“A I B M O L O C:” ¿¡el país al revés, así como la bandera!?

Santiago Ospina
Ya por ahí hay varios “pescando en río revuelto”, aprovechándose de la situación para postularse como “presidentes salvadores”; a expensas de la violencia y la pandemia. Clic para tuitear

#SOSColombia “Nos están matando; nos estamos matando”.   Muertos inocentes, de “ambos bandos”, con decenas de infiltrados: grupos legales con su cuota de encubiertos en la población civil, algunos inmigrantes conflictivos y clanes al margen de la ley, aprovechando también para delinquir, generar vandalismos y saqueos; lo que desvirtúa completamente las metas de la población marchante y hace que los medios de comunicación, desde el rating y el amarillismo que caracteriza a la mayoría, se enfoquen en los disturbios y se pierda el horizonte.   No sin antes olvidar el “bombardeo” de información a través de las redes sociales, medios de comunicación que, si o si, tienen el poder de “COMBOcatoria” y facilitan notablemente el acceso a la información.   Lamentablemente, no con buena capacidad de discernimiento, en una gran parte de la población, por lo que cobra suma importancia un filtro anticipado al compartir noticias en canales virtuales y asumiendo el deber de buscar medios alternativos e imparciales, sin ser tildados de derecha o de izquierda, con información veraz y que muestren ambas caras de la moneda; a diferencia de algunos medios tradicionales, tanto públicos como privados, que le emiten a sus televidentes o radioescuchas información amañada, parcializada y que le quitan totalmente la belleza a la definición de la palabra: periodismo; permitiéndonos así tomar posturas más objetivas y sensatas, así como opiniones y reflexiones personales que pueden ser útiles, donde cada quien toma el pedacito que le sirve o con el que se identifica y, en caso contrario, argumenta y participa o simplemente ignora las palabras que no comparte y hace caso omiso a dicha intervención.

Hace pocos días el paro cumplió su primer mes y podría ser uno de los más largos en la historia de nuestro país.   Esperemos que no se vuelva “la Guerra de los mil días “ (1130 para ser más exactos), ni mucho menos una “Guerra fría”.   Aunque “no hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista” y ya en Colombia pasamos los 50 años de conflicto armado (que ha involucrado a las fuerzas armadas, grupos guerrilleros y bandas paramilitares), el cual suma más de nueve (9) millones de víctimas, y contando…   Además, ese uso arrogante de las armas de fuego o traumáticas, donde no hay igualdad de condiciones de defensa, no es “piedra a piedra, puño a puño” y se sobrepasan los entrenamientos de polígonos, donde se enseña claramente que no se le dispara a los rehenes ni a la población civil, normativa vigente incluso hasta en entrenamientos deportivos como el milsim paintball o el airsoft.   Y si el pueblo se alza en armas, pero no se es consciente de que los enfrentamientos y las lesiones personales deben ser de “tú a tú” ante la ley y no siempre se trata de una “legítima defensa” como mecanismo de supervivencia ante un juez, ni será siempre valida “la ira y el intenso dolor”, emoción de muy corta duración, de segundos o muy pocos minutos, de ahí en adelante es “sed de venganza” e incluso, un hecho premeditado e impulsivo.

Con el paro nacional se ha logrado el retiro de la Reforma Tributaria y del nefasto Proyecto de Ley 010 (reforma a la salud), entre otras cosas.   Sin embargo, la idea es hacer un llamado al respeto por la vida y los diferentes puntos de vista, a la tolerancia (sin pasar por encima de los demás ni abusar de los derechos); al autocontrol de cada ciudadano, a evitar el abuso, no solo de algunas fuerzas armadas legales, sino también de aquellos excesos desmedidos de los escuadrones antidisturbios e incluso de las personas “del común” que se toman “la justicia por las manos”; en resumen, infiltrados “de derecha, de izquierda, de arriba y de abajo”.

Sin olvidar que, gran parte de los logros y cambios sociales, políticos y económicos en la historia de los seres humanos han sido antecedidos de guerras, violencias, quemas, muertos, entre otras situaciones complejas y trágicas; cabe resaltar que también hay que ser conscientes de que hemos evolucionado y algunas situaciones se pueden retomar desde el diálogo y de ahí parte el llamado a las negociaciones, en ambos frentes y con personal idóneo que conforme el comité que participa de dicha conversación y realiza las peticiones correspondientes, sin predisposiciones, sin excesos y dándose a la tarea de averiguar, previamente, “cuánto gana un panadero y cuánto vale la docena de huevos”, generando una discusión gratificante y evitando el sinfín de publicaciones de memes respectivos.

No sobra decir que las marchas no son un enfrentamiento de estratos ni se puede hacer caso omiso a que la clase media-alta (estratos 3-4-5), también ondearon la bandera roja a pocos meses de la llegada de la pandemia a nuestro país, recién comenzó a golpear la crisis económica, y se puede tener una participación solidaria en la lucha por los derechos que nos beneficiarán a todos, a los 50 millones de compatriotas, sin que se termine en disturbios ni en vandalismo.   Resaltando que ser campesino no te hace “guerrillero”, ser estudiante no te hace “vándalo”, ser indígena no te hace “terrorista”, ser una persona civil armada no te hace “gente de bien” y ser traqueto no te hace “empresario”; ojo con esta “lógica” de encasillamientos y señalamientos generalizados, ¡qué la sana convivencia se caracterice por el respeto a las diferentes ideas!

Importante: ¡Ojo con el próximo año!   Aún falta un buen tramo de 2021, pero ya huele a elecciones presidenciales 2022 y hay que ser muy inteligentes en las votaciones, como nunca antes se ha necesitado y teniendo muy buena memoria.   Ya por ahí hay varios “pescando en río revuelto”, aprovechándose de la situación para postularse como “presidentes salvadores”; a expensas de la violencia y la pandemia; ¡Qué no nos vengan con más de lo mismo! ¡Cómo qué no se dan cuenta de qué nos tienen cansados y ya no sabemos “ni a que santo rezarle”!

Para finalizar y en lo que corresponde a esta sindemia, hay que seguirse cuidando, no bajar la guardia ante el llegado de la vacunación, continuar los protocolos de bioseguridad y tener sumo cuidado con quienes cambian mascarillas por capuchas y el alcohol glicerinado por gases lacrimógenos.   Esperemos que esto no desate el cuarto pico de CoViD19 en nuestro país, pues las manifestaciones, siendo al aire libre y con el uso correcto de mascarillas (tapabocas-narices), desde que no se humidifiquen, pueden proteger hasta un 90 % del contagio, pues evidentemente no es viable para un manifestante estar a más de dos metros del otro; y, por favor, ¡evitando que los bloqueos restrinjan la circulación de la misión médica!

 

C O L O M B I A: entre todas las personas,

¡Vamos a poner al país al derecho y la bandera también!

Acerca de Santiago Ospina Fonnegra 17 Articles
Soy Santiago Ospina Fonnegra; nací el 8 de julio de 1.982 en Medellín, Antioquia; orgullosamente de nacionalidad colombiana y montañero pues es imposible negar las montañas del hermoso Valle de Aburrá. … Soy escolar – 1992 – de la escuela Alfredo Cock Arango; bachiller – 1998 – técnico industrial en fundición y metalurgia del Instituto Técnico Industrial Pascual Bravo; Médico & cirujano – 2007 – de la Universidad de Antioquia; especialista en salud ocupacional – 2015 – de la universidad Ces.