En la primera parte de esta entrega; hablé sobre Quintero Calle, sus orígenes y algunas medidas que implementó al principio de su mandato. En esta oportunidad, expondré los más sobresalientes desatinos del año pasado –y en los que, sigue incurriendo–.
EPM ¿Ante un inminente colapso?
El 10 de agosto de 2020, Quintero Calle impulsó a EPM para que interpusiera una multimillonaria demanda –previo intento de conciliación pre-jurídica– contra constructores, diseñadores, interventores y aseguradores del megaproyecto Hidroituango. No obstante, poco o nada eran claros los beneficios que tal demanda le generaría a EPM, sobre todo teniendo en cuenta que los estudios técnicos sobre la contingencia habían llevado a que una de las aseguradoras aceptara reembolsar una suma superior a tres mil millones de dólares que, además, ya se estaban empezando a cubrir.
El panorama era claro: la demanda terminaría siendo un pleito largo y tedioso –como todo en Colombia, y con el agravante de una casi nula probabilidad de conciliar–, y que elevaría considerablemente los riesgos para EPM, tal cual lo expuso este artículo de la Revista Dinero.
Los males para el patrimonio de los antioqueños no terminaron allí, especialmente, por la decisión de Quintero Calle y del gerente de EPM: Álvaro Guillermo Rendón; de no discutir con la Junta Directiva sobre qué tan conveniente podría resultar esta demanda ni otros importantes temas como la ampliación del objeto social de EPM. Evidentemente, ello transgredió las buenas prácticas de gobierno corporativo que habían caracterizado a la empresa, haciendo a un lado, por ejemplo, el Convenio Marco de Gobernabilidad entre EPM y la Alcaldía de Medellín vigente desde 2007.
¿Qué pasó? El proceder de Quintero Calle y del gerente de EPM produjo la inevitable renuncia de la Junta Directiva en pleno, y que la calificación de riesgo de su deuda emitida se pusiera en tela de juicio.
Artículo recomendado: Una verdad incómoda para los que quieren acabar con EPM, por los exmiembros de la Junta Directiva de EPM para La República.
La Nueva Junta
La noche del 25 de agosto de 2020, Quintero Calle definió la nueva Junta Directiva de EPM. Sus nombramientos se oficializaron mediante el Decreto 0806 de 2020 (sus perfiles profesionales, pueden consultarse AQUÍ).
Las dudas sobre la trayectoria de los nuevos miembros no se hicieron esperar, en especial porque dentro de los nombramientos, destacaron nombres como los de Bernardita Pérez, quien al momento de ser escogida, presentaría un posible conflicto de intereses; y Jorge Iván Palacio, cabeza del staff de abogados que estuvieron detrás del proceso con el que Ángela María Robledo recuperó su curul en el Congreso.
Quero agradecer al expresidente de la Corte Constitucional, Jorge Iván Palacio, su equipo y muchos otros abogados la ayuda para construir la tutela con la que queremos recuperar la curul de la Paz. Es un trabajo por millones de colombianos. ¡Gracias mil! #DefendamosLaCurulDelapaz pic.twitter.com/HlupiJU4N9
— Ángela María Robledo (@angelamrobledo) June 28, 2019
Otro nombramiento objeto de cuestionamientos, fue el de Pablo Felipe Robledo, implicado presuntamente en varios casos de corrupción, que, de acuerdo a información provista por el portal El Expediente, no han sido investigados. Robledo, junto con el también miembro de la Junta Jorge Andrés Carrillo y el mismo Alcalde, se desempeñaron en cargos públicos durante la era Juan Manuel Santos ¿Coincidencia? Lo dudo; es claro que Quintero Calle anda pagándole favores a uno de sus padrinos políticos.
El 30 de agosto del mismo año, la nueva Junta Directiva respaldó la decisión del Alcalde sobre las acciones legales que buscan recuperar 9,9 billones de recursos públicos en Hidroituango.
La Junta Directiva de EPM luego de conocer el informe de la gerencia y diferentes dependencias legales, financieras, técnicas y de riesgos, decidió de forma unánime apoyar el avance de acciones legales para recuperar 9,9 billones de recursos públicos en Hidroituango. pic.twitter.com/F6o0azzFXU
— Daniel Quintero Calle (@QuinteroCalle) August 31, 2020
Así las cosas ¿En qué va la demanda? EPM la oficializó.
Las creaciones inútiles
Entre el 14 y 23 de septiembre de 2020, mediante una serie de eventos protocolarios y de acuerdo con lo establecido en el Decreto 0863 de 2020, la Alcaldía de Medellín formalizó la creación de dependencias como: secretarías de “la No Violencia” y de “Innovación Digital”; y gerencias de “Proyectos Estratégicos”, “Etnias” y “LGBTIQ+”, últimas dos pertenecientes a la Secretaría de “Inclusión Social”.
Cerca de 300.000 ciudadanos y ciudadanas del sector social LGBTIQ+ serán respaldados por la nueva Gerencia de Diversidades Sexuales e Identidades de Género.#LaDiversidadSeSiente pic.twitter.com/AtF3R4o5r0
— Alcaldía de Medellín (@AlcaldiadeMed) September 15, 2020
En total, se instituyeron 23 cargos con costos cercanos a los 4.500 millones de pesos al año… Y, las prioridades del Estado como defensa, seguridad y justicia ¿Dónde quedan? Pese a que la Alcaldía insistió en que estas nuevas dependencias harán más efectivo el funcionamiento de la burocracia local, datos del concepto de viabilidad fiscal sobre la propuesta –que datan del 11 de septiembre de 2020–, garantizaron que la Secretaría de Gestión Humana, a saber, tuvo que recortar 43 cargos que estaban vacantes para equilibrar las nuevas cuentas.
Daniel Duque Velásquez, Concejal por Alianza Verde y firme opositor de Quintero Calle, criticó la medida. “Lo que se va a tener es un montón de cargos burocráticos para pagar favores a quién sabe quiénes, y a cambio se van a quedar sin ese presupuesto de inversión temas fundamentales, como los que se supone van a tener que operar estas dependencias”, afirmó para El Tiempo.
El diablo de Quintero
Desde tiempo atrás, los alumbrados navideños en Medellín han sido elogiados tanto nacional como internacionalmente. Sin embargo, 2020 no fue el caso.
A finales de noviembre de ese año, ello produjo gran revuelo. Una vez iniciada su instalación, se observaron figuras que a muchos no gustaron. En la Avenida Las Palmas, por ejemplo, se colgaron en los postes que sostienen la iluminación de la vía, figuras referentes a diferentes tribus indígenas; así como una que evoca un tótem en una esquina de la intersección de la Avenida Oriental con La Playa. Según Quintero Calle, la temática era homenajear las fiestas típicas más representativas del país.
Pero el mayor revuelo lo causó, cerca al Edificio de EPM, la figura de un diablo supuestamente asociado al famoso Carnaval del diablo de Riosucio (Caldas), al que popularmente llamaron “El diablo de Quintero”. Las reacciones en redes no se hicieron esperar, al punto que la Alcaldía se vio obligada a retirarlo. Quintero Calle, valiéndose de su populismo característico, salió en su defensa:
La puesta de la figura del Diablo de las Fiestas de Rio Sucio ha generado polémica. Algunos pidieron que fuera retirada y otros exigen que se vuelva a poner.
Abro hilo pic.twitter.com/uFmb3HafNw
— Daniel Quintero Calle (@QuinteroCalle) November 19, 2020
La mayoría de los cristianos que señalaron, manifestaron no tener problema alguno con que se lleven a cabo carnavales u otras fiestas típicas nacionales; pero que aún así, la Navidad no debía perder su esencia, puesto que su razón de ser es conmemorar el nacimiento de Dios hecho hombre.
Los simpatizantes de Quintero Calle, para justificarlo, se valieron del ya trasnochado argumento de la “inclusión”. Pregunto ¿Qué pasaría, si en cualquiera de las fiestas que realizan los indígenas, les dijeran que ellos no van a estar presentes, y por primera vez la festividad la van a llevar a cabo blancos y europeos, alegando a la “inclusión”? Es ridículo; por ende, no aplica.
Artículo recomendado: “El Alcalde dijo”, por Juan Manuel Jaramillo para El Parche del Capuchino.
Lo mostrado –hasta ahora– es tan sólo una parte de casi todo lo malo que hizo Daniel Quintero Calle el año pasado –y que fue mucho más–.
Quienes integramos el Pacto por Medellín, esperamos muy pronto lograr quitarlo de en medio y demostrar una vez más, que lo único que le interesa a cualquiera que forme parte de la izquierda, es el poder –antes de que acabe con EPM y con toda la ciudad–. Detesto recurrir a esta verdad, puesto que no me gusta ser asociado al Uribismo, pero: Si bien la derecha tal cual está planteada en Colombia, es una porquería ¡La izquierda es peor y siempre lo va a ser! Quintero Calle es una muestra fehaciente de ello.




