Crónica de un genocidio

Mauricio Caicedo Aristizábal.

Crónica de un genocidio

@Conservador29

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El pasado viernes 16 de noviembre del 2018 en un tribunal internacional auspiciado por la ONU, el juez Nil Noon, consideró que las atrocidades cometidas por el Jemer Rojo durante el periodo comprendido entre 1975 y 1979 en Camboya constituyeron un genocidio; pero realmente ¿Qué fue lo que ocurrió en Camboya durante estos años?

El mayor genocidio de todos los tiempos en términos proporcionales no fue el Soviético, ni el chino si no el de los comunistas del Jemer Rojo. El partido comunista de Kampuchea durante cuatro años exterminó a más del 25% de la población, unos auténticos años de sangre.

Para poner esto en contexto, todo empezó cuando el 18 de marzo de 1970, aprovechando que el príncipe Norodum Sihanouk se encontraba de viaje oficial en China, el general Lon Nol da un golpe de Estado imponiendo un gobierno prooccidental, en colaboración con Estados Unidos. Este príncipe tenía una política exterior confusa y ambigua que le hizo enemistades en occidente.  Este hecho profundizó la guerra civil camboyana; el general Lon Nol instauró un régimen absolutamente corrupto.

El mayor genocidio de todos los tiempos en términos proporcionales no fue el Soviético, ni el chino si no el de los comunistas del Jemer Rojo. Clic para tuitear

Después de una larga guerra civil, el Jemer Rojo tumbó al gobierno de Lon Nol el 17 de abril de 1975, empezando el reinado del terror; en Camboya se instala la dictadura del Jemer Rojo, Jemer quiere decir camboyano, esta fue una organización maoísta radical, marxista, nacionalista y xenófoba, que tenía como plan hacer una revolución social de carácter total, convertir a Camboya en la utopía demencial de una república comunista de campesinos; trataron de realizar de manera rápida los terroríficos cambios ejecutados en China por Mao Zedong durante veinticinco años.

Pol Pot que su verdadero nombre era Saloth Sar, se educó en París y procedía de una familia camboyana acomodada, fue un hombre que se había criado en el partido comunista francés; por lo tanto, tenía perfecto conocimiento de lo que hacía. Él obtuvo inspiración en la China de Mao, conoció personalmente a Mao, ya que estuvo en Beijing en la revolución cultural de 1966. Fue ahí donde soñó con llevar esto hasta el extremo y básicamente acabó con la parte de la población que no le interesaba.

Los Jemeres tradicionalmente ocupaban una tercera parte del territorio camboyano en la zona más oriental en la frontera con Vietnam. Los bombardeos americanos sobre Camboya, en los años finales de la guerra de Vietnam, crearon mucha insatisfacción en la población camboyana haciendo que estos apoyaran al Jemer; sin estos, la guerrilla nunca hubiera podido triunfar porque la estructura de la propiedad en Camboya no era en absoluto de grandes propietarios si no que estaba muy repartida entre los campesinos y el predio promedio era lo suficiente para que llevaran una vida sencilla pero digna.

Sin los bombardeos americanos esta población no se hubiera prestado para hacer una revolución rural y campesina.  La guerrilla atizó el sentimiento de ruptura que había entre los campesinos y la ciudad para ejecutar sus planes marxistas y comunistas.

La guerrilla atizó el sentimiento de ruptura que había entre los campesinos y la ciudad para ejecutar sus planes marxistas y comunistas. Clic para tuitear

Pol Pot veía en la liquidación de las ciudades y en la migración de la gente hacía el campo una etapa intermedia que les permitía acabar las estructuras sociales, para lograr así la producción de excedentes agrarios y con el fruto de estos conseguir industrializar el país, copiando el modelo de la revolución cultural China.

