Los últimos días en Colombia se han visto empañados por una violencia impresionante, violencia que es iniciada por grupos de manifestantes que se escudan en el derecho a la protesta para atacar a las personas y violar la ley. A ellos se les llama vándalos porque destruyen los bienes públicos y privados y a otros se les llama delincuentes toda vez que utilizan los bloqueos como forma de protesta.
En el ambiente domestico se ha hecho creer que la protesta o el paro fue y es por una Reforma Fiscal que según algunos empobrecía a los colombianos y los condenaba a la pobreza, todo falso, esa Reforma traía claro unos puntos discutibles, pero otros muy buenos y que estaban de acuerdo con el articulo 363 de la Constitución Política de Colombia, es decir, cumplían los principios de equidad, eficiencia y progresividad.
Los dos únicos errores que le reconozco al gobierno nacional es primero, que la presentación de una Reforma Fiscal no se debía hacer en un momento como estos, hubiera sido mejor antes y el segundo error es la pésima comunicación, el ejecutivo no tiene una conexión total con la ciudadanía.
Los errores anteriormente mencionados son legítimos para protestar, la ciudadanía se siente que no la escuchan y que el trabajo del gobierno solo se limita en hacerse en cuatro paredes en Bogotá, eso es entendible y legítimo. Pero en medio de todo, líderes políticos perversos utilizaron una rabia social entendible para exacerbar los ánimos y engañar a los colombianos.
La irresponsabilidad de esos políticos de caldear los ánimos en la sociedad fue el caldo de cultivo para que en medio de las protestas aparecieran los actos vandálicos y los hechos delictivos, son ellos los responsables junto con los miembros del autodenominado Comité Nacional del Paro de la destrucción de ciudades enteras.
La idea de las manifestaciones no son cosa del presente, esto en vez de ser un ejercicio de la ciudadanía de reclamo es una estrategia de los políticos adscritos a foros internacionales para desestabilizar al país aprovechándose de las necesidades de los ciudadanos y del inconformismo legítimo.
Estrategia que tiene dos aristas principales, la utilización de la gente pobre y clase media y las juventudes. En primer lugar, los foros internacionales como el de Sao Paulo, el de Puebla y los regímenes de Venezuela y Cuba tienen un marco ideológico de antaño, es decir, la utilización del discurso de la lucha de clases para enfrentar a la ciudadanía y hacer creer que los culpables son los ricos de lo que padecen los pobres y la clase media.
Esa metodología funciona para los intereses de aquellos políticos no para beneficiar a la sociedad. Primero les hacen creer que hay un gobierno asesino, que le interesa más los ricos, las empresas y los banqueros y que dejan de lado a la gente humilde, y lo peor que la gente se la cree. Le han “metido” en la cabeza a la gente que las empresas son un monstruo y que en consecuencia deben ser abolidas, se les olvida que las empresas no son las ricas sino los dueños de las empresas.
Por eso vemos cómo desadaptados, ignorantes y criminales asaltan centros comerciales, bancos y negocios, ellos piensan que destruyendo eso están infringiendo un gran golpe contra sus dueños, hay que ser bien tarado para pensar eso. No saben que dentro de los CC están los negocios de los más humildes que tienen mercancía de ellos no del dueño del CC y que tienen que pagar el alquiler. La imbecilidad colectiva azuzada por políticos perversos.
En segundo lugar, la arista más estratégica de los políticos perversos de izquierda es la utilización de la juventud, los adoctrinan en los colegios públicos y les “meten” ideas en la cabeza de odio y resentimiento. Es una porquería que utilicen la ignorancia de la juventud para sus intereses de poder, es una verdadera porquería.
A los jóvenes no los dejan pensar, opinar o criticar no sin antes decirles que esto es malo y lo otro es bueno, lo malo son las ideas que no concuerdan con su podredumbre intelectual y lo bueno es que piensen como ellos. Esto es, a los jóvenes les dicen: “comunismo, socialismo, marxismo es bueno, léanse el Manifiesto Comunista, pero capitalismo, libertad y orden es malo, insulten a la Fuerza Pública”.
A los jóvenes de esta generación les robaron la inventiva, les robaron el razonamiento, les robaron la empatía y el sentido común. Ahora a los jóvenes aunados por esos discursos adoctrinadores se les debe todo y reclaman hasta lo que no se ha creado en este mundo.
A mi generación (los jóvenes) les digo: lo que hoy hagamos desde la universidad, el trabajo o desde la calle tendrá consecuencias en el futuro (nuestros hijos).




