Maradona generó en mí varias marcas: la de ser ganador, la de ser generoso, la de caer y levantarse, las mismas que veía en mi padre, mis dos ídolos, uno sumergido en las drogas, que al final lo llevaron a la muerte, y el otro en el alcohol con la misma consecuencia fatal. Ambos, grandes icónicos, y sí, sí estoy comparando a mi padre con el Diego, porque por lo menos en mí ambos causaron un impacto que llevó hoy en la vida, en lo bueno y en lo malo, pero siempre las virtudes por encima. Tanto Maradona como Antonio lo aplicaron, y yo también, por eso me da risa cuando me dicen que fui hijo de alcohólico porque en realidad fui y soy hijo del mejor penalista que Colombia haya visto en una sala de audiencias […]