El Coronell no tiene a quien más escribirle

Hugo Leonardo Valenzuela Guzmán

Hugo Leonardo Valenzuela G.
El Coronell no tiene a quien más escribirle. Por Hugo Leonardo Valenzuela Clic para tuitear
Hugo Leonardo Valenzuela G.

Cuando me dieron la oportunidad de escribir para este espacio de «El Parche del Capuchino» me dijeron que tenía libertad para hablar sobre otros temas que no fueran políticos;  y en su momento me pareció bien poner un granito de arena para refrescar este portal con escritos sobre gastronomía, viajes, turismo, anécdotas, cotidianidad, etc, y así no atosigar a los que muy amablemente nos leen todas las semanas. Pero lo que sí es claro es que yo estoy acá mayoritariamente por mi posición política frente a la realidad que actualmente vive nuestro país; es por eso que hoy no aguanté más y ante la infame decisión de la Corte Suprema de Justicia de dictar medida de aseguramiento contra el presidente Uribe (así le voy a decir hasta el último de sus días, porque los generales nunca dejan de serlo), esa misma Corte que ordenó la libertad del guerrillero y narcotraficante Santrich, sentí que tenía que decir algo al respecto.

Lo que hizo la Corte Suprema es preocupante; si bien los que tenemos pensamiento de derecha hemos puesto presidente durante los últimos años, parece que la estrategia de la izquierda es haber permeado la rama del poder judicial para lograr sus objetivos. A eso hay que sumarle que varios guerrilleros (esos también nunca dejan de serlo) gracias a las curules que les regaló el sátrapa de Juan Manuel Santos, andan pontificando desde el Congreso de manera vil y descarada aprovechándose de incautos que no tienen memoria, o que les conviene hacerse los de la vista gorda con todos los delitos de estos personajes en el pasado. Pero lo que más extraña es esa complacencia que se ha venido incubando en varios medios de comunicación con lo que está pasando; muchos lo vienen haciendo hace relativamente poco cuando creyeron y apostaron todo a un proceso de paz chueco desde sus inicios, luego se la jugaron también dando amplio despliegue a un plebiscito que perdieron, pero que nos robaron a los que dijimos NO advirtiendo gran parte de lo que está ocurriendo ahora. Con esa actitud de muchos periodistas que trabajan en esos medios de comunicación demuestran o que son malos perdedores y no lo van a reconocer públicamente, o que la testarudez y el odio les nubla la razón.

También están los que han dedicado toda una vida a escribir en contra de Álvaro Uribe; es el caso del “periodista” Daniel Coronell que hace rato perdió el rumbo por ese odio visceral que tiene contra el ahora Senador de la República. Fue Uribe el único que le plantó cara en el pasado y eso no lo perdona Daniel que a propósito tiene un rabo de paja impresionante. No tiene vida, no tiene una razón de ser si no existe el político paisa, le ha dedicado más del 90% de sus columnas a despotricar, mancillar, chismosear y mentir acerca del mandatario. ¿Cómo un tipo de estos pudo ser en el pasado ejemplo de ética y periodismo? ¿Cómo todavía hay algunos colegas de él que lo veneran y le guardan respeto? ¿Cómo sus amigos no le dicen en la cara que hay vida después de Uribe? ¿Sólo está rodeado por un comité de aplausos? Por andar enceguecido ha cometido muchos errores, y eso se notó cuando fue despedido por la puerta de atrás de la Revista Semana, pero él en medio de su egolatría, decidió formar rancho aparte con otro que también hace rato perdió los papeles (Daniel Samper Ospina) para montar “Los Danieles”, un blog en donde su lema es “columnas sin techo”, pero más bien pienso que son “columnas sin piso”.

El señor Coronell, y en general los periodistas, no se están dando cuenta que con su actitud y su odio enfermizo están apretando la soga que en el futuro los ahorcará; y me refiero específicamente a que, con tratar de sacar del escenario político a Álvaro Uribe están siendo idiotas útiles de los planes de los dirigentes de izquierda en Colombia. Esos mismos que cuando suben al poder cierran canales, periódicos, asesinan periodistas porque no están de acuerdo con lo que están haciendo o los obligan a que se exilien en el exterior para que su vida no corra peligro, esos dictadores que generan un verdadero veto a la prensa y acaban con todo el que se atreva a desafiarlos o criticarlos. Pero para Coronell y para su compinche De Bedout (el que acomoda cifras para generar desazón) les queda muy fácil estar despotricando desde la comodidad de sus mansiones en Miami; ellos no van a tener que ser expropiados si se nos sube un Chávez en Colombia, ellos solo se lavarán las manos diciendo que no tuvieron nada que ver. Pero la verdad es que serán cómplices si este bello país se va al abismo.

Por periodistas venidos a menos como Coronell, que no tienen a quien más escribirle, es que estos espacios en donde nos dan la oportunidad de expresarnos a ciudadanos del común, son valiosos e importantes. Finalmente seremos nosotros los que tendremos que sufrir si, Dios no lo quiera, se implanta en Colombia algo parecido a lo de Cuba o de Venezuela. 

Hugo Leonardo Valenzuela Guzman
Acerca de Hugo Leonardo Valenzuela Guzman 14 Articles
Bogotano, santafereño y defensor de la changua. No soy foodie pero recomiendo la comida que me gusta. Viajar y contar historias; escritor empírico. Fundador y director de Influencer Fatness Films.
Twitter YouTube