Asalto al capitolio y la dictadura digital

ALDUMAR FORERO

Aldumar Forero Orjuela
El mundo debe empezar a pensar seriamente sobre la libertad de expresión, en dónde queda, quiénes son los actuales dueños de la opinión, si los ciudadanos o el Estado y las empresas. Clic para tuitear
Aldumar Forero Orjuela

Este 2021 empiezo con un tema muy importante y es la reflexión que todo el mundo debe tener después de los hechos ocurrido el miércoles 6 de enero en Estados Unidos y la respuesta autoritaria de las redes sociales el viernes 8 de enero. La humanidad pensaba que este 2021 seria diferente por lo menos que no ocurriría nada extraño, pero nos sorprendió la potencia mundial cuando una turba de matones, fanáticos y desquiciados asaltaron el recinto de la democracia de la Unión Americana.

Después de la noche de elección presidencial en Estados Unidos en donde se proyecto como ganadores de la contienda a los demócratas Joe Biden y Kamala Harris el actual presidente Donald Trump ha sostenido la tesis de que hubo fraude electoral en favor de Biden, muchas personas en el país y en el resto del mundo lo han creído ciegamente, otros como yo, hemos esperado los veredictos de los jueces estatales y de la Corte Suprema de Justicia además del Colegio Electoral y del Congreso.

En la vida se debe saber ganar y perder, las acusaciones de Trump de que hubo fraude electoral son legitimas siempre y cuando se demuestre con un acervo probatorio sólido esas acusaciones, si no, son mera especulación que un líder como el hombre más poderoso del mundo no puede darse el lujo de cometer porque aparte de tener seguidores, es decir votantes los líderes carismáticos En el mundo corren el riesgo de que los fanáticos emprendan acciones no muy amigables que rayan con el delito.

Todos en el mundo vimos a través de la televisión internacional cómo una horda de delincuentes y terroristas domésticos se tomaban casi que a sangre y fuego el capitolio con el único argumento de que hubo fraude electoral, ya ha quedado demostrado por la justicia estadounidense que no lo hubo, varios procesos judiciales emprendidos por el presidente Trump no prosperaron, es muy difícil que todos estén equivocados y solamente uno tenga la razón.

Considero en este sentido que el presidente Donald Trump no incitó a la violencia toda vez que él no ordenó que sus seguidores fanáticos – una minoría – fueran a destruir el capitolio, de pronto sus palabras si ayudaron a que la horda se envalentonara y hieran lo que hicieron. Sin embargo, el presidente Trump en un video dijo que quienes hicieron ese asalto serán reprendidos con la ley como debe ser.

Ahora bien, el pasado viernes 8 de enero la red social Twitter aliada con los poderosos del establecimiento y los lideres del globalismo iniciaron una persecución sistemática y sin precedentes contra la persona mas poderosa del mundo suspendiendo permanentemente la cuenta del presidente. Si querían que Trump bajara el volumen de sus palabras la opción no era censurarlo ante la opinión publica sino emprender como se hace todo en la vida acciones legales y políticas.

El argumento de Twitter es que Donald Trump representa un “riesgo” de incitación a la violencia por el solo hecho de decir que hubo un fraude electoral, pero nunca esta red social ha hecho lo propio con cuentas como la del narco dictador Nicolás Maduro un abierto sanguinario de la humanidad, a él lo dejan decir cuanta babosada se le ocurre y nadie dice nada. Me pregunto, ¿Cuál es el racero con que Twitter penaliza?, por incumpliendo de reglas no creo, mas bien es por conveniencia y negocio político.

Estamos de acuerdo que Trump se equivoca al decir que hubo fraude, reitero todos los jueces de Estados Unidos no han encontrado tal indicio y para mal de Trump este no ha presentado pruebas contundentes, pero esto no es motivo para que gente con dinero que se creen dueños de la opinión silencien a un ciudadano. Si fueron capaces de silenciar al hombre más poderoso del mundo, nosotros, los ciudadanos de a pie qué nos puede esperar, sin lugar a dudas, nada bueno.

El mundo debe empezar a pensar seriamente sobre la libertad de expresión, en dónde queda, quiénes son los actuales dueños de la opinión, si los ciudadanos o el Estado y las empresas, porque ya hasta los medios de comunicación deciden si se proyecta un discurso o no, los medios de comunicación tratan de manipular a los ciudadanos con estratagemas criminales. Si a los medios no les gusta una opinión ellos deliberadamente la cortan y empiezan ellos a hablar como si fueran los dueños de la verdad y de la realidad. Es un peligro y en eso debemos estar preparados para combatir ese ataque.

Estamos en presencia de la dictadura digital dirigidos por 3 o 4 empresas.

“La libertad de expresión ha sido una gran conquista del Estado Democrático, preocupa que los gigantes tecnológicos impongan el retroceso”. Expresidente de Colombia Álvaro Uribe Vélez.

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