buitrago

Helmer Francisco Herrera Buitrago, más conocido como Pacho Herrera, nació en Palmira, Valle del Cauca  el 24 de agosto de 1951 y murió asesinado a la edad de 47 años el 4 de noviembre de 1998 en la cárcel de la misma ciudad de Palmira.

Fue un narcotraficante colombiano, tercero en jerarquía dentro del llamado Cártel de Cali. Se caracterizó por su continuo cambio de aspecto físico para tratar de engañar a las autoridades.

Orígenes

Se dice que su padre fue Benjamín Herrera Zuleta, uno de los primeros narcotraficantes en el Valle del Cauca conocido como “el Papa Negro de la Cocaína”.

Se crio en su ciudad natal, y era un reconocido homosexual, sin embargo, esa característica no lo intimidó, de modo que llevó su vida como si fuera normal.

Como es frecuente en ese tipo de personas era vanidoso y amigo del lujo y la exhibición. Cuando se hizo rico a través de la droga, llegó a coleccionar 70 lujosos automóviles.​

Pacho Herrera estudió mecánica automotriz por su cuenta y a comienzos del decenio de los 70 se trasladó a Nueva York, donde trabajó como mecánico industrial en la empresa “Nemac Corporation”.

En 1975, Herrera comenzó con el negocio de las drogas como jíbaro, distribuyendo cocaína a su vecindario. Por esa razón fue arrestado y condenado a un año de prisión en New York.

En 1983, José Santacruz Londoño, lo relacionó con los hermanos Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela, con quienes arregló el negocio de distribución y venta de cocaína en la ciudad de Nueva York.

Después de establecido y funcionando el negocio en la gran manzana, decidieron buscar conexiones seguras para el traslado de mayores cantidades a través de México (rutas).

Para ocultar el contrabando de las drogas, Herrera inventó los más variados mecanismos para lavar el dinero que obtenían. Gracias a ello, se convirtió en una persona muy adinerada.

Enfrentamiento con el Cartel de Medellín

En el interés de llevar la droga a New York a través de México y Centroamérica, Pacho Herrera se convirtió en competencia del sucio negocio, para Pablo Escobar Gaviria, quien no permitía que se vieran afectadas sus rutas de tránsito de la droga.

Adicionalmente Pablo Escobar ya estaba enfrentado en una guerra sin cuartel contra el Estado colombiano, extorsionando y secuestrando empresarios, así como asesinando policías y funcionarios púbicos

En 1984 Jorge Luis Ochoa del cartel de Medellín y Gilberto Rodríguez Orejuela del cartel de Cali, fueron detenidos en España acusados de narcotráfico. El gobierno de los Estados Unidos, bajo Ronald Reagan, los pidió en extradición. Simultáneamente Colombia gobernada por Belisario Betancur también los pidió. El gobierno español de Felipe González decidió enviarlos a Colombia, lo que significó que fueron dejados en libertad al poco tiempo.

​En noviembre de 1987 Jorge Luis Ochoa fue detenido en el Valle del Cauca. Los miembros del cartel de Medellín consideraron que esa medida fue tomada por las autoridades, gracias a alguna delación hecha por miembros del cartel de Cali. Ese convencimiento lo llevó a buscar una retaliación contra los caleños. Ochoa salió de la prisión mediante sobornos a jueces, antes de completar un año.

Pero se presentó otra situación: en Estados Unidos fue decomisado un cargamento de droga del cartel de Medellín, y sus miembros también analizaron que pudo ser por una nueva delación de los señores de Cali. La guerra por las rutas del narcotráfico.

John Jairo Velásquez alias Popeye, uno de los hombres de confianza de Pablo Escobar, quien luego de pagar varios años de cárcel, decidió relatarles a las autoridades todos sus pecados y enseñar las maniobras de los traficantes de droga, comentó que además de la lucha por las rutas, entre Pablo Escobar y los Rodríguez Orejuela, su enemistad se agudizó por algunos líos de faldas. Dice así alias Popeye:

«La guerra empezó por un lío de faldas entre “Piña” y Jorge Elí “el negro” Pabón. “El negro” Pabón era un hombre muy leal a Pablo Emilio Escobar Gaviria y Alejo Piña era un hombre de “Pacho” Herrera, ambos habían sido amigos en una cárcel de Nueva York, pero cuando el negro salió de prisión, se enteró de que Piña estaba viviendo con la que había sido su esposa, el negro habló con el patrón y acordaron que había que matar a Piña; como el Cartel de Medellín mató a Hugo Hernán Valencia, un hombre que había tenido un problema con Gilberto Rodríguez, les pedimos a los Rodríguez que nos devolvieran el favor, que nos dejaran matar a Piña o que ellos mismos, con su gente, se encargaran de él, nosotros no sabíamos del poder económico y militar de “Pacho” Herrera, los Rodríguez, en vez de explicarle esto al patrón, fueron directamente a decirle a “Pacho” Herrera que el Cartel de Medellín le quería matar a Piña y ahí se armó la guerra.»

Escobar consiguió que El negro Pabón asesinara a Piña, y en retaliación, Helmer Herrera ordenó atentar contra Pablo Escobar el 13 de enero de 1988 haciendo estallar un poderoso coche bomba a las cinco de la mañana en el edificio Mónaco donde residía Escobar con su familia.

Entonces Pablo Escobar contraatacó realizando atentados contra los socios y aliados de “Pacho” Herrera, miembros del cártel de Cali que se habían unido a éste, para hacer un frente de combate a los de Medellín.

En 1990, cuando Pacho Herrera asistía a un partido de fútbol en la finca “Los Cocos” de su propiedad, en el corregimiento del Cabuyal, municipio de Candelaria, llegaron los sicarios del cartel de Medellín, cumpliendo instrucciones de Pablo Escobar, usando prendas privativas del ejército nacional y armados con ametralladoras, fusiles, pistolas y granadas, para dar la sensación de ser miembros de la institución. Los sicarios abrieron fuego contra los asistentes, dejando un saldo de 17 personas muertas entre jugadores, un árbitro, cocineras, escoltas y transeúntes. Sin embargo, “Pacho” Herrera ileso logró escapar.

El 27 de julio de 1991 en el balneario Las Brisas ubicado en la autopista que de Cali conduce a Jamundí, Herrera fue víctima de otro atentado ordenado por Pablo Escobar.

Entonces Helmer Herrera decidió colaborar con el grupo que se estaba organizando en Medellín para combatir a Escobar, llamado “Los Pepes” o “Perseguidos por Pablo Escobar”, y ayudó a financiar los atentados contra el capo del cartel de Medellín.

Entrega a la justicia colombiana

El 1 de septiembre de 1996 Helmer Herrera prófugo de la justicia durante 16 meses, y temeroso de los resultados de la lucha a muerte con Escobar, decidió entregarse a la Policía Nacional de Colombia, ante el general Rosso José Serrano, comandante de la institución. Lo hizo en la Iglesia de Yumbo, para proteger su vida.

Momento en que las autoridades capturan a Helmer Herrera, quien se entregó voluntariaente.

Herrera fue el último de los cuatro capos cabecillas del cártel de Cali en ser capturado, y confesó que había prestado colaboración a “Los Pepes” para que se capturara a Pablo Escobar, tarea en la que él afirmaba que se había gastado “toda su fortuna”. Un poco exagerado, porque al morir dejó más de dos mil quinientos inmuebles en la ciudad de Cali y el Valle del Cauca que eran de su propiedad, sin contar fincas, animales, vehículos, aviones y empresas. El capo fue internado en la cárcel de Palmira.

Herrera fue juzgado por narcotráfico; no tuvo ninguna acusación directa por asesinato, aunque son innumerables los bandidos del cartel de Medellín que cayeron en la guerra desatada por él contra Pablo Escobar. Fue condenado a 14 años de prisión. El 19 de septiembre de 1996 confesó ante la Fiscalía los delitos de narcotráfico, enriquecimiento ilícito, concierto para delinquir y lavado de dólares y admitió que había trabajado junto al capo José Santacruz Londoño y los hermanos Rodríguez Orejuela en el llamado Cartel de Cali, para despachar cocaína a Estados Unidos.

 

Asesinato

Otro capo importante, José Orlando Henao Montoya, se enteró de las intenciones que tenía Pacho Herrera de colaborar con la justicia Norte Americana, buscando rebaja de penas mediante delaciones en su contra, de modo que de inmediato negoció con Wilmer Varela alias “Jabón”, para que este matara a Herrera, y así sucedió. 

El 4 de noviembre de 1998, Helmer Herrera, de 47 años, fue asesinado por un hombre que se haciéndose pasar como abogado, ingresó al centro penitenciario de Palmira en aparente estado de embriaguez, durante un partido de fútbol en uno de los patios.

El asesino fue identificado como Rafael Ángel Uribe Serna de 32 años, quien sería asesinado el 8 de octubre de 2009 en Cali. Esta persona ya había ingresado anteriormente en varias oportunidades y había sostenido largas conversaciones con Pacho Herrera.

Este señor era tío de los hermanos Calle Serna, líderes de la organización de narcos Los Comba, señalados de haber aportado doce millones de dólares a la campaña presidencial de Juan Manuel Santos, en el libro “Por qué lo mataron”, en el cual se analiza el asesinato del líder político Álvaro Gómez Hurtado. 