Ellos pretendían en diez años tener todo el campo mecanizado, en veinte años tener a Camboya como una potencia industrializada, querían que la población del país se multiplicara en un 150% y a su vez deseaban rejuvenecer la población de Camboya creando un pueblo totalmente nuevo; un pueblo que no reconociera nada de lo anterior a la revolución y pudiera ser moldeado de acuerdo con la doctrina del partido. Esta es la razón por la cual se asesinaba a todos los intelectuales que pudieran cuestionar esta barbarie.

Todo lo que perteneciera al pasado tenía que ser destruido, pretendían reconstruir psicológicamente a los individuos para cambiar completamente la sociedad, la fórmula era, utilizar el terror para desintegrar a las bases y a las fuerzas tradicionales que componían la vida social para luego reemplazarlas por unas que estuvieran de acuerdo con esta macabra visión.

La capital Nom Pen, fue literalmente vaciada de tres millones de personas, que fueron reubicadas en las zonas rurales del país, esto se dio por la fuerza y dejando una brutal estela de asesinatos y represión. Un elemento que causó asombro fue como esta guerrilla, consiguió hacerse con el poder en solo semanas.

Miles de enfermos murieron a la intemperie; después quemaron las bibliotecas, los museos, los archivos, los bancos y finalmente los domicilios particulares, todo ardió y frecuentemente con sus habitantes adentro. Luego la violencia se extendió a otras ciudades, grupos sociales enteros fueron seleccionados para ser asesinados, enfermos de hospitales, oficiales militares, mendigos callejeros, prostitutas, funcionarios públicos, profesores, estudiantes y las familias de las víctimas; ninguna de estas personas tenía un lugar en el “paraíso” comunista campesino del Jemer Rojo.

Hubo cerca de cuatro millones de desplazados culpados de vivir en ciudades burguesas, fueron condenados a trabajar los campos en condiciones atroces, las ejecuciones sumarias con torturas públicas se hicieron comunes, el país se volvió un completo infierno.

Estos cuatro años de terror que marcaron el límite de hasta dónde podía llegar el comunismo empezarían su final el 21 de diciembre de 1978 cuando Vietnam comunista lanzó una invasión a Camboya; y el 7 de enero de 1979 se tomaron la capital Nom Pen derrocando del poder al Jemer Rojo y poniendo en el poder a un régimen comunista pro vietnamita más moderado. Fue tan salvaje el Jemer Rojo en Camboya que el mismo Vietnam que también era comunista tuvo que intervenir para acabarlo.

Esto dejó atrás alrededor de dos millones y medio de muertos, una cuarta parte de la población de Camboya asesinada por el delirio comunista.

Hoy se ha querido distanciar al Jemer Rojo del comunismo porque muchas de sus víctimas fueron de grupos étnicos minoritarios y pintarlo como un movimiento absolutamente racista; pero no hay ninguna duda que en el plano teórico fue un movimiento marxista- leninista y en el plano de las realizaciones prácticas, también.

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La tragedia de Camboya rebasó todos los límites de lo que hasta el momento se pensaba era capaz esta siniestra ideología; el siglo XX es conocido como el más sangriento en los anales de la humanidad, pero nunca un régimen político había asesinado a sangre fría a una cuarta parte de su población, dejando todos los centros urbanos desolados y a los ciudadanos confinados en campos de trabajo y reeducación en la campiña.

Un gobierno central corrupto que se aisló de la provincia, una burocracia oficial que en Nom Pen vivía en una burbuja de lujos y excentricidades, hicieron posible el triunfo del Jemer Rojo. En nuestro país la corrupción es agobiante, la burocracia pública macro encefálica y gigantesca y el estrato 18 que habita en el norte de Bogotá, actúa como si residiera en Londres; pues como decimos en la provincia, Bogotá queda muy lejos de Colombia. Todo esto sumado a un gobierno débil, a un Estado quebrado y a un país en llamas, está haciendo posible que nuestros comunistas locales cumplan la meta de hacerse con el poder en el 2022.

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