La oposición colombiana al gobierno del presidente Iván Duque, que incluye desde la alcaldesa de Bogotá hasta Gustavo Petro; pasando por Cepeda, Robledo, Juan Manuel Santos, Sergio Fajardo y todos los demás pertenecientes al circo del pacto de la Habana, lanzó campanas al aire por la posible elección del demócrata Joe Biden como presidente de los Estados Unidos de América. Olvidan todos ellos que históricamente la política exterior norteamericana hacia Colombia es de carácter bipartidista. Nos imaginamos que sus mentes retrogradas estarán pensando que habrá cambios drásticos en las relaciones del gigante del norte con nuestra Nación; nada va a cambiar y nada va a pasar; Colombia seguirá siendo considerada como el aliado estratégico en esta parte del mundo. Se celebrarán nuevos convenios, continuará el apoyo cerrado de ambos partidos, seguirá la asistencia técnica y de diversos programas que unen desde hace muchos años a los dos países. El presidente Duque se reunirá con Biden, si es que es confirmado por los delegados del colegio del colegio electoral, habrá reuniones de alto nivel que aseguraran la continuidad de la estrecha relación que siempre ha existido entre ambos países. En fin, nada cambiara en la relación de ambos países.
No sabemos de dónde tanto regocijo de la izquierda colombiana; Estados Unidos JAMÁS ha sido ni será una Nación socialista; y muchísimo menos comunista. Lo lamentamos por el estamento izquierdista colombiano; pero esas esperanzas de cambio político hacia nuestro País se desvanecerán con el pasar de los días. Basta darle unas cuantas lecciones de historia a los jubilosos comunistas colombianos: Estados Unidos fue y es el País que lidera y ha liderado a nivel global la lucha contra el comunismo; independientemente de si el presidente es demócrata o republicano, y esto ha sido un tema bipartidista; ese mismo comunismo que ahora se pretende vestir de socialista. Sino lo creen pregúntenle a Gorbachov, quien fue el premier ruso que ayudo a tirar abajo la cortina de hierro con su Perestroika y el Glasnost; todo bajo el auspicio norteamericano. La tendida de mano que Obama y el propio Biden le hicieron a Cuba, y que estos no aprovecharon, no se volverá a dar; puede que haya algunas escaramuzas como la de volver a permitir más ampliamente él envió de dinero a la Isla por parte de los cubanos que residen en Miami, pero de ahí a tenderle de nuevo una generosa mano a la dirigencia cubana, no va a pasar de nuevo.
Muchas cosas cambiaron en el sur del continente durante los años de gobierno de Donald Trump; todos conocemos de la intervención de Cuba en Venezuela, y de cómo estos hacen parte abiertamente del poder en la Nación caribeña. Lo que, si hará Biden, repito si es ratificado como presidente, es presentar un plan que contemple la salida del poder de Maduro y todos sus secuaces de Venezuela; lo más seguro es que les permita irse a Cuba a estos genocidas. Biden y los demócratas no son ningunos tontos, ellos saben que el régimen venezolano es el mayor foco de desestabilización en todo el continente, y esto para ellos es un tema de seguridad nacional; por eso harán todo lo posible por extirpar ese cáncer. Claro, todo será inicialmente con dialogo secreto, pero imponiendo las condiciones. Entre otras cosas, al momento en que Biden les presente el plan de salida al chavismo, ellos deben aferrarse a eso, porque de seguro será la última oportunidad para que preserven sus propias vidas. Evidentemente la salida de Maduro del poder en Venezuela traerá otras aristas para resolver; una de estas es el complejo tema de la narcoguerrilla colombiana asentada del otro lado de la frontera. Ahí Maduro tendrá que decidir entre su propia vida y la de sus allegados, o seguir protegiendo a sus cómplices de narcotráfico; todo el chavismo está esperando esta oportunidad para largarse.
Por estas y muchas razones es que no entendemos el júbilo de la izquierda colombiana. Todo seguirá su curso normal como ha sido históricamente. Se afianzarán los lazos de una amistad estratégica que siempre ha trascendido al partido que gobierne en los Estados Unidos. Que ilusos son estos izquierdistas colombianos. Amanecerá y veremos, dice el viejo adagio popular.




