Al verse con su avanzada edad en la hacienda donde un día Pedro tomaba sus tragos he ingenuo bebía una dosis de veneno por ella Clic para tuitear
Al verlos entrar y tomados de la mano como dos adolescentes. Magnolia enferma, es el rostro transformado de Pedro tomado de la mano de toda una dama, al verlo tan feliz, entra en cólera. Sus manos se entrelazan con fuerza, y las miradas se dan sin mucho protocolo, aunque Pedro había mostrado dureza con todas sus aventuras amorosas haciendo lo necesario, con la dama de ojos cobrizos no, al sentirse tan atraído por ella, por la dulzura que emana, por la madurez que dejaba ver ante cada situación no le queda demás que dejarse llevar por ese bello sentimiento que es el amor puro.
Al estar cerca de ella, tan mezclado entiende que no necesitaba nada más, es tan notorio ese sentimiento que de inmediato empiezan a hablar, y las especulaciones se empiezan a notar, de ser un Pedro consumido en la droga, con mujeres en todas partes, intranquilo, inflexible, y prepotente. Ha cambiado a ser un hombre enamorado de una sola mujer. Prolífico en su labor y de una ternura y respeto por el prójimo irreconocible.
Es esa parte que jamás ha visto Magnolia en su jefe, en el tiempo de 30 años de confianza que lleva con él, jamás lo ha visto tan cambiado, al entender que el nunca sería con ella como era con Carmen Julia. Así que mientras Pedro muestra con orgullo a su diosa mortal, Magnolia no hace más que encerrarse en el baño para evitar ser la burlada por el resto de personal que dominaba.
Mientras hace que se limpia el rostro para aplicar una capa más gruesa de maquillaje en esa piel curtida, nota como le pasan los años, y también observa que estos no le han sido para nada favorables, recuerda cuando Iván frente a la puerta de la hacienda la despedía con tan solo 22 años y una caja en las manos. Su cuerpo para esa época estaba más en su lugar, ahora con muchos kilos de más, la barriga colgándole al igual que sus senos y trasero, la cara irreconocible de su sexo, su cabello marchitado, y olvida la última vez que se lo había arreglado.
De esos 30 años trabajando con Pedro lo único que ha sacado es la casa nueva que logro comprar en uno de los barrios populares, de esas casas que se confunden con una caja de fósforos, ahí vive con sus 5 hijos, 4 de las primeras decepciones amorosas y la última hija producto de los revolcones con Pedro durante muchos años.
Del dinero robado, en sus cuentas bancarias, no queda ni el rastro, ya que, decepcionada de su vida y ver en lo que se ha transformado, el dinero se fue para las arcas de unos cuantos vagos que se han acercado a su vida para darle ese cariño que no ha encontrado, y esto no es de gratis.
Al salir del sanitario y con todo su análisis hecho, corre a su puesto y se sienta, entonces ve cómo se acerca Pedro con su verdadero amor, al ver como estos se dirigen hacia ella, toma aire, y mientras este le pregunta sobre un negocio Magnolia no deja de ver a Carmen Julia, con ganas de pegarle.
Al ver la expresión de sus ojos Carmen Julia se va hacía un lado ya que siente miedo al frene de una mujer que es capaz de matar para tener lo que quiere; son esos ojos de frustración, de desafiar a quien se le acercar a Pedro, de inmediato intuye lo que pasa, y da por hecho todos esos rumores del amorío entre Magnolia y el invencible.
Después de una semana larga sin ver a Carmen Julia por motivos de trabajo. Pedro decide esperar un poco a su hora de llegada para recogerla en el aeropuerto. Mientras toma un trago de té y piensa en lo feliz que es, una sonrisa traviesa se asoma en su rostro, quien lo mira y se percata de ella es Magnolia que esta parada en la entrada de su oficina. Al estar solos Magnolia imagina que esta vez podían volver a esos tiempos que fueron tan agradables, en los cuales ella se quedaba hasta tarde para complacer a su jefe, ya que no daba la talla para el empleo, la daba en la cama, cuando le veía ahí sentando en su oficina se preguntaba por qué Pedro la había dejado de tocar ya hacía tres años atrás.
Irrumpe su pensamiento y el de Pedro, diciendo:
- Debe irse a descansar dice mientras le mira fijamente sosteniendo la perilla de la puerta con su mano izquierda, eso sí sin dejar de lado la diplomacia de embaucadora para que este no sospeche movimientos de dinero.
Al verla parada con ese vestido apretado que solía quitarle. Pedro hecha la silla hacia a tras de modo instintivo sospechando lo que quiere Magnolia, pero él ya no. La ve y nota lo gastada que está, esta mujer, ahí sin avanzar y a su sombra para poder comer, le ve la barriga caída y el rostro más arrugado que de costumbre.
