Dosis Mínima II
@DavidName7
Dosis Mínima II Columna de David Name Orozco Clic para tuitear
El recién firmado decreto que penaliza la dosis mínima por parte del Presidente Iván Duque ha creado una polémica por haber terminado veinticuatro años de permisividad en Colombia (derechos adquiridos por las sentencias C-221 de 1994 y C-491 del 2012 de la Corte Constitucional).
Muchos también están añorando la Ley 30 de 1986 que permitía unas dosis mínimas que de “mínimas” no tenían nada; Con unas cantidades para uso personal de marihuana que no pasaban de veinte gramos, no mas de cinco gramos de hachís, y una simple dosis que no excedía más de un gramo de sustancias a base de coca. Es aquí donde el Presidente Duque acertó en la penalización de la dosis mínima porque estas cantidades estaban dando rienda suelta para que el narcomenudeo y su ejercito de jíbaros se camuflaran en todas las grandes ciudades y muchos municipios de Colombia como simples portadores de dosis recreativas. En realidad veinte gramos de marihuana es bastante para que sea consumida por una sola persona, sobretodo ahora que el tipo de marihuana (Tipo cripi) que es la que más se consume en Colombia por su mayor contenido de tetrahidrocanabidol (THC), componente psicoactivo que induce a la vulgarmente llamada “traba”; es decir, el tipo de hierba que consumían los “hippies” de los años sesenta y setenta no es el mismo que se consume hoy en día. La de hoy es cinco veces más potente y por ende es cinco veces más peligrosa.
el tipo de hierba que consumían los “hippies” de los años sesenta y setenta no es el mismo que se consume hoy en día. La de hoy es cinco veces más potente y por ende es cinco veces más peligrosa. Clic para tuitear
Los efectos secundarios a largo plazo del uso de esta marihuana causarán un detrimento en la salud de los jóvenes y niños que la consumen hoy en día, trayendo unos problemas de salud pública que debemos estar preparados para afrontarlos. Está comprobado que
la marihuana afecta el desarrollo del cerebro. Cuando una persona comienza a consumir marihuana en la adolescencia, la droga puede reducir la capacidad de pensar, la memoria y las funciones cognitivas (funciones de aprendizaje), y puede afectar la manera en que el cerebro establece conexiones entre las áreas que son necesarias para realizar estas funciones.
Por ejemplo, un estudio de Nueva Zelanda realizado en parte por investigadores de Duke University demostró que las personas que comenzaron a fumar mucha marihuana en la adolescencia y continuaron consumiéndola perdieron, en promedio, 8 puntos de su coeficiente intelectual entre los 13 y los 38 años de edad. Las personas que abandonaron la marihuana siendo adultos no recuperaron totalmente la capacidad mental que habían perdido. Otro estudio reciente sobre la marihuana indica que el THC incrementa el riesgo de cancer escamocelular de cabeza y cuello. Esto es escalofriante porque existe el mito urbano que la marihuana es buena, natural y orgánica. Y ni se diga sobre los efectos a largo plazo del uso de la cocaina y la correlación con el mal de párkinson.
Lo más paradójico es que estos últimos dos estudios sobre el cancer y el párkinson están descritos en un documento realizado por la facultad de medicina de la Universidad Nacional de Colombia llamado
“Marihuana Cannabis”, que es una compilación de 16 artículos donde se invitaron a un grupo de expertos que hicieran sus apreciaciones científicas y recogiera la evidencia disponible en el mundo, apartándose de cualquier tipo de posturas ideológicas.
Una de las cosas que nos debe preocupar como sociedad colombiana es el futuro de nuestros niños y jóvenes, sobretodo porque ellos serán el motor productivo, la fuerza laboral, y el liderazgo que tendremos dentro de diez a veinte años. Está comprobado que las drogas afectan el coeficiente intelectual de los jóvenes que la consumen y estos se desconectan de sus obligaciones académicas y ciudadanas. Es por eso que el próximo paso del Presidente Duque debe ser lo que prometió en campaña: las obligatoriedad de cátedras de cívica, urbanidad, y religión en planteles educativos privados y públicos. Si no preparamos a los estudiantes en valores y principios no estaremos haciendo la labor completa de preparar las nuevas generaciones para ser ciudadanos, no solo con derechos pero también con deberes.
Una de las cosas que nos debe preocupar como sociedad colombiana es el futuro de nuestros niños y jóvenes, sobretodo porque ellos serán el motor productivo, la fuerza laboral, y el liderazgo que tendremos dentro de diez… Clic para tuitear
Es importante tener en cuenta que el PIB está directamente relacionado con la productividad, y
tenemos un 15% de la población estudiantil en secundaria que está desconectada o sin compromiso por motivos del uso de las drogas. Estos escolares no estudian, no progresan; Un estudiante desconectado es un joven que no sabe donde está y no tiene aspiraciones para aportar a la sociedad.
Los jóvenes en la drogadicción generan una carga social para la nación. Los costos de salud para atender un paciente que es adicto son altos para al gobierno y la sociedad.
Una generación drogadicta es una generación que estará castrada para generar el emprendimiento que tanto necesita Colombia
