@Gina_GonzalezG

Muchos dicen, que no entienden como las Farc, pueden homenajear a Víctor Julio Suarez Rojas alías ‘Jorge Briceño’ o más conocido como ‘Mono Jojoy’, a mí me parece apenas lógico, que un grupo narcoterrorista le rinda homenaje a uno de los suyos, quien fue abatido en el año 2010 por las Fuerzas de Tarea Conjunta Omega. En vida, este hombre se dedicó a asesinar, extorsionar, secuestrar y violar, entre otros delitos de lesa humanidad. Lo que verdaderamente me cuesta creer, es que existan personas que crean en la voluntad real de “paz” de un grupo criminal, que hoy por hoy, le sigue rindiendo culto al terrorismo y a la vida delictiva, porque eso es lo que significa el homenaje al ‘Mono Jojoy’, un monumento al actuar delictivo, una bofetada a las millones de victimas que hasta el día de hoy, luego del mal llamado Proceso de Paz, siguen sin conocer la verdad, sin ver que se haga justicia, menos que exista reparación y tampoco garantía de no repetición.
Hoy vale la pena recordarles, sobre todo a aquellos que se hacen llamar amigos de la mal denominada ‘paz’,quienes defienden lo indefendible y justifican lo que sencillamente, no tiene justificación, todo lo que hizo, ese sanguinario ser al servicio del terrorismo. Se le atribuyen los “campos de secuestrados” al mejor estilo Nazi, desde la toma al cerro de Patascoy en el departamento de Nariño en el año 1998, hasta el plagio del niño Emmanuel, hijo de la ex candidata vicepresidencial y ex representante a la Cámara por Bogotá, Clara Rojas quien estuvo secuestrada desde el 2002 hasta el año 2008 en mano de las Farc y su secuestro fue dirigido por el ‘Mono Jojoy’; también se le atribuye el ataque a la región de la Sierra de la Macarena donde murieron 24 soldados, en el año 1994 planeó y dirigió el asesinato del general Carlos Julio Gil, en Villavicencio; en el mismo año ordenó el secuestro del entonces senador Rodrigo Turbay, en 2001 ordenó el secuestro del ex gobernador del Meta, Alan Jara (vía Granada – Lejanías en el Meta), en el mismo año dirigió el secuestro del Luis Eladio Pérez, en 1995 dirigió acciones terroristas a la base de Antinarcóticos en San José del Guaviare, años mas tarde, en 1998 ordenó el ataque a la base militar en La Uribe en el departamento del Meta, donde fueron asesinados 28 militares y hubo 30 heridos.
Tomo aire y sigo, en febrero de 2002 ordenó el secuestro del avión de Aires donde iba el entonces senador Eduardo Géchem y más de 50 pasajeros, ordenó secuestrar a la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, en mayo de ese mismo año fue uno de los jefes del Secretariado de las Farc, que ordenó que se arrojara un cilindro bomba contra la iglesia de Bojayá, municipio ubicado en el departamento del Chocó, dejando 119 personas muertas y 44 heridos. También se le acusa de haber ordenado los asesinatos de los misioneros estadounidenses Stephen Evert Wells y Thimothy Van Dick.
Y así, cientos de delitos por los que en vida tendría que pagar (tal vez no, por someterse a la JEP) como mínimo cinco condenas, la mayoría por los delitos de homicidio múltiple, lesiones personales, terrorismo, secuestro extorsivo, concierto para delinquir y homicidio con fines terroristas. Habría pagado más de 200 años de cárcel, hasta el gobierno de los Estados Unidos lo pidió en extradición, ya que lo consideraban pieza clave en el negocio del narcotráfico, fuente principal de financiamiento de las Farc.
Su legado, muy claro: secuestros masivos, atentados, cientos de bombas y carros con kilos de explosivos, violaciones sistemáticas a los derechos humanos, asesinatos y masacres. Todavía esperamos, si quiera, los tweets de indignación de aquellos pacifistas de este país.
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Señores, no se equivoquen, aunque ahora las siglas de las Farc con personería jurídica signifiquen otra cosa “Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común”, siguen siendo el mismo grupo narcoterrorista responsable de masacres, violaciones, muertes y un sin fin de atrocidades. Los ex asesinos, ex violadores y ex terroristas, no existen, como tampoco las ex víctimas, o es que los muertos reviven?
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