El deber de la Juventud
@JuanCVargas98
El deber de la Juventud Columna de Juan Camilo Vargas Clic para tuitear
No es para nadie un secreto que las generaciones cambian ,y que con ellas se modifican también un estilo de vida, una serie de ideas, un objetivo común e incluso la estructura sobre la que se edifican las sociedades.
En Colombia, quizá seamos testigos de la primera generación de jóvenes que no se verán realmente obligados a tomar las armas del Estado para defender la soberanía, a portar el uniforme militar para proteger nuestros valores o a sacrificar sus vidas para garantizar que otros puedan hacerlo, incluso a espaldas de la realidad.
Mientras que en muchos momentos de nuestra historia reciente la opción militar para seguir en esta democracia parecía ser la única alternativa, hoy los jóvenes tienen, no la opción, sino el deber y la responsabilidad de abanderar la lucha académica y política para defender la Patria de unos enemigos que comprendieron su derrota en el teatro de operaciones militares. Aquellos jóvenes de entonces que dejaron sus campos en la Colombia rural, que hicieron a un lado cualquier ambición o sueño para incorporarse a la Escuela Militar o servir como Suboficiales o Soldados, en cuerpo y alma a la Patria; aquellos jóvenes que hoy ya son hombres cumplieron su misión y nos delegan la responsabilidad histórica de continuar su legado desde otros campos.
Aquellos jóvenes que hoy ya son hombres cumplieron su misión y nos delegan la responsabilidad histórica de continuar su legado desde otros campos. Clic para tuitearEsta nueva generación que hoy abarrota los claustros universitarios, en la que se congregan aquellos recién graduados con los que apenas dan sus primeros pasos en las letras, son los encargados, aunque pocos lo sepan, de cargar con el peso del destino universal e histórico colombiano sobre sus hombros. Aunque no deben ya batirse en la lucha frontal que hizo de nuestras Fuerzas Militares un ejemplo para el mundo, sí deben prepararse para defender al País de aquellos enemigos que fomentan la desunión y el odio entre la ciudadanía, componentes nocivos para la prosperidad de la Patria. El germen de la decadencia colombiana es la desunión, y esta sagrada hermandad no debe quebrarse ante ese destino histórico constituido por la coyuntura nacional del momento.
El deber de la juventud colombiana, de esta generación por la que hoy pocos apuestan, es el deber de desplazar al esnobismo político para hallar a esos verdaderos liderazgos que, con verdadera vocación de estadistas, sean capaces de llevar a esa auténtica capitanía que dirige la Patria.
El deber de la juventud colombiana, de esta generación por la que hoy pocos apuestan, es el deber de desplazar al esnobismo político para hallar a esos verdaderos liderazgos Clic para tuitearSin embargo, no todo puede ser ocupar las barras en el Congreso de la República o pasearse por los pasillos de los Ministerios en busca de un beneplácito que les ayude en su gesta, sino que deben retomar el uso de las bibliotecas, cultivando ávidamente los hábitos de la lectura y la cultura de los que tanto carecen muchos de los falsos líderes que engañan y mienten al pueblo para llegar a ocupar un cargo de elección popular. No se puede reducir el deber a la participación en política, pues sin la academia, es como si se tratase de ver el mundo con una mitad faltante.
De manera que, en el umbral de los designios divinos que se empiezan a cumplir en esta Patria, los jóvenes tienen el deber de cargar con entereza la centelleante estrella que guiará nuestros pasos hacia un futuro de unión, triunfos y victoria.
Nuestra bandera no ha de ser aquella del odio y la lucha que han querido granjear quienes anteponen sus egos a la Patria, sino la de un trabajo fuerte y vehemente para garantizar que el futuro realmente sea de todos.
