Jorge Tovar Pupo (Jorge 40). La Historia que la Izquierda Calla

Gustavo Adolfo Muñoz

Gustavo Muñoz

Corría el año de 1.977 y, un puñado de jóvenes llenos de ilusiones, de Patria, con un futuro gigante y prometedor, se aprestaban para hacer su ingreso a la “Escuela Militar de Cadetes, General, José María Córdoba”. Durante casi dos años antes, estos jóvenes y sus familias habían pasado por 6 filtros diferentes, para ser considerados aptos de pertenecer a la familia Militar, de ser aceptados y dignos Cadetes del “ALMA MATER” DE NUESTRO GLORIOSO EJÉRCITO NACIONAL DE COLOMBIA.

 

Para el año 77, la Escuela, tanto la del Ejército, como la de la Armada Nacional en Cartagena, la “Escuela Naval de Cadetes Almirante Padilla”, eran vistas con mucho recelo por la ciudadanía, se decía que, a estas dos Escuelas, solamente podían ingresar jóvenes de cierto status social, de familias reconocidas y con muy buena capacidad económica, ya que el costo por semestre, para la época, era mucho más costoso que el de cualquier Universidad en Colombia.

Para la incorporación del año 77, Ejército, recibió más de ciento cincuenta mil solicitudes, de esas, solamente alcanzamos la dignidad de ser CADETES, ciento ochenta (180) y dentro de esos 180, estaba JORGE TOVAR PUPO.

 

Pero bueno, iré al grano; llega el gran día, el día en que muchos, casi que cambiamos el tetero, por la cantimplora, el día en por VERDADERO AMOR A COLOMBIA, tomamos la férrea decisión de iniciar la vida Militar, llega, el 7 de Febrero de 1.977; 180 jóvenes joviales y felices ya en uniforme impecable, perfectamente dispuesto, nadie se conocía con nadie; bueno, yo si tuve la suerte, conmigo había ingresado al tiempo un primo, Guillermo xxx, y también tuve la suerte de contar con otro primo, Guillermo xxxxxx, quien ya llevaba un año de haber ingresado (ya era Cadete antiguo de un año), a estos le sumaba un buen amigo de Popayán, Sergio xxxxx.

Con el correr de los días, los 180 Cadetes nos empezamos a convertir en una sola familia, la nueva y extremadamente dura vida, las arduas y fuertes horas de entrenamiento prusiano militar sumado a las interminables horas de estudio académico, clases formales, nos llevaron a ser casi que un solo cuerpo. Nos contábamos en el poco tiempo libre, quienes éramos, de donde veníamos, en que trabajan sus padres, etc.

 

Seguía pasando el tiempo y con él, EL PUPO se convertiría en uno de mis buenos amigos, ingresamos al equipo de Esgrima de la Escuela, el en Florete y yo en Espada, esa actividad nos permitía conocernos mucho mejor; proveniente de Valledupar, de familia prestante, Ganaderos y Arroceros, de las familias que para ese momento eran los mayores generadores de empleo de la región, su tío en ese momento era el Gobernador del Cesar. En las vacaciones de mitad de año, fui invitado a su casa en Valledupar, allí conocí su familia, en una reunión conocí la familia Araujo, a la “Cacica” Consuelo Araujo, quien sería asesinada después, por las Farc (COMUNES), conocí, al Maestro Escalona, que además también su hijo, Juan Escalona, era nuestro compañero de Escuela, en fin, es un etc. largo, de gente renombrada en nuestro ámbito nacional.

Pero tanta felicidad no podía ser real. Para la familia Tovar y en general para los Colombianos de bien, para los habitantes de los Departamentos del Cesar, Córdoba, Magdalena, Atlántico, los Santanderes y la Guajira; la desgracia había llegado, llegaron las FARC (COMUNES) y coparon esos territorios, llego la verdadera PANDEMIA; iniciaron las extorsiones millonarias, los boleteos, los secuestros, el robo de ganado, el incendio de los sembrados. Las Farc (COMUNES), encontraron un país al garete, un país fértil para la ilegalidad, sin una fuerza pública capaz de garantizar la vida, la honra y los bienes de las personas. Cuando la gente acudía ante las autoridades a pedir protección y la respuesta siempre fue, “ES MUY COMPLICADO” y cuando algún comandante de unidad militar se atrevía a combatir los reveses eran devastadores.

 

Un día, le llega al Cadete Tovar, la noticia del secuestro de su prima hermana, se paga rescate; pasa un tiempo y le llega la noticia de la balacera en una zona rural de Valledupar en donde habían tratado de secuestrar a su papa, luego la del asesinato de su tío el ex gobernador, todo lo anterior, perpetrado por las FARC (COMUNES).

Se había apagado la felicidad de aquel muchacho bueno, jovial, chistoso, dicharachero, que nos hacia el tiempo libre más grato en nuestra vida militar. El PUPO como le decíamos, se retiraría de la ESCUELA.

El resto de la historia ya muchos la conocen de diferentes formas, que no voy a entrar a discutir. Lo que si tengo muy claro es que, INDUDABLEMENTE LAS AUTODEFENSAS FUERON CONSECUENCIA DE LA BARBARIE, DESOLACIÓN Y MUERTE QUE CAUSO LA GUERRILLA.

 

Les dejo estas palabras que le dijo JORGE TOVAR PUPO, al juez Norte Americano, cuando le dictaron sentencia en los EEUU por NARCOTRAFICO, cargos que no acepto:

“SI YO HUBIERA QUERIDO SER NARCOTRAFICANTE, NO DUDE DE QUE NO HABRÍA TOMADO EL RIFLE PARA LUCHAR POR LA LIBERTAD”, “PORQUE LOS NARCOTRAFICANTES SE GUÍAN POR SU BOLSILLO, NO TIENEN PATRIA. NO LES IMPORTA SI CAE EL SISTEMA DEMOCRÁTICO COLOMBIANO. TODO LO QUE LES IMPORTA ES QUE, CUANDO MÁS CAOS Y MÁS ANARQUÍA, MÁS FIESTA”.

 

 

Jorge 40
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