Hegemonía Mamerta
@tamayocollins
El capuchino “envenenado” de los viernes Hegemonía Mamerta Columna de Francisco José Tamayo Collins Clic para tuitear
El invitado a tomar el capuchino de hoy tiene historia, bien negra por cierto. Es un personajillo bastante particular. Según sus críticos, le huye al agua y el jabón, costumbre que seguramente adquirió cuando vivió en países europeos, donde fungió como estudiante mientras gozaba de un dorado exilio.
Hijo de uno de los fundadores de la UP, antiguo brazo político de las Farc, siempre ha tenido la precaución de mostrar en público prudencia respecto a sus vínculos afectivos con el narco-terrorismo. Iván Cepeda no es tonto; de hecho, se pasa de astuto. Estudiando su comportamiento, a la luz de los hechos que ha mostrado la prensa, podríamos decir que tiene la astucia de un demonio.
Por lo visto, parece que se ha especializado en el diseño de rutas carcelarias, pues tiene como hobbie visitar recintos penitenciarios con frecuencia, posiblemente como destino vacacional o, por lo menos, como escenario de negociaciones oscuras, que implican la mayoría de las veces, encuentros con condenados por paramilitarismo.
¡Vaya uno a saber de dónde le sale este gustico! Ojalá se le dé la gracia de terminar viviendo por allá. Humildemente, le pedimos al Divino Niño que haga realidad este milagrito…
¡Vaya uno a saber de dónde le sale este gustico! Ojalá se le dé la gracia de terminar viviendo por allá. Humildemente, le pedimos al Divino Niño que haga realidad este milagrito… Clic para tuitearPero no caigamos en confusiones: Cepeda no es que vaya a visitar penales para poner en práctica alguna obra de misericordia, ni más faltaba… A él le gusta ir a las cárceles para establecer contactos con bandidos que puedan apoyar, con declaraciones falsas, los malévolos planes del comunismo colombiano radical, en detrimento de los líderes del Centro Democrático, especialmente del Presidente Uribe.
Curiosamente, hace más de 90 años, fue en la celda húmeda y fría de un prisionero italiano, el perverso Antonio Gramsci, donde nació la historia intelectual de tipos como Cepeda.
Fue en medio de la miseria humana, de la rabia y el resentimiento social, del ateísmo y del odio contra los valores más elocuentes de nuestra especie, que surgió el término de Hegemonía, epicentro conceptual del terremoto ideológico que ha sacudido la historia contemporánea.
Hay algo que la gente debe conocer, y es el corazón de la estrategia mamerta, que usted maneja a la perfección, senador, como estudioso de Gramsci, el “intelectual” que modernizó a Marx, lo hizo “play” y terminó metiéndolo en los currículos académicos y en la agenda cultural de la élite mundial, de forma tranquila, atractiva, libertina y coqueta.
Hay algo que la gente debe conocer, y es el corazón de la estrategia mamerta, que usted maneja a la perfección, senador, como estudioso de Gramsci, el “intelectual” que modernizó a Marx, Clic para tuitearSí, me parece oportuno que los incautos conozcan lo que hay detrás del término hegemonía, que es para los comunistas y “progres”, la acción permanente de la clase dominante (compuesta por industriales, comerciantes, terratenientes y capitalistas en general), para imponer sus ideas, a través de los medios de comunicación, los colegios, las universidades, la religión y la cultura, valiéndose del uso de la fuerza, en caso que las cosas no marchen como se espera… ¿Fuerte no?
En fin, un concepto que da base a eso que en la izquierda recalcitrante se conoce como el “enemigo”, al que se oponen las “diferentes formas de lucha”, tan estrictamente controladas por personas como su padre y usted, discípulos de Marx, Lenin y Stalin, Fidel, Lula y Chávez, tal como lo dejan consignadas sus “heroicas gestas”, según el testimonio de “indefensas víctimas y líderes sociales”, muchos de ellos antiguos militantes y auxiliadores de células urbanas o frentes guerrilleros; enajenados que aún no han caído en cuenta del error maldito que ha diseminado por el mundo la doctrina que usted y sus camaradas impulsan.
#ElVenenete: La antigua hegemonía capitalista se transformó, en apenas 80 años, en hegemonía mamerta, pues hoy las universidades, los colegios, los periódicos, los canales de televisión, los blogs, el cine, los escenarios de debate económico y, para rematar, como cereza del postre, el poder judicial mundial, están invadidos de marxismo, lucha de clases e ideologías que atentan contra la libertad y los principios que han sostenido la civilización occidental. Gramsci se salió con la suya. Nos corresponde quitarle la máscara a sus esbirros.
Mantecada para acompañar el capuchino de hoy. (Si quiere repetir, tranquilo: le empacarán en una bolsita lo que se quiera llevar a su casa).
