¡El orden de los factores, sí altera el resultado!
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¡El orden de los factores, sí altera el resultado! Columna de José Ignacio Lombana Sierra Clic para tuitear
Cuando creíamos que el estado no podía desbarajustarse más y perder su razón de ser, luego de haberse negociado en La Habana las bases de la República, vimos en ese 2 de octubre renacer una esperanza, cuando la agonizante democracia se aferraba a la vida y el NO ganaba, a pesar de que los del SI habían intentado dividir el país entre buenos y malos, sembrando al mejor estilo de la mamertocracia cizaña entre los colombianos.
Nos tildaron de guerreristas y enemigos de la paz a quienes lo único que queríamos y seguimos buscando es justicia, como principio fundante de cualquier estado democrático y respetuoso de las libertades de sus ciudadanos. Y con todo, cuando el presidente Santos, ese individuo egocéntrico y favorecedor de terroristas nos robó, contrario a lo que podría esperarse de los guerreristas y enemigos de la paz, nos defendimos como solamente lo puede hacer un demócrata y la gente de bien, en las urnas.
Nos tildaron de guerreristas y enemigos de la paz a quienes lo único que queríamos y seguimos buscando es justicia, como principio fundante de cualquier estado democrático y respetuoso de las libertades de sus ciudadanos. Clic para tuitear¡Poco a poco se va recomponiendo el rumbo, y el Estado vuelve en primer lugar a ser de Derecho, para tristeza de los holgazanes que esperaban que el Estado los mantuviera a su costa, y en caso de no poderlo hacer, al menos le quitara a los que todo han conseguido con esfuerzo y trabajo honrado, por el sólo hecho de ver colmada esa “reivindicación”!
Un Estado que no se auto regula y contiene su poder y el de sus dirigentes frente a sus propios gobernados, que no logra proveer seguridad a sus ciudadanos, y que no es capaz de someter a los criminales con la fuerza legítima al imperio de la ley, cuando es guiado por dirigentes mezquinos y que persiguen solamente satisfacer sus propios intereses y servir su ilimitada vanidad, sume al pueblo en la impotencia de ver como la única salida que se muestra como posible es la de negociar la justicia y la democracia con los bandidos, que al final de cuentas logran salirse con la suya, pues pareciera que el delito si paga.
Antes de pensar en el Estado Social y todo lo que esto conlleva, debemos asegurar el Estado de Derecho. Ese Estado sometido al imperio de la ley, capaz de hacerla valer y cumplir en cualquier tiempo y lugar. Ese Estado de Derecho que no deje impune al traidor, pero tampoco al narcoterrorista que ha desangrado a la Nación.
El orden de los factores sí altera el resultado, cuando se cree que el fin justifica los medios, y se desconocen los fines esenciales del Estado y que, sin justicia pronta y cumplida, en la medida suficiente para castigar al delincuente, resarcir a la victima y colmar las expectativas mínimas de la sociedad de no repetición, entre muchas otras, nada puede ser estable ni duradero. Ni siquiera la paz, y menos una conseguida de espaldas al pueblo y traicionándolo, pues a la gente de bien nos terminaron poniendo incluso en una posición inferior a los bandidos de las FARC, a los que nos quieren obligar a ver como “honorables” padres de la patria, y hasta que les rindamos honorares. Por poco y les salimos a deber, porque el Estado dejó de lado su función de proteger al ciudadano honesto y prefirió negociar con el delincuente antes que hacer cumplir sus propias leyes conforme a los principios que le dan su razón de ser.
Por poco y les salimos a deber, porque el Estado dejó de lado su función de proteger al ciudadano honesto y prefirió negociar con el delincuente. Clic para tuitearEnhorabuena por la recolección de firmas que lidera desde hace unos días el Centro Democrático en todo el país con el aval de la Registraduría, para llevar a que el Congreso tramite una Ley que convoque a un Referendo para ponerle su tate quieto a los bandidos de las FARC, y que restablezca el orden constitucional y legal; ese que Santos quebrantó a punta de mermelada y de traicionar a la patria haciendo parecer, al mejor estilo de cualquier dictadura (de derecha o de izquierda o nacionalista) como si todo estuviera aparentemente ajustado a derecho, ese Derecho que no puede permitir la ignominia en la que nos quieren postrar a los ciudadanos de bien, viendo cómo, quien ha delinquido, violado, masacrado, traficado, etc., resulta premiado, como si nada hubiese pasado.
En otras palabras, ¿en dónde les firmo?
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