Una vez culminados los Juegos Centroamericanos y del Caribe en julio de 1978; surge el barrio Tricentenario en la Comuna No. 5 –Castilla– de Medellín (Colombia). Allí, donde fueron hospedados deportistas mundiales que vinieron a participar en dicho evento, se instalarían los primeros pobladores que hoy completan poco más de cuatro décadas viviendo en esta popular zona del noroccidente de la Capital de la Montaña. En este mismo lugar, también nacería y crecería el que hoy funge como Alcalde de la ciudad: Daniel Quintero Calle. Con esto, doy inicio a una radiografía que haré sobre el que ha sido, en los últimos tiempos, el peor Alcalde de Medellín.
El 27 de octubre de 2019, con más de trescientos mil votos (300.000) y a la edad de 39 años, Quintero Calle derrotó contundentemente al Uribismo, transformándose en el burgomaestre más joven de Medellín y en el más votado de su historia. Ese mismo día, tras conocer su victoria, publicó un trino en su cuenta oficial de Twitter con la frase: “La esperanza derrotó al miedo”. De verdad ¿La esperanza derrotó al miedo? ¿A qué miedo se refiere exactamente Quintero Calle? ¿Medellín tenía razón alguna por la cual temer? O ¿Él constituía(ye) el verdadero miedo? Veamos.
Antes de Quintero Calle, y en términos generales ¿Funcionaba bien la Administración de Medellín?
Medellín ha sido una ciudad que, si bien no ha sido gobernada con suma excelencia, nunca había estado tan mal gerenciada. Desde hace unos treinta años, la elección popular de alcaldes ha traído consigo dirigentes de todos los colores políticos; sin que ello haya dado lugar a cambios abruptos en la administración municipal ni a la irrupción de grandes escándalos por corrupción. Esto ha favorecido el sostenimiento de un contexto institucional oportuno para el desarrollo empresarial con una cómoda coexistencia; pese a los duros momentos vividos, producto de la rampante violencia que suscitó la época del florecimiento y consolidación del narcotráfico.
Todo lo anterior, se ha viabilizado por la continuidad en tres primordiales aspectos que competen directamente a las autoridades locales: seguridad, movilidad y servicios públicos domiciliarios. Respecto a la seguridad, ha existido unanimidad por la necesidad de superar la violencia propia del narcotráfico y proteger los derechos fundamentales de los habitantes de Medellín; y sobre la percepción nacional e internacional con la que cuenta la ciudad, por lo cual, la lucha por neutralizar y desmantelar bandas criminales dedicadas a esta actividad ilícita es permanente.
Los dos últimos aspectos han sido posibles porque la mayoría de los alcaldes hasta el gobierno anterior, entendieron que éstos corresponden a cuestiones técnicas y financieras que deben, esencialmente, dejarse en manos de expertos como Empresas Públicas de Medellín (EPM), la Empresa de Transporte Masivo del Valle de Aburrá (Metro de Medellín) y el Complejo Ruta N.
¿Entonces?…
Es claro que el buen manejo de Medellín es consecuencia del respeto por la soberanía administrativa y financiera de las empresas públicas en mención, y por mantener la continuidad de sus políticas operacionales y de sus planes y programas de crecimiento.
La llegada a la Alcaldía de Quintero Calle ralentizó el avance de la ciudad y la continuidad de sus proyectos, considerando además que, su programa de gobierno contenía propuestas explícitas de acabar con la autonomía de EPM, Metro de Medellín y Ruta N. A saber:
La congelación de las tarifas.
La creación con recursos de EPM de dos nuevas entidades: la Empresa de información pública de Medellín y la Empresa Tuneladora de Medellín.
Pero…
¿Quién es entonces Daniel Quintero Calle?
Quintero Calle es conocido por haberse desempeñado como viceministro TIC durante el gobierno de Juan Manuel Santos, y por pasearse sin el más mínimo reparo por todas las tendencias políticas que pudo –Partido Conservador Colombiano, Partido Alianza Verde, Partido Liberal Colombiano, entre otros–. Fue líder también, de un grotesco grupo que se presentaba como Partido del Tomate y que se autodenominaba como “independiente”, pero que en la práctica funcionó como una expresión más de la izquierda radical colombiana.
Desde siempre, Quintero Calle ha procurado ocultar su verdadera procedencia ideológica con la última tendencia política en mención, exhibiéndose como alguien “Independiente y de Centro”. Vale recordar que, tan pronto Humberto De La Calle anunció que se lanzaría como candidato presidencial, Quintero Calle renunció a su cargo de viceministro para adherirse a la campaña del que fuera uno de los más significativos precursores de los Acuerdos de La Habana.
Incrustar Tweet: https://twitter.com/QuinteroCalle/status/970080974808731648
Fiel a su ideología izquierdista, el hoy Alcalde de Medellín no dudó ni un instante en anunciar su respaldo a Gustavo Petro para la segunda vuelta en las elecciones presidenciales de 2018. Aunque, descaradamente, ahora intente negarlo o use artificios retóricos para desligarse del Petrismo.
Incrustar Tweet: https://twitter.com/Vicme100/status/1089323642427752448
¿Por qué fue elegido?
Quintero Calle, entre otras, fue muy hábil durante su campaña electoral, puesto que plagió gran parte de las tácticas utilizadas en su momento por Sergio Fajardo y Federico Gutiérrez, y las cuales, los llevaron al poder –entre ellas, destaca por supuesto, el venderse como alguien “independiente”–. Tanto así, que copió gestos y su estilo para vestir, e incluso, procuró tener un corte de cabello similar al de sus predecesores. Quintero Calle, antes de montarse a la Alcaldía, vestía muchísimo más formal y no sobreactuaba el acento paisa.
Por haber estado vinculado con tantísimas filiaciones políticas, tan opuestas las unas de las otras, evidentemente de independiente no tiene nada. Por ende, no hace falta ser un gran estratega político para darse cuenta de que, en aras de conquistar el poder, debió concertar multiplicidad de favores con sus padrinos y aliados políticos de toda la vida. La influencia de ellos fue determinante para el triunfo de Quintero Calle.
¿Por qué creen entonces que, la actual junta directiva de EPM está constituida en gran medida por notables burócratas, y no por empresarios que fueran seleccionados bajo métodos mas transparentes, por así decirlo?
Un sombrío futuro
Muchísimos fuimos totalmente ignorados durante las campañas para los comicios regionales de 2019; aunque advertimos por diferentes medios de difusión que una eventual victoria de Quintero Calle arrojaría a la capital antioqueña al agujero negro de la izquierda radical –misma que tiene a Bogotá sumida en un abismo al que pareciera estar condenada–, y que esto, también serviría para allanar la llegada del temor más grande que tenemos TODOS los que defendemos y amamos la libertad: la instauración del socialismo del siglo XXI en Colombia.
Por otra parte, las dinámicas que usa el gobierno local para conservar el patrimonio de nosotros los antioqueños, representado en organizaciones como EPM y Ruta N; ha traído consigo la construcción de una relación de confianza entre la ciudadanía y la administración local. Dicha confianza, está cada vez más rota por un Alcalde que no conoce ni respeta los pactos institucionales que por años han permitido un buen funcionamiento público en Medellín, motivo de orgullo además.
Sin embargo, mis lectores se preguntarán ¿Por qué lo último es así, si en este artículo fue tratado a tan grandes rasgos? En las próximas entregas, profundizaré en ello y en el papel fundamental que allí juega “El Hijo del Tricentenario”.




