Está haciendo carrera en las toldas uribistas, una especie de “asonada” en contra del presidente. No es entendible bajo ninguna circunstancia es que el mismo bando, se preste para hacerle el juego a la oposición… Clic para tuitear
Está haciendo carrera en los últimos tiempos en las toldas uribistas, una especie de “asonada” en contra del presidente Iván Duque. Esta suerte de cotilleo, o cabildeo insano, no deja pasar oportunidad alguna para criticar y hasta ridiculizar en redes sociales y medios de comunicación cualquiera determinación de la presidencia en lo que se refiere a nombramientos en altos cargos de dirección gubernamental o decisiones propias del gobierno. Este problema es conocido en la jerga militar como “fuego amigo”; se denomina fuego amigo o fuego aliado a los disparos provenientes del propio bando. Este tipo de incidentes suelen ser producidos por errores, casi siempre humanos, debido normalmente a fallos en la identificación del objetivo. Es curioso este proceder porque siendo Duque un hombre noble, una persona que esta esmerada en sacar el País de la situación desastrosa en que lo encontró por el desacertado manejo del gobierno anterior; esto, aunado al problema mundial producido por el virus, ciertamente ha dejado un margen muy delgado de gobernabilidad. Lo que no es entendible bajo ninguna circunstancia es que el mismo bando que eligió al presidente se preste para hacerle el juego a la oposición rabiosa. Los dirigentes opositores se deben frotar las manos al ver semejante espectáculo que dan unos cuantos resentidos que culpan al gobierno de ser blandengue y acatador de los pésimos fallos de la justicia.
A Duque le endilgan a cada momento los mismo llamados uribistas que está gobernando con santistas, que no está cumpliendo sus promesas de campaña, que no acabo con la JEP, que no está asperjando las plantaciones de coca; que es un tibio, que se deja mangonear de la oposición, que a cada fallo adverso de las cortes le agacha la cabeza para acatar, que traiciono el legado del ex presidente Uribe Vélez; en fin, un larguísimo etcétera. Es inconcebible que esto suceda al interior de la militancia del partido centro democrático; pero lo peor es que es una bola de nieve que crece cada día más y que se está convirtiendo en algo descomunal. Podría ser entendible el descontento en otro contexto; pero de ahí a comparar a Duque con Santos hay un largo trecho. Duque es una persona ecuánime; es fiel y leal a su mentor. Duque no es un falso, tampoco es alguien que quiera valerse de la presidencia para conseguir créditos personales como lo hizo su antecesor. Duque es un hombre noble, que cree en las buenas intenciones de los demás, es una persona digna de confiar.
No podemos olvidar que a Duque le está tocando gobernar Colombia en un momento crucial de su historia; tiene las manos atadas por los fallos claramente políticos de la justicia; intento reformar la JEP y las cortes se le atravesaron; tiene una férrea oposición encima que se vale de todo con el fin de obstaculizar las buenas intenciones del gobierno. Algunos de mis amigos en twitter me reclaman el por qué Duque no ejerce el poder que tiene como presidente; también me recuerdan que más de 10 millones de colombianos le dimos un claro mandato a través del voto para que ejerciera su gobierno con puño de hierro. Y si, hasta alguna razón les cabe a esos amigos, pero no podemos olvidar que Colombia es una Democracia, donde los poderes del Estado están claramente delimitados por la constitución política Nacional. Y claro, va a salir más de uno a reclamarme que la justicia de nuestro País está politizada, es sesgada y hasta militante ideológica; tienen toda la razón en este punto; es cierto que la justicia esta permeada por ideologías izquierdistas, y hasta podríamos pensar con razón que las altas cortes son la cabeza de la oposición en Colombia. Pero de ahí a afirmar que el presidente se levanta a diario pensando como molestar el uribismo es una falacia.
Yo sinceramente prefiero esperar que el gobierno Duque avance, que siga su curso realizando lo que esta proyectado en su carta de navegación.




