Desde que comenzó nuestro flagelo del narcotráfico, la sociedad colombiana ha resuelto como un valor moral avalar toda clase de comportamientos delictivos que van desde lo micro, hasta lo macro, lavándose las manos, al mejor estilo de Pilatos, sobre su corresponsabilidad de tal manera que la semana anterior se vio revuelta por un supuesto homenaje de un sector de esa sociedad al mono Jojoy, aquel integrante de las Farc recordado por el atentado al Club el Nogal, secuestros, pescas milagrosas con su compinche Romaña y demás actos delictivos perdonados por el proceso de paz de Juan Manuel Santos con Farc. […]