Ese día se jugaba un partido de futbol en la cancha del Pabellón de Alta Seguridad de la cárcel de Palmira, cuando el sicario inmovilizó por el cuello a Herrera y le disparó siete veces en su cabeza. De inmediato el asesino fue desarmado y golpeado por los reclusos. Los guardianes de la penitenciaria lograron intervenir, y le salvaron la vida al agresor.

En su indagatoria ante la Fiscalía, Uribe Serna relató que había asesinado a Helmer Herrera porque éste lo había amenazado a él y a su familia de muerte si no cumplía la orden de matar al esmeraldero Víctor Carranza. Esa tarea del cartel de Cali era casi imposible de cumplir, por tanto, era más fácil eliminar a Pacho Herrera.

Pero las autoridades descubrieron que la realidad era otra: el asesinato fue ordenado por Wilber Varela, José Orlando Henao Montoya e Iván Urdinola del cártel del norte Valle. Los dos últimos presos por tráfico de narcóticos.

Era una represalia por el atentado ordenado por Helmer Pacho Herrera contra Wilber Varela alias “Jabón” en 1996, y además para cobrar la delación de Herrera contra Henao, ante las autoridades estadounidenses.

El asesinato de Herrera desencadenó una vendetta entre el cártel de norte del Valle y el clan Herrera, que trajo como consecuencia la muerte de José Orlando Henao Montoya a manos de José Manuel Herrera, hermano de Helmer, y la muerte de éste, tiempo después a manos de hombres del Cártel del Norte del Valle. ​

Sus bienes al Estado Colombiano

En el año 2003, una vez lograda la extinción de domino de más de 2.500 bienes inmuebles de Helmer Pacho Herrera, en Cali y el Valle del Cauca, por disposición del Consejo Nacional de Estupefacientes presidido por el Ministro Fernando Londoño Hoyos, se procedió a organizar la administración de los bienes del fallecido capo de la droga.

Se hizo una licitación entre empresas inmobiliarias de la ciudad de Cali, a la cual se presentaron medio centenar de empresas. Fueron escogidas quince de ellas y asignada la administración de los bienes entre ellas, sectorizándolas por su ubicación geográfica en la ciudad. Sus rendimientos pasaron a integrar el Fondo Frisco de la DNE para financiar la lucha contra el crimen organizado.

Con la eliminación de la DNE por el gobierno de Juan Manuel Santos, dentro de las medidas que finalmente favorecieron al narcotráfico, no tenemos claridad del destino de estos bienes y sus rendimientos.

 

El final del Cartel de Cali

Los cuatro organizadores del tenebroso Cártel de Cali, el mismo que acabó con el igualmente tenebroso Cartel de Medellín, participando de la venganza criminal de “Los Pepes”, y el mismo del que se dice que con su dinero puso dos Presidentes de Colombia, terminó como acaba la gente mala: Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela presos por el resto de sus vidas en una cárcel del Distrito Sur de Nueva York. José Santacruz Londoño, preso, fugitivo y luego muerto a tiros en una vía de Medellín llamada “la vuelta de la oreja”. Y Helmer Pacho Herrera, asesinado en una cárcel.

El crimen no paga. Cuando estaban sucediendo todos estos hechos que hoy relatamos a nuestros lectores, la angustia de la nación era indescriptible. La gente no creía que hubiera solución. Pues si la hubo. Hoy ya vemos como terminó el poderoso Cartel de Cali.

Por eso podemos decir que las barbaridades que hoy están sucediendo en Colombia, no se quedarán en la impunidad, porque la justicia cojea, pero llega. Y a Dios no lo engañan ciertos perversos seres humanos, por inteligentes que parezcan.

Acerca de Luis Alfonso Plazas Vega 27 Articles
Sin duda el más caracterizado y eficiente director de estupefacientes de Colombia. Enfrentó a las mafias del narcotráfico siendo funcionario durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, entre agosto de 2002 y noviembre de 2004. Oficial del Ejército Colombiano, ingresó a la edad de quince años como cadete de la Escuela Militar y alcanzó el grado de coronel, con el cual se retiró en 1992. Es Administrador de Empresas de la Universidad América, especializado en Administración Pública de la ESAP, Diplomado en Alta Gerencia en la Universidad de Los Andes y Diplomado en Asuntos Internacionales en la Sociedad de Asuntos Internacionales de Madrid. Se ha desempeñado como agregado militar en Madrid, Ministro plenipotenciario en Pretoria (Sudáfrica). Delegado de Colombia en la Novena Conferencia de la UNCTAD en Midrand (Sudáfrica).