@jbagbam74
Dracarys! (Quemen todo) Columna de Julian Buitrago Clic para tuitear
Otra vez la realidad supera la ficción. En el final de Game of Thrones, la reina de los dragones decide incendiar Kings Landing, porque todos son malos menos ella y la masacre es necesaria para tener un mundo mejor. A lo largo de la serie ya nos habían dado muestras de la peligrosa megalomanía de Daenerys, una millennial convencida de ser poseedora de la verdad absoluta y por lo tanto merecedora de la corona de los siete reinos, así tuvieran que morir miles en una guerra para conseguirla. Parece que los fanáticos de la serie decidieron imitar su comportamiento y arrasar con Latinoamérica. Duele en especial el desastre de Santiago de Chile: el país con más altos índices de desarrollo y estabilidad, cayó en desgracia por cuenta del cáncer progre. 100 pesos de aumento en la tarifa del metro fueron la disculpa para destruirlo. No nos llamemos a engaños: existe una estrategia bien elaborada para dividir, sembrar odio de clases y generar reacciones violentas en los países que no tienen gobiernos identificados con el socialismo del siglo XXI. Por qué durante la administración Bachelet nunca se vieron protestas así? El caos comienza después del fallido esfuerzo del grupo de Lima por salir del presidente venezolano y la reunión del Foro de Sao Paulo en Caracas. Sería irresponsable decir que todos los emigrantes son terroristas enviados por Maduro, pero entre varios millones de desplazados es fácil infiltrar cientos de agitadores profesionales.
Sería irresponsable decir que todos los emigrantes son terroristas enviados por Maduro, pero entre varios millones de desplazados es fácil infiltrar cientos de agitadores profesionales. Clic para tuitearLos gobiernos democráticos que buscan una salida para la grave crisis de Venezuela nunca han contemplado la opción militar y ahora, que el vecino se encarga de desestabilizar la región, en vez de tomar medidas de respuesta conjuntas y contundentes, prefieren echarse para atrás en decisiones locales impopulares pero necesarias, mostrando una debilidad absurda que lo único que consigue es empoderar al socialismo empobrecedor. Un estado tiene razón de ser si privilegia la seguridad y la justicia, pero que unos cientos o miles de desadaptados pongan en jaque la tranquilidad de millones de personas no tiene ninguna presentación.
La moda de lo políticamente correcto no es más que un chantaje impuesto por oenegés muy bien financiadas, que buscan maniatar a los gobiernos e impedirles el legítimo uso de la fuerza para contener las cada vez más preocupantes manifestaciones violentas de minorías intolerantes.
Acabar con la religión católica, con la familia, legalizar el aborto, son las acciones que esas minorías fanáticas están promoviendo para destruir la civilización occidental desde sus cimientos con el silencio cómplice de gran parte de la clase política.
La permisividad con los violentos por parte de gobiernos pusilánimes terminará provocando guerras civiles o el resurgimiento de grupos paramilitares porque la gente se cansa que sus derechos sean pisoteados y sus bienes destruídos. Otra posible consecuencia es que vuelvan las dictaduras de los años 70. Toda acción provoca una reacción y mientras más extrema es la protesta, peor se vuelve el remedio.
Acabar con la religión católica, con la familia, legalizar el aborto, son las acciones que esas minorías fanáticas están promoviendo para destruir la civilización occidental Clic para tuitearNota:
En estas elecciones regionales nos estamos jugando el futuro del país. Si candidatos progresistas llegan al poder en las capitales importantes, tendrán recursos ilimitados para hacerse con la presidencia en el 2022 y ya sabemos que una vez se montan, nadie los baja. El campanazo que nos dio Petro debería ser suficiente para votar con responsabilidad y blindarnos.



