¡Detengamos este baño de sangre YA!

Nicolás Camilo Rivera

nos queda menos de un año para ejercer nuestro sagrado derecho al voto y así poder mostrar nuestro inconformismo con la clase dirigente en la urnas y no en las calles. Clic para tuitear

El Derecho a la protesta social es el medio más efectivo para expresar nuestro inconformismo ante las problemáticas que afectan diversos ámbitos de nuestro diario vivir y sí, digo nuestro porque independientemente de la orilla ideológica en la que nos encontremos estoy seguro de que todos en algún momento de nuestra vida hicimos uso del mismo, es un derecho fundamental protegido tanto jurisprudencial como legalmente, lo encontramos en el artículo 37 de nuestra Constitución Política, el cual reza: “Toda parte del pueblo puede reunirse y manifestarse pública y pacíficamente. Sólo la Ley podrá establecer de manera expresa los casos en los cuales se podrá limitar el ejercicio de este derecho”, así mismo este derecho es conexo a otros más, tales como los artículos 1, 2, 20, 38 y 40 de nuestra Carta Magna,  sumado a esto, en materia jurisprudencial la Corte Constitucional se ha referido a la protesta social en diversas providencias, tales como lo son las Sentencias  223 de 2017, 281 de 2017 y 009 de 2018.

Es de suma importancia recordar que la protesta social tiene dos condiciones esenciales,  primero debe ser pacífica y segundo por ningún motivo se pueden portar armas ¿Estas condiciones se cumplieron en las marchas de 2019, 2020 y 2021? el contenido audiovisual que se ha compartido en redes sociales durante los últimos días nos evidencia lo contrario, ya que lastimosamente las últimas marchas convocadas en nuestro país tienen como común denominador que siempre acaba en agresiones, destrucción, daño a la propiedad privada, restricción de nuestras libertades individuales, abuso de la fuerza por parte de la autoridad y hasta asesinatos.

Desde el 28 de abril que se convocó la primera manifestación irresponsablemente, ya que nos encontramos en el tercer pico de la pandemia, hasta el día de hoy el comportamiento tanto de la autoridad como de los manifestantes no ha sido el mejor, llevamos más de 30 muertos, millonarias pérdidas por la destrucción masiva y sistemática e innumerables violaciones a los derechos humanos a lo largo y ancho del país.

Siempre fui una persona que por vivir en Santander no sentí tanto las manifestaciones, ya que estas no pasaban de alguno que otro herido y una que otra pared rayada, pero lo que estamos viviendo en el departamento desde que se convocó el paro es aterrador, la zozobra es latente, abandonar el hogar para ir a trabajar, a comprar alimentos, estudiar o incluso ir al médico es una actividad peligrosa.

Me causa cierta suspicacia la forma en la que la violencia ha ido avanzando, los ataques en serio asombran porque son tan sistemáticos que aterran y estoy completamente seguro de que hay financiadores e infiltrados en la lucha,por ejemplo aquí en Santander se ven miles de personas en las calles, pero siempre son los mismos 10, 20, 40 y hasta 50 criminales los que se ven haciendo daño, demuestren que como dice la arenga que siempre gritan “los buenos somos más” y no permitan que se satanice la protesta social por ese porcentaje tan mínimo de destapados que confunde la protesta social con el crimen.

Al comienzo de las manifestaciones debo aceptar que en parte yo les daba la razón, la reforma se dio en un momento inoportuno y sepultaba la clase media y respecto al Ministro Carrasquilla prefiero guardarme mis comentarios, pero señores, ya retiraron la reforma y Carrasquilla ya se fue, ustedes están siendo chivos expiatorios de los politiqueros más baratos y ruines de este país, por ahí leí alguna vez un comentario muy acertado que rezaba: “Les venden la idea de que son héroes de la revolución para usarlos como tontos útiles de los politiqueros de este país” y les doy toda la razón, esta masacre social y económica debe parar de inmediato, nos estamos sumiendo en un agujero del cual muy difícilmente podremos salir.

Para finalizar, quiero aclarar que con este escrito no pretendo satanizar a quienes hacen uso de su derecho a la protesta social, ya que como mencioné anteriormente los errores son de parte y parte, este escrito tiene como fin mayor buscar los canales del dialogo, me causa una inmensa tristeza ver a jóvenes y miembros de la fuerza pública salir heridos o incluso muertos, me pongo en los zapatos de los familiares de ambos bandos y se me arruga el corazón de tan solo pensar que al momento de despedirse no saben si será un hasta pronto o un adiós definitivo, paremos este baño de sangre ya, dejemos de ser bobos útiles de los políticos porque acepto que en su momento yo también lo fui, obviamente jamás ataque la integridad de alguna persona o cosa pero debo aceptar que también lo fui de diversas formas, recordemos que estamos en una pandemia, cuidémonos y cuidemos a los nuestros, nos queda menos de un año para ejercer nuestro sagrado derecho al voto y así poder mostrar nuestro inconformismo con la clase dirigente en la urnas y no en las calles.

Nicolás Camilo Rivera Mejía
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Joven abogado santandereano modelo 95 enamorado de la política, activista político y social desde los 17 años, tuitero y ahora columnista de opinión. #MásLideresMenosPolíticos.