Y dice:
- Me voy a recoger a Carmen Julia- y mientras empaca su maleta de trabajo unas palabras lo atraen de nuevo al viejo Pedro. Del cual aún quedan rastro.
- ¿Sabe? Yo juraba que usted no se iba a quedar con nadie- dice Magnolia mientras toma puesto frete a él, continua: usted con todo ese dinero y poder, con una mujer tan normal. Le sigue mirando, a sabiendas de lo que pueden producir estas palabras.
Mientras termina de empacar su maleta recuerda con deseo a las mujeres que frecuentaba y como su mano derecha le cubría la espalda y por un instante se ve tentado, hasta que salió de esa mujer rápidamente para no escucharla, y olvidar lo que él había sido, creyendo en el nuevo renacimiento.
Mientras esta en el aeropuerto la idea del terrible hombre excéntrico vuelve, y ve cómo se acerca Carmen Julia tan bien arreglada pero no como a él le gusta, ella le da un abrazo como acostumbra darle. Pedro lo recibe, pero no con el gusto de siempre, la toma de la mano conduciéndola hacia el coche que les espera.
Llegando a la casa amplia donde pasara la noche con Carmen Julia, le hace el amor como nunca, es rico, solo que, con ternura, al arrucharse de tras de ella y oliendo su cabello, una pesadilla le despierta, y esto hace que la abrace con más fuerza, y ella despierta. Al voltearse en medio de la oscuridad y acompañados de la única luz del faro fuera de su casa, las miradas son penetrantes, entonces le dice a su dama:
- Quédate conmigo para siempre, dice con voz agitada.
Carmen al verlo en este estado no hace más que darle un abrazo para que vuelva a cerrar sus ojos, solo que Pedro no lo quería hacer ya que en sus pesadillas ve a las personas que ha pisoteado, ve a la mujer que ha asesinado productor de su adicción, y ve a Magnolia recordándole lo que es. Así que aprieta el vientre de la mujer y siente miedo al saber que estaba frente a un gesto sobrepasado de amor, viéndose desprotegido hasta de él mismo, siente pavor y más cuando los brazos delgados y blancos lo llevan a ese pecho de paz.
Reacciona rápidamente, levantándose va a su estudio en mitad de la noche, al estar solo saca el polvo mágico que le lleva a esos momentos donde él es alguien, la idea de ser normal, con una familia normal, con todo su poder es algo que no consiente.
Carmen Julia mientras tanto en la cama no entiende la reacción de su hombre, volviendo a dormir le deja tiempo para qué piense las cosas, al verle esa actitud de desprotección y siendo tan sincero, la inquieta por completo, solo deja que se tomara su tiempo. Al levantarse temprano va por un café, se le hace raro no ver presente a la esposa del mayordomo que siempre es tan madrugadora y atenta, mientras pone la tetera en el fogón escucha unos gemidos provenientes del estudio de Pedro, se enfila de forma muy suave y silenciosa, pensando quién podía ser.
Mientras se acerca suavemente, vienen los más dolorosos recuerdos de saber quién es el invencible antes de ella conocerle. No lo quiere creer. Y en un acto de negar lo obvio le da rienda suelta a su sospecha, y de un tirón abre la puerta. Ahí está la esposa del mayordomo con el torso descubierto y la falda a la cintura, sentada gimiendo de placer en la cadera de Pedro, estaban tan concentrados que ni cuenta se dieron que Carmen Julia les mira.
En la mesa y con una rápida ojeada ella nota que había trago y polvo mágico, al verlos así no le queda si no, hacerse notar.
- ¿Qué es esto? Pregunta con el poco aliento que le queda y parada a su lado tras el escritorio con los ojos llenos de lágrimas.
La empleada, y antes de que su esposo volviera del mercado hace el intento de pararse, cosa que no sucede porque Pedro sigue bamboleándole las caderas delante de Carmen Julia, sin ningún remordimiento. Como si nadie estuviese ahí.
Al ver que ni le importa su presencia Carmen Julia toma sus cosas, marchándose con el corazón roto, es inconcebible lo que acaba de ver.
Cuando Pedro termina con la criada, de forma muy brusca la lanza al suelo, se sube los pantalones y le dice:
- ¡Lárguese de aquí!
Cosa que hace de inmediato para evitar ser despedida y que su esposo se entere, sabe cómo actuar ya que no es la primera vez que se aparean. Sabe cómo debe actuar. Con una alta sobredosis aun en el torrente sanguíneo se bota en su silla después de la magnífica madrugada que ha tenido, donde vuelve a ser él, así que cansado cae dormido y así está por horas.
Sin poder hacer nada para detener a Carmen, ésta se aleja para no volverle a ver, aun intentando comprender lo que ha sucedido antes de tal evento, ¿qué había pasado mientras le había sujetado el vientre para decirle que se quedara para siempre con él? Es evidente que el viejo Pedro jamás se había ido, ha estado por siempre y para siempre con su mandato indómito.
Cuando despierta se ve solo, y a oscuras en su estudio, al moverse siente un fuerte dolor en su cuerpo por la mala postura, y recuerda ver el rostro de Carmen Julia increpándole, solo que no sabe por qué, sale moviéndose muy suave y adolorido para buscarla.
Al entrar en el cuarto nota que la ropa no está y no hay rastro de ella, al bajar y esperando que la criada este sola, ella le cuenta:
- Cuando yo estaba encima de usted, entro la señora Carmen, yo me iba a parar, pero usted no me dejo, es más ella se acercó, pero usted ni cuidado le puso y ella se marchó. comenta la pobre mujer lamentándose.
Escuchando la historia que narrada la criada lo entiende todo, la mujer que le ha acompaño por 3 largos años se va al ver el monstruo que é es. Recuerda las palabras de Magnolia, y entiende que esta le conoce mejor que Carmen Julia. Negando su error y aceptando de nuevo su vida pasada que nunca se fue, vuelve a los brazos de quien lo espera con agrado, son esos brazos corpulentos de Magnolia que logra sacar del camino hasta un verdadero amor. Con su sutil palabrería lo tiene donde quiere. Pedro no puede despertar de su realidad, si esto sucediera se enteraría del terrible desfalco económico en que se encuentra, en los despidos que ha hecho sin su autorización, en las demandas que ha perdido por no tener los estudios necesarios para discernir lo que tiene que hacer baja la luz de la ley.
En como unas sumas grandes de dinero se extravían en las manos de su asistente de confianza que le ha servido por años, ahora está prácticamente en el inicio y cubriendo lo necesario para vivir. De ser un Pedro poderoso con muchas propiedades, donde no sabía cuántas tenía. Ahora solo cuenta con las necesarias para vivir mientras le llega la muerte.
De tener una oficina con 20 abogados expertos, pasa a ser una oficina de 7 abogados, que son familiares de Magnolia, ganándose el cartón profesional en una rifa. Inconscientes de lo que hacen desgastan la justicia pasando memoriales mal redactados y hasta con problemas de ortografía. La mamá de Magnolia, la mujer vieja que en un tiempo cocía frisoles en la cocina caída, ahora es la jefa de recursos humanos, esto con el fin de justificar un sueldo pagado sin ningún beneficio.
Lo vuelve a llevar a ese mundo de mujeres, droga, y excesos, la idea es tenerlo despreocupado para que la fortuna entera pase a monos de ella, así que entre más trago le servía, y más mujeres le llevaba para su deleite; Todo el imperio de Pedro pasa a sus manos. Sabe que es imposible dejarle tener una vida normal, ya que en esta existiría el orden y este es el que no se debe dar. Si esto llegase a suceder Magnolia tendría que volver a su casa mal hecha, degenerada hasta por los codos, y con las manos vacías.
Después de tantos años en su hacienda, con los cabellos completamente blancos y sin ningún aliento, recuerda de nuevo a la mujer de ojos cobrizos que un día le había sostenido la mano. Al pensar en ella el recuerdo se hizo tan nítido que imagina verla parada frete a él, entonces llora, y se permite aceptar lo que no ha aceptado, y es, que la perdió.
Se ve adinerado, y sin ninguna preocupación de momento, pero aun acompañado de quien ha logrado dominarlo con tan poca inteligencia, parece que al hombre indomable, líder de la política, millonario, mujeriego y egocéntrico, alguien lo subyuga de manera astuta con una simple apariencia de mujer embrutecida, aparentando docilidad, aceptando hasta bajar su propia dignidad, logra captar todo su capital, y al final cansada por no lograr tenerlo por completo, termina por quitarle la vida.
La mujer enervada decide marcharse lejos, y para lograr desintoxicarse de más de 30 años de amor no correspondido. Se va con sus últimos alientos que son pocos y darse la vida que no se dio en vida del invencible.
Al verse con su avanzada edad en la hacienda donde un día Pedro tomaba sus tragos he ingenuo bebía una dosis de veneno por ella. Le echa de menos, y desea volverle a ver para preguntarle ¿quién es el invencible ahora?




