LA SOMBRA DEL SOCIALISMO - Columna de Karol Gutiérrez Clic para tuitear
Tenemos dos opciones: cargar con la sombra del socialismo que ha reverberado desde Venezuela hasta nuestro país o actuar contundentemente frente al narco-estado. Clic para tuitear

Cuando Hugo Chávez asumió la presidencia de Venezuela en el año de 1999, lo hizo con la promesa del socialismo del siglo XXI, y con el torpe discurso de la igualdad de clases, que dos décadas después terminaría por socavar las bases democráticas de este país, y lo hundiría en lo que es hoy la peor crisis humanitaria, socioeconómica y política de su historia.
Los primeros nueve años de su gobierno se caracterizaron por el llamado ‘Boom Petrolero’ que logró mantener la economía a flote. Sin embargo, críticos de este modelo advirtieron que el país se dirigía hacia un precipicio, debido a sus políticas asistencialistas y de expropiación de empresas e industrias… Era poco prometedor un sistema que desalentaba la inversión y vulneraba la seguridad jurídica de los sectores privados.
A partir del 2008 inició la crisis, exacerbada por el control directo de la actividad económica por parte del Estado venezolano, y profundizada por su sucesor, – Nicolás Maduro –, poniendo en evidencia el deterioro y debilitamiento de las instituciones y del Estado de Derecho.
La constante inflación, la devaluación del Bolívar y el quebrantamiento de las relaciones diplomáticas, son el resultado de un modelo político-económico fallido. Para la muestra un botón, Venezuela.
La comunidad internacional se ha pronunciado tajantemente al respecto, jefes de Estados y sociedad civil, han rechazado el panorama general que vive Venezuela, pero, estas voces y esfuerzos han sido en vano. Resulta patético pretender que con misivas o cercos diplomáticos se derroque un régimen totalitario y dictador; se requiere de una respuesta contundente, radical, para restaurar el orden y la democracia en el vecino país, porque su crisis afecta a toda la región.
Resulta patético pretender que con misivas o cercos diplomáticos se derroque un régimen totalitario y dictador; se requiere de una respuesta contundente, radical, para restaurar el orden y la democracia. Clic para tuitear
La profunda recesión económica y el recrudecimiento de la narco-dictadura, aumentaron excesivamente la inseguridad, el desempleo, la pobreza, y la miseria, que desató una crisis social y humanitaria profunda, obligando a los venezolanos a migrar; especialmente a Colombia.
El proceso migratorio venezolano se presentó como un fenómeno sin precedentes en la historia latinoamericana, en un periodo de tiempo corto y en países como el nuestro que no están preparados institucionalmente para recibir estos grandes flujos. En estos términos una mayor densidad genera presiones para la dinámica de cada ciudad en materia de desempleo y gasto público para atender necesidades como salud y educación etc.
Desde otra perspectiva podría representar una oportunidad en materia de productividad en el país. Pero esto, podría ser positivo dependiendo exclusivamente de las características de la población migrante. De hecho la que nos ha llegado de Venezuela no ha sido la más óptima, han venido a aumentar los niveles de pobreza, la población en estado de vulnerabilidad, la tasa de desempleo, y de trabajadores informales, los niveles de inseguridad y el parasito social en nuestro país. Y no es fobia.
Todo lo que hemos visto hasta ahora es solo la Punta del Iceberg. Y tenemos dos opciones: cargar con la sombra del socialismo que ha reverberado desde Venezuela hasta nuestro país o actuar contundentemente frente al narco-estado.
Corolario: frente a las actuales elecciones parlamentarias, en la que solo participó el 7,6% del Registro Electoral, queda claro que es un país completamente desmoralizado, desesperanzado, sin aliento. Y podría permanecer así por muchísimo tiempo o simplemente nunca recuperarse, el daño ya está hecho, es irreparable, y este será el resultado de todo pueblo que sucumba al populismo y al socialismo




