El Cartel de la Mentira
@gabrieljvelasco
El Cartel de la Mentira Columna de Gabriel Velasco Ocampo Clic para tuitear
Ahora resulta que en nuestro país se le está otorgando mayor credibilidad a la versión de los delincuentes, que a la palabra de las personas de bien. Estos señores que están en prisión por haber violado la ley, quebrantando las normas, por encontrarle atajos a los principios morales, son ahora los señores de la verdad y la honestidad. Se han invertido los valores que son el soporte de nuestra sociedad.
Una persona condenada, la cual va pasar un número importante de años con pijama de rayas, no tiene nada que perder pero sí que ganar, si testifica en contra de otro fulano. Los beneficios que reciben son tan atractivos que se convierten en un incentivo perverso para que los “angelitos” salgan a decir “la verdad y solo la verdad”.
Lo triste es que hoy basta que un bandido de estos lo mencione a uno, para que acaben con la honra, te ponga en el escarnio público y en aprietos con la justicia. Lo preocupante es que al final es la palabra de uno contra la del otro. Si somos crudos, la cuestión es así de simple: la palabra de un criminal que han revestido con la presunción de verdad, contra la del hombre de bien, que al ser salpicado de inmediato, pasa a ser un bandido que está mintiendo para salvar su pellejo.
Lo triste es que hoy basta que un bandido de estos lo mencione a uno, para que acaben con la honra, te ponga en el escarnio público y en aprietos con la justicia. Clic para tuitearLo que está pasando es un absurdo, se invierte la carga de la prueba, pues a uno le toca demostrar que es inocente. Se hizo trizas el principio constitucional de la buena fe y la presunción de inocencia; si algún hampón te menciona, te llevó el que te trajo, pues para todo mundo ya eres uno de ellos.
Los falsos testigos son un problema estructural y de fondo que se nos salió de la manos. La prueba testimonial se convirtió en un hacha de guerra para hacer persecución política y sacar del juego a tu enemigo. Es triste, pero toca admitir que en Colombia nos crearon y montaron un ‘Cartel de la Mentira’.
Hoy no sabe uno en quien confiar. La justicia está desprestigiada, un grupo de magistrados crearon su propio tinglado al cual denominaron por ahí el ‘Cartel de la Toga’. Que no se nos olvide que estos personajes estaban cobrando para absolver o incriminar ciudadanos. La justicia se nos ha politizado y con dolor toca decirlo, porque para muchos en la opinión pública ésta es un afirmación que no admite discusión.
La justicia se nos ha politizado y con dolor toca decirlo, porque para muchos en la opinión pública ésta es un afirmación que no admite discusión Clic para tuitearLo cierto es que toca Parárle-Bolas a la justicia, porque si esta se levanta la bata, se destapa el velo que le cubre los ojos y descalibra su balanza, apague y vámonos. Quedaríamos a merced de la tiranía de la mentira, los traficantes de testimonios falsos. Los nuevos sofistas que ponen en duda la verdad y la dignidad de las personas.
Puedo ser iluso e ingenuo, pero guardo la esperanza de que la justicia recuperará el rumbo; otorgará garantías a los ciudadanos respetando el debido proceso, será imparcial y sin sesgo ideológico y fallará en derecho, de manera objetiva con los hechos que se logren demostrar. Eso espero por el bien del país y la estabilidad de sus instituciones